Juan Martín Moye
50º Aniversario de la Beatificación
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Juan Martín Moye, el amigo de la juventud,
festejado en Cutting
El Republicano Lorenés
Mayo 16, 2004
El pueblo natal de Juan Martín Moye - misionero y fundador de varias familias religiosas, entre ellas las del convento de Saint-Jean-de-Bassel - recordará el día cuando el hombre se convirtió en santo. Un día de intercambio con carácter internacional.
Cutting, una comuna de 145 habitantes, 45 de los cuales se encuentran en el hogar de niños. Cutting, un aldea discreta a mitad de camino entre Dieuze y Mittersheim, visitada con regularidad por religiosas venidas del mundo entero.
En este lugar se encuentra la casa donde nació Juan Martín Moye. La construcción hoy está integrada al hogar de niños y en ella viven tres hermanas de la Divina Providencia.
"El domingo vendrán representantes de todas las congregaciones y fraternidades de Francia y del extranjero, de Gap, de Ribeauvillé, y también de Texas", observa sor Thérèse, quien con las hermanas Saint-Jean y Odette habita la histórica morada.
Charles Trompette, alcalde de Cutting, señala la importancia de las peregrinaciones que tienen lugar desde hace dos años, cada 4 de mayo, día del aniversario del nacimiento de Juan Martín Moye:
"Quisimos dar más importancia a esta tercera peregrinación, organizada con la comunidad de las parroquias y de la congregación. Se constituyó pues un grupo de preparación, que se reunió desde septiembre 2003 en Cutting o en el convento de Saint-Jean-de-Bassel."
En Cutting el acontecimiento se prepara con cuidado: la calle principal será rebautizada "Venerable Juan Martín Moye", y se plantará un árbol de peras a la entrada del pueblo. ¿Por qué este árbol? "Porque Juan Martín se subía a un árbol de estos para enseñar el catecismo a sus compañeros. En este lugar se adecuará una plazoleta", informa Charles Trompette. Quien agrega: "Aspiramos a compartir con todos una riqueza que nos complace decir, se originó aquí en Cutting: la preocupación por los niños y por la educación espiritual."
"Juan Martín Moye nos legó un camino original para vivir el Evangelio", explica por su parte sor Pascale, superiora general de las hermanas de la Divina Providencia en el convento de San Juan de Basel. Y añade, contemplativa: "Juan Martín vivió buscando alrededor suyo las huellas de Dios. Estudiaba su propio ambiente para descubrir necesidades y responder a ellas. Observaba, ponía las cosas en su lugar, y sentía el llamado divino para ir más allá. Y entonces partió: el hombre de contemplación se hizo misionero infatigable. Y lo más increíble: regresó."
Sor Pascale, la responsable de la congregación, prosigue: "Hoy, nuestra misión es vivir de la fe en Dios providencia, y debemos hacer lo mismo, con la misma mirada que la suya sobre los seres y la creación. Una mirada de esperanza que nos llama a superar las apariencias, a ir más allá de las diferencias, es todo un camino de discernimiento."
Sor Pascale resume la herencia de Juan Martín Moye en tres palabras: "Arriesgar la confianza."
En cuanto al día previsto, el domingo, ella ve una formidable posibilidad de apertura: "Un llamado a renovarnos en nuestra vida y a reencontrar el aliento del primer llamado. Un nuevo envío para decir: 'Estoy lista a comenzar de nuevo'."
La religiosa precisa que el espíritu de Juan Martín Moye no es una historia del pasado: "Se trata de un desafío al porvenir y una apuesta a la esperanza. Una música de fondo con cuatro armónicas que se llaman: sencillez, pobreza, confianza y caridad."
Bienvenida
Charles Trompette, alcalde de Cutting,
mayo 16, 2004
Queridas amigas, Queridos amigos:
Estamos felices de acogerlos a todos. En nombre del grupo que preparó este encuentro, quiero manifestarles nuestra alegría al recibirlos hoy en nuestro pueblo.
