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Capítulo General 2003
Champion, Bélgica
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Presentación
Es ya una tradición nuestra: después de cada Capítulo General, las conclusiones se reúnen en un documento, el cual es puesto a disposición de cada Hermana en forma de folleto, a manera de guía.
Características del Capítulo 2003
Una de las características de este Capítulo fue la apertura a la participación, tanto en el método como en las materias tratadas.
El Método
La segunda parte de este documento, Hacia una Dinámica de Crecimiento, es el resultado del análisis de las propuestas concretas. Este proceso participativo fue presentado en el árbol simbólico: todas las Hermanas fueron captadas, el Consejo General se reunió, y el Capítulo General retuvo las propuestas que fueron redistribuídas a toda la Congregación.
Las materias tratadas, las líneas y las propuestas concretas aceptadas por el Capítulo
Encontramos numerosas invitaciones a la apertura: no permanecer solas, superar las fronteras, trabajar con miembros asociados, dejar nuestros muros, promover comunidades al mundo, abrirnos a la internacionalidad, a la intercongregación, a lo inter-religioso.
Una característica dominante de este capítulo fue la invitación a la Esperanza:
La mayoría de las fichas - provenientes de diferentes provincias y regiones - hablaron de la necesidad primordial de esta virtud en el momento de la historia de nuestra Congregación y de la situación de la Iglesia del mundo. Por eso se hizo alusión a la esperanza en diversas ocasiones en los dos textos surgidos del Capítulo. Una de las tres opciones fundamentales nos invita a ir más allá y convertirnos proféticamente en testigos de esperanza.
Estructura del Documento 'Hacia una Dinámica de Crecimiento'
El plan general del documento "Hacia una Dinámica de Crecimiento" está basado en una triple opción fundamental: 1. Reavivar el llamado evangélico: "Busquen primero el Reino de Dios" - Mateo 6:33 2. Convertirnos "proféticamente en testigos de esperanza". 3. Vivir la comunión. Cada uno de estos tres capítulos comprende: a/ una introducción extraída de "Como un Eco" que constituye las líneas de fuerza, y b/ proposiciones concretas.
En una primera lectura de estas propuestas concretas podremos ser conducidas a decir que "nada hay de nuevo bajo el sol" (Qohelet 1:9), que no hay ideas nuevas. Es cierto! Pero el trabajo propuesto es un tanto a la manera de la construcción de una espiral: así, escogiendo temas que no son necesariamente nuevos, las ideas se profundizan o se amplían, y se renuevan para la reflexión personal o colectiva y para la práctica.
Llamado al Compromiso Personal
El Capítulo 2003, que comenzó con la colaboración de toda la Congregación, sólo se podrá convertir en realidad con el concurso de todas las Hermanas.
Cada una de nosotras está invitada a progresar en un humilde avance cotidiano, en un paso valiente basado en el abandono que sabe que a pesar de las apariencias, el Reino de Dios está próximo: en nosotras, alrededor de nosotras, y lo esperamos, gracias a nosotras.
I
COMO UN ECO
Cómo es de bueno volver a hablar de la gozosa pertenencia a nuestra Congregación! Y bendecir al Señor que le da el crecimiento y el ser, y su dinamismo misionero también.
En este Capítulo General 2003 comenzamos una nueva página del gran libro de la vida de las Hermanas de la Providencia y de la Inmaculada Concepción. La página aún está en blanco: en ella escribiremos nuestra parte de la santa historia de la Congregación.
¿Y nuestro Porvenir? Dios tomará la iniciativa en él, pero nosotras lo inventaremos con El: su Providencia irá más allá de lo previsible. Se adentrará en un futuro lleno de promesas.
Más que nunca - lo creemos - Dios nos llama a su encuentro, a su intimidad. Dios nos llama a nuestro fervor primero: a nuestro Carisma, a nuestra Vocación.
Esta es una invitación apremiante a "compartir a Cristo", a compartir su Palabra, que da forma y consistencia a nuestras vidas. Es un llamado a vivir más en la Fe y en la Oración. Un llamado a una experiencia espiritual intensa: una experiencia de salvación y de envío. Con la alegría y la libertad de "buscar primero el Reino de Dios".
Un envío que nos hace nacer: en las aldeas más abandonadas de Lorena, con la confianza en Dios Providencia como único recurso; con el entusiasmo de Juan Martín Moye, apasionado por Dios, apasionado por los pobres. Con audacia, nuestro Fundador quiso que fuéramos "mujeres apóstoles".