Bienvenidos los habitantes de Cutting que rinden homenaje a su buen hermano Juan Martín. Bienvenidos los habitantes de los lugares próximos, algunos de los cuales participaron con fervor en la preparación de esta amable jornada.
Bienvenidos quienes llegaron de lejos, cuya presencia en nuestra humilde aldea es testimonio de su apego al espíritu del Venerable Juan Martín Moye.
Bienvenidas las religiosas de las congregaciones fundadas por Juan Martín Moye o animadas por su noble espíritu.
Saludamos el coraje de ellas, su entusiasmo, su lucha y su resistencia cuando tantos males abruman los lugares donde han escogido vivir: el hambre y la ignorancia, el sida y el paludismo, la guerra y la explotación vergonzosa por políticos venales y por pueblos extranjeros.
A través de ellas saludamos a muchos pueblos distantes, que como los de América Latina, cuya cultura nos es tan próxima, nos han brindado siempre una cálida acogida.
Bienvenidos pues todos quienes, procedentes de todos los horizontes del planeta, llegaron hasta aquí, el sencillo lugar donde nació Juan Martín Moye. Han llegado para caminar por las callejuelas y por los campos donde él caminó y corrió con sus amigos de infancia.
Estamos felices al acogerlos a todos, y poder vivir juntos unas horas - con la esperanza de poder tejer lazos fraternales, forjar una mundialización humana, construir juntos algún día una Tierra Humana.
Como alcalde de este lugar, como representante de todos los habitantes de Cutting, quiero agradecer a todos quienes participaron para que este festejo internacional tuviera lugar. Agradecer a los propietarios del terreno que se puso a nuestra disposición; agradecer a quienes en lo financiero colaboraron en este encuentro.
Les comunico a todos un mensaje que nos llegó de la Ciudad del Vaticano:
"Su Santidad Juan Pablo II, de todo corazón da la Bendición Apostólica, implorada por sor Saint-Jean y por los peregrinos con ocasión del 50º aniversario de la beatificación del Venerable Juan Martín Moye, a la iglesia de Cutting, e invoca una nueva abundancia de gracias divinas."
Les deseo una bella e inolvidable jornada aquí con nosotros. Todo el grupo de animación está a disposición de ustedes para que la estadía en Cutting sea un día de encuentro, un día de alegría, un día de paz.
Recordando las palabras del poeta, 'La mujer es el futuro del hombre', y la proclama libertaria, 'El pueblo unido jamás será vencido', les doy gracias a todos, pues nuestra comuna, donde Juan Martín Moye estará siempre presente, en esta maravillosa jornada se convirtió en una encrucijada de los caminos del mundo.
Regresen!
Inauguración de la calle Venerable Juan Martín Moye
Charles Trompette, mayo 16, 2004
Queridas amigas, Queridos amigos:
Estamos felices hoy por poder dar a la calle principal de nuestro querido pueblo el nombre de su hijo más ilustre.
Nuestra única escuela cerrará sus puertas para siempre el 30 de junio próximo. Víctor Hugo dijo: "Cuando se abre una escuela, se cierra una prisión." ¿Tenemos que imaginar lo contrario hoy? Que el espíritu de Juan Martín Moye, el amigo de la juventud, nos habite y nos anime!
Antes de la Revolución Francesa nuestro hermano observó y se conmovió con el abandono en que se encontraban las niñas campesinas en Lorena. Toda su vida él tuvo en su corazón la educación de la juventud, en particular de las niñas, tanto aquí en su tierra como allá lejos, en China - la educación espiritual, la más importante, y también la educación intelectual y humana.
Es cierto que en la misma época Juan Jacobo Rousseau escribió una novela pedagógica, Emilio. Pero la superioridad de Juan Martín Moye sobre Rousseau fue que fue capaz de poner en obra sus ideas - hacerlas realidad.
Antes de descubrir esta placa, quisiera retomar estas palabras suyas:
"Nada es más importante que la educación de la juventud. De la juventud depende toda la vida."
Mi deseo más profundo es que estas palabras nos animen siempre.
Gran fiesta internacional en honor de Juan Martín Moye
Vida Religiosa
Mayo 2004
Este domingo 16 de mayo de 2004 tendrá lugar en Cutting, una comuna situada entre Sarrebourg y Dieuze, la gran fiesta del "santo entre nosotros", el venerable Juan Martín Moye, cuyo cincuentenario de beatificación se celebrará en esta fecha.
En esta ocasión los feligreses de todo el sector vendrán a apoyar a las numerosas personas que preparan activamente desde hace varios meses la gran fiesta del padre Moye.
Este día será ante todo una jornada de peregrinación, de festejos, donde se reunirán miembros de diversas congregaciones de religiosas surgidas del fundador Moye, sus amigos y las fraternidades de laicos que hoy viven alrededor del mismo espíritu.
Religiosas del mundo entero estarán presentes y aportarán testimonios de las que viven día a día en el espíritu del padre fundador.
Los habitantes de la comuna de Cutting y su alcalde, Charles Trompette, se regocijan desde ahora por poder acoger el acontecimiento en el suelo natal de Juan Martín Moye.
Todo el mundo fue invitado a esta gran jornada festiva bajo el signo de la internacionalidad.
Programa
Sábado 15 de mayo - 8:15 p.m. Iglesia de Dieuze, primera velada de intercambio de testimonios y oraciones con religiosas llegadas de diferentes continente, quienes manifestarán el espíritu que las anima en el diario de sus vidas. Estarán acompañadas por miembros de las fraternidades de laicos que viven el mismo espíritu y quienes también darán sus testimonios personales. Este será un gran encuentro al cual no se podrá faltar.
Domingo 16 de mayo - 9 a.m. Recepción de los peregrinos. 9:30 a.m. Presentación y escucha de testimonios de otras religiosas, e intercambios entre los participantes venidos de cuatro continentes. 10:45 a.m. Comienzo de la procesión en el pueblo, inauguración de la calle Venerable Juan Martín Moye y plantación de un árbol conmemorativo.
11:30 a.m. Aperitivo ofrecido por la comuna de Cutting. Toda la tarde, talleres de descubrimiento de la vida de Juan Martín Moye y de las congregaciones. Juego de descubrimiento para niños de todas las edades. Visita a la casa natal de Juan Martín Moye, a la iglesia, y presentación de vídeos. 6 p. m. Celebración eucarística con todos los invitados y amigos de "nuestro santo".
Peregrinos de todo el mundo se acercan a Juan Martín Moye
El Republicano Lorenés
Mayo 17, 2004
Ayer el fervor era palpable en Cutting durante las celebraciones del cincuentenario de la beatificación del hijo del lugar, Juan Martín Moye. Este artesano de la alfabetización de las mujeres atrajo ayer a centenares de fieles procedentes de los más diversos confines de la tierra.
Ayer Cutting se parecía un poco a la Torre de Babel: la lengua de Shakespeare se codeaba con la de Goethe, mientras que la de Cervantes bromeaba con la de Molière.
Cutting era ayer la capital multicultural del fervor. Había incluso algo del Vaticano en aquellos caminos andados por Juan Martín Moye: "Este encuentro se hace con la bendición papal. Sor Saint-Jean, religiosa que vive en Cutting, recibió la bendición a nombre de Juan Pablo II, y hoy es la depositaria de ella", explicó el alcalde Charles Trompette.
Aquel a quien hoy se llama el "Venerable Moye" fue un sacerdote de la diócesis de Metz, nacido en Cutting el 27 de enero de 1730. Después de realizar brillantes estudios en Pont-à-Mousson, Estrasburgo y Metz, fue vicario de Metz y luego Dieuze.