Con alegría redescubrimos esta intuición original, ratificamos esta identidad sorprendente, y la queremos actualizar.
Como apóstoles, igual que nuestras antecesoras, vamos presurosas a anunciar la buena nueva de hoy: "Dios es Ternura." Sí! Dios hace que nos atrevamos, personalmente y en comunidad, a ser testigos maravillados de ese Dios que nos ama a todos, pero que privilegia a los pobres.
Y así nos podrán seguir llamando "Hermanas de la Providencia".
Hermanas de la Providencia! Hermanas del "pequeño resto" que queda en una Europa en busca de sus raíces cristianas, Hermanas desbordantes de juventud en una Africa empobrecida por las guerras, Hermanas de la convivencia con el pueblo en una América Latina en busca de liberación: todas, al tener "un solo corazón y una sola alma", escogemos la solidaridad, que nace de la consagración y de la misión. Todas, en un mundo aún individualista, trabajaremos por la globalización de la solidaridad.
Las abrumadoras necesidades de nuestros hermanos más pobres nos llegan al corazón. La opción de Jesús, y luego la de Juan Martín por los más pobres, las hacemos nuestras. Buscaremos cada vez más caminar con ellos en proximidad y en servicio humilde, en reciprocidad, y con la convicción de que ellos son los protagonistas de su propio crecimiento, y que ellos nos evangelizan.
Ante los nuevos desafíos arriesgaremos respuestas creativas, a pesar de nuestras limitaciones: para construir un mundo mejor, más justo, más fraternal. Con los sentimientos del corazón de Cristo. Con el optimismo y el entusiasmo listos para sobrepasar fronteras.
No estaremos solas. Nos encontraremos en los caminos nuevos de la internacionalidad, de la intercongregación, del diálogo inter-religioso, de la colaboración con los laicos comprometidos en la Iglesia.
Con ellos, y con los demás que lo deseen, compartiremos ampliamente nuestro carisma: nos sentimos corresponsables de su vitalidad y de su fecundidad. ¿Las sabremos encarnar en nuestros corazones, y traducirlas a gestos de sencillez y confianza, de pobreza y caridad?
Con todos los Amigos de Dios Providencia nos podríamos convertir ciertamente en sal y en luz, en sabor y en claridad para el corazón del mundo. Juntos, nos podríamos refundar sobre el Evangelio. Con Madre María Javier, escogida como compás para tomar la medida de las cosas, y juntos regresar al centro: al Amor que nos hace vivir.
Estamos pues ante un nuevo itinerario de fe ensamblado en la Providencia, en una aventura anclada en la Esperanza.
Avanzaremos paso a paso. Con valentía: los nuevos caminos son escarpados. Con flexibilidad: optaremos de preferencia por estructuras sencillas.
Soñar nuestro porvenir es bello. Realizarlo será más bello aun.
¿El precio por pagar? Convertirnos cada día, aceptar las rupturas, formarnos con paciencia en pobres principiantes. Contentas con la vida, con nuestra vida.
Dios está adelante! Dios es!
Como un Eco
Oración
Monitora: Hermana Fabiola Merino
Salmo de la Confianza y del Amor
El Señor es justo y compasivo, Nuestro Dios está lleno de ternura; El Señor protege a los humildes. Yo estaba desvalido y me salvó. Alma mía, recobra tu calma, Pues el Señor te ha protegido.
- Salmo 116:5-7
Señor, mi corazón no es orgulloso,
Ni mis ojos altaneros;
No voy buscando grandezas.
No, estoy muy tranquila y muy silenciosa, Como una niña en el regazo de su madre; Mis deseos son parecidos a los de esa niña.
Salmo 131:1-2
"Conozco bien los proyectos que tengo para ustedes", dice el Señor: proyectos de prosperidad y no de desagracia, "para darles un porvenir lleno de esperanza".
- Jeremías 29:11
Jesús dice, "No tengan miedo; no se aflijan. Estoy con ustedes."
- Lucas 1:2
Sean humildes, amables y pacientes. Sopórtense con amor. Esfuércense por mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la Paz.
- Efesios 4:2
Alégrense en el Señor. Demuestren bondad a todos los seres humanos. No se inquieten por nada. Más bien, en