Pronto se apreciaron sus ideas humanitarias y filantrópicas. Su ambición era la alfabetización de los campesinos, de las jóvenes en particular. Y las jóvenes que escogió para administrar las estructuras educativas que él creó, lo hicieron tan bien, que poco después de iniciar sus tareas los habitantes de los lugares comenzaron a llamarlas "Hermanas de la Providencia".
Tal fue el origen de las Hermanas de la Divina Providencia de Saint-Jean-de-Bassel y de las Hermanas de la Providencia de Portieux en los Vosgos.
Juan Martín Moye también fue misionero en China durante diez años, y animadas por su ejemplar conducta y por sus intensas exhortaciones, las comunidades de Hermanas de la Providencia se multiplicaron con rapidez.
Hoy se encuentran haciendo el bien en casi todo el mundo, comprometidas con la educación de la niñez y de la juventud, así como con los pobres, los débiles y los excluidos.
Siete congregaciones de Hermanas de la Providencia, las hijas espirituales del padre Moye, viven hoy el mismo proyecto misionero de su fundador.
Así fue como peregrinos procedentes de numerosos países vinieron a saludar a aquel hombre que proclamaba: "Nada es más importante que la educación de la juventud. De la juventud depende toda la vida."
Ayer, cincuenta años después de su beatificación en Roma, el Venerable Moye fue saludado por más de 500 peregrinos.
Entre testimonios y Eucaristía, momentos especiales enmarcaron este día de recogimiento: una calle de Cutting fue rebautizada en su nombre, y la placa conmemorativa fue fijada en un sitio prominente.
Y un árbol de peras, "el árbol que simboliza lo mejor de Juan Martín Moye", dijo Charles Trompette, fue plantado por religiosas de congregaciones venidas de cuatro continentes. El árbol se yergue en el lugar donde otro fue derribado por una tempestad en los años 80. Cutting reencontró pues su árbol simbólico.
Pero, ante todo, hubo plegarias. Recogimiento en memoria del misionero fundador y en agradecimiento por su obra tan influyente.
Una obra que - más de un siglo antes de las leyes Ferry - consagraba la escuela como el camino más seguro hacia la libertad.
Sor Blanche Mathieu: La elegancia Ética del mundo
Charles Trompette, junio 2004
Supimos del deceso de sor Blanche Mathieu, en religión sor Saint-Jean, ocurrido el martes 1 de junio en Epinal.
Sor Saint-Jean nació en Cutting el 28 de enero de 1923. La quinta en una familia de nueve hijos, el 19 de marzo de 1942 ingresó a la congregación de hermanas de la Providencia de Portieux.
Después de sus estudios fue institutora. Siempre permaneció en contacto con sus antiguas alumnas.
Hace dos años y medio tuvo la alegría de regresar a la comunidad religiosa de su pueblo natal, al cual tanto amaba. Allá encontró a su hermana, sus primas y sus amigos.
Amante de la música y del canto, los miembros del grupo litúrgico apreciaban su talento. Mimaba a los niños del hogar y se mantenía igualmente atenta a complacer las personas de edad.
Sor Saint-Jean tuvo la alegría de participar en las festividades del pasado 16 de mayo en Cutting, cuando se celebró el cincuentenario de la beatificación del venerable Juan Martín Moye, el fundador de las Hermanas de la Providencia.
Aquel día sor Saint-Jean fue distinguida al recibir la bendición de Juan Pablo II para todos los peregrinos.
Los funerales de sor Saint-Jean tendrán lugar el jueves 3 de junio en el convento de Portieux.
Nuestras más sinceras condolencias a la familia y a la Congregación de Hermanas de la Providencia.
Ellas son centenares en el mundo, trabajando en terrenos tan diferentes como la educación de la juventud, la protección de la infancia amenazada, la preservación de los pueblos autóctonos; ecología, derechos humanos, biodiversidad.
Allá donde los hombres demasiado a menudo empuñan las armas, ellas privilegian el diálogo, la firmeza del compromiso concreto. En las sociedades tradicionales donde muy a menudo ellas poseen el poder de la economía, ellas están en el origen de iniciativas que revolucionan las actitudes: el microcrédito en Bangladesh es el ejemplo más brillante del alcance de sus aspiraciones por un mundo más generoso. Sin relevo mediático, calladamente, ellas se entregan al diario vivir para construir un planeta más humano.
Conocimos a Blanche, sor Saint-Jean en religión, cuando regresó a vivir en su pueblo natal, Cutting. Poco a poco, de manera discreta, así como se insinúa la aurora entre las brumas nocturnas, llegó a ser amiga nuestra. Ella era alegría, ella era bondad. Y a los 81 años se extinguió.
En el kiosco de nuestro jardín o bajo un manzano en verano, o cerca del fuego de la chimenea cuando el viento era demasiado, ella venía a sentarse con nosotros. Dejábamos nuestros trabajos de escritura, de jardinería, y la escuchábamos como niños. Para revivir con ella la historia de su vida, la historia de su pueblo, la historia de su congregación.
Nos contaba episodios de su vida: momentos dolorosos, momentos gozosos. Sin quejas, sin amarguras. Nos hablaba de su mamá, de sor Isabel, su institutriz. Hoy conocemos de memoria todos esos episodios, que cada vez nos los contaba con la misma frescura.
En nuestro mundo, en nuestras aldeas donde hacen estragos tantos odios, sor Saint-Jean era y seguirá siendo sol de amor.
Esas mujeres como ella son la elegancia ética del mundo. Esas mujeres son el porvenir de la humanidad.
Poormina, Jeenu y Juan Martín
Charles Trompette
Nació el 27 de enero de 1730 en Cutting, una minúscula aldea lorenesa. Estudió humanidades en Pont-à -Mousson, en la Universidad Episcopal de Estrasburgo y en el Seminario Diocesano de Metz, donde fue ordenado sacerdote a los 24 años de edad. Practicó el latín, conocía el griego y el hebreo, y hablaba con fluidez el chino cuando fue misionero en Sichuan.
Nacido en el campo, hombre de gran cultura, con un brillante porvenir como teólogo, se conmovió con la inmensa ignorancia religiosa de las niñas campesinas. A partir de entonces consagró su vida a la formación de ellas, en Lorena y en China.
Se llamaba Juan Martín Moye, y escribió esto a la congregación de institutoras que fundó, las Hermanas de la Providencia: "La primera obra espiritual es enseñar a los ignorantes. Esa será la principal tarea de ustedes. La ejercerán no solo con la infancia, también con todos aquellos que ustedes sepan no son suficientemente instruidos.'
Hoy los inspectores de educación nacional han decidido cerrar la escuela de Cutting.
Hoy, en Bangladesh, Poormina, de 17 años, se levanta a las seis de la mañana, barre la única pieza y la cocina, prepara la sopa de lentejas, el curry y el té para toda la familia; limpia toda la casa, lava la vajilla, descansa una hora, y reinicia los trabajos domésticos
Hoy, en Bangladesh, Jeenu regresa de la escuela a las 5:30 de la tarde, y durante tres horas hace sus tareas. Para ella, la escuela es, primero "salir de la casa y encontrarse con la gente, y aprender a leer y a escribir". Y luego, "aprender sobre la situación de las mujeres y sobre sus derechos".
Aprender es simplemente existir. Ser escolarizado oficialmente es estar inscrito en un establecimiento, y en consecuencia existir oficialmente y ser visible.
Ser escolarizado en África y en Asia donde la contaminación por sida castiga con rigor a la infancia y a la adolescencia es el único medio de saber lo que es el virus y aprender a evitarlo y a no transmitirlo.
En Dacca, en Nairobi, en Río de Janeiro y en infinidad de lugares lejanos más, la escolarización es un derecho. Pero para millones de niñas pequeñas este derecho es una eventualidad. A menudo la única. Y gran número de ellas no proseguirán sus educación más allá de los estudios primarios, arrinconadas en esquemas tradicionales machistas o por falta de medios financieros.
Cada vez que luchamos por la escuela, lo único a que aspiramos es a esto:
¿Podremos compartir con la niñez la idea de que no hay nada más importante en el mundo que los combates patéticos de Juan Martín por alcanzar el lejano azul?
Poormina y Jeenu, dos ejemplos del destino de las niñas pequeñas en el Tercer Mundo: trabajar para ayudar a su familia o preparar su porvenir en la escuela.
La escolarización de las niñas pequeñas es el antídoto más seguro contra la pobreza.
Con un gesto de infinita ternura, una de ellas rodea los hombros de la otra, que está inclinada, con rostro de madona, sobre su hijo.
Una de ellas, Jeenu, tiene 15 años y el aire serio que le da su reputación de alumna aplicada. La otra, Poormina, solo tenía 15 años cuando se casó con el hermano de Jeenu, tres años mayor que ella, obrero en una fábrica de ladrillos. Cuando tenía 16 años tuvo su primer bebé, hoy un robusto niño de un año. Es seguro, Poormina pronto será madre de nuevo.
Jeenu espera pasar a la clase superior. Y luego conseguir los medios para alcanzar su sueño: "Ser Doctora." Nada es menos probable. En ese islote de chozas y de algunas casas de ladrillo, en medio de los arrozales, se está ciertamente lejos de los tugurios de la capital, auténticas antecámaras del infierno.
No hay que confiar pues en los paisajes de las tarjetas postales, en los extensos sembrados de bananas en flor. La visión idílica es engañosa, la abundancia y la dulzura de vivir son ilusiones. Aquí en Purba, Chagarchar, en el sur de Bangladesh, la pobreza agobiante toca a cada familia. La de Jeenu no escapa a la regla. La adolescente lo sabe, la escuela es un lujo cuando hay bocas por alimentar, cuando no hay trabajo para los padres y para los mayores, donde todo es mal pagado.
En su familia, Jeenu es la única que va a la escuela. Por ahora. Porque el sueño de Jeenu, antes de ser doctora, es poder permanecer allá en la escuela. Y postergar así el matrimonio y el empleo en la fábrica de ladrillos. O la maternidad precoz.
Poormina, su cuñada, no tuvo esta oportunidad. Incluso, antes que la oportunidad, ella no tuvo la libertad de escoger. Ni el derecho de hacerlo.
Historias abreviadas y en paralelo: dos niñas, dos historias.
Juan Martín Moye dejó escrito:
"Nada es más importante que la educación de la juventud. De la juventud depende toda la vida."
"Hay niñas y niños que tienen cualidades naturales, apropiadas para hacerse amar; uno se apega a ellos, y descuida a los otros, que a menudo tienen más necesidad de instrucción; es decir, esos espíritus tardíos, esos genios lentos, y a menudo esos pobres que al estar mal vestidos, que tienen un aspecto desordenado, causan disgusto y distanciamiento. Sin embargo, esos son los que se deben preferir, pues la caridad bien ordenada se dirige siempre a la necesidad más apremiante. No excluyan a nadie; presten sus cuidados tanto a los pobres como a los ricos."
"También hay que empeñaarse en acomodarse a la capacidad de los niños a quienes uno habla, y hablarles de forma que uno se haga comprender. Ese es uno de los mayores talentos y uno de los más necesarios para quienes instruyen, y es por falta de ese talento como se yerra más a menudo. Cuántas personas creen hacer maravillas al pronunciar bellos discursos a los niños y se aplauden a sí mismas, mientras los pobres niños no entienden nada de lo que les dicen. Un excelente método para hacerse comprender bien, es explicar todas las palabras, y no pasar ninguna de ellas sin que uno esté seguro de que los niños la comprenden."
"El Evangelio observa que Jesucristo comenzó por actuar y por instruir, es decir, comenzó por predicar con su ejemplo, más que con su palabra. Comenzó por practicar él mismo lo que enseñaba a los demás."
"Abandónense con amor, con entera confianza en la Providencia, y vivan persuadidas de que ella nunca les fallará."
Quién fue Juan Martín Moye
Corinne Joubert
Juan Martín Moye nació el 27 de enero de 1730 en Cutting, Mosela. Hizo sus estudios en Pont-à-Mousson y en Estrasburgo, fue ordenado en 1754, y fue nombrado vicario en Metz y luego en Dieuze.
Siempre fue animado por una fe audaz y habitado por un gran espíritu misionero, que lo caracterizará en particular por la preocupación de evangelizar las aldeas de Lorena e instruir a "las niñitas dejadas en abandono".
Conmovido en lo profundo por la inmensa pobreza de los habitantes de las aldeas aisladas y por la ignorancia religiosa que descubrió en los campos de Lorena, Juan Martín elabora un proyecto original: enviar mujeres jóvenes llamadas a vivir "en comunidad de destino" con los habitantes del medio rural: "Envié tres o cuatro jóvenes a Vigy-Béffey. Las envié sin darles dinero alguno, así como Nuestro Señor envió a los apóstoles, exhortándolas a depositar su confianza en Dios y a abandonarse por entero en la divina Providencia."
Aquellas jóvenes fueron pues enviadas para instruir a la niñez y a cualquiera otra persona ignorante de la fe. Marguerite Lecomte y sus compañeras apoyan su vida únicamente en la Providencia.
Así fue como nació la primera escuela en 1762, y las hijas espirituales de Juan Martín fueron llamadas de manera espontánea por los habitantes del lugar, "Hermanas de la Providencia".
Tal fue el origen de las Hermanas de la Providencia de San Juan de Basel en Mosela, y de las Hermanas de la Providencia de Portieux en los Vosgos.
Juan Martín exhorta a las hermanas a vivir el Evangelio a través de la práctica de las virtudes fundamentales: sencillez de corazón, pobreza en espíritu, confianza en la Providencia, y caridad apostólica.
Lo que importa es ser para los demás una expresión viviente de la ternura benevolente del padre, y así "cumplir los designios de la misericordia de Dios".
En 1771, cuando su obra en Lorena ya está bien establecida, Juan Martín parte como misionero a China, y allá crea escuelas que confía a jóvenes cristianas chinas.
En 1784 regresa y retoma la dirección de su congregación, la cual había crecido en forma notable.
En 1791 se ve obligado a exiliarse en Tréveris, Alemania, y muere allá el 4 de mayo de 1793, a los 63 años de edad.
El 21 de noviembre de 1954 fue beatificado en Roma.
En la actualidad las Hermanas de la Providencia están dedicadas a la educación de la infancia y de la juventud, al cuidado de los enfermos, y en las parroquias a la atención de los pobres y de los excluidos.
Por doquier, las Hermanas de la Providencia aspiran a ser el rostro de Dios Providencia. Reflexionan, trabajan y hacen plegarias con sus hermanas en Providencia para dar testimonio de ese Dios de amor y ternura para toda persona, sobre todo para los pequeños y los oprimidos.
Hoy, siete congregaciones viven el mismo proyecto misionero de Juan Martín Moye:
Hermanas de la Providencia de Portieux
Hermanas de la Divina Providencia de San Juan de Basel
Hermanas de la Providencia de Champion
Hermanas de la Providencia de Gap
Hermanas de la Divina Providencia de San Antonio, Texas
Misioneras Catequistas de la Divina Providencia, Texas
Hermanas de la Divina Providencia de Ribeauvillé
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Traducción
S. Betancur
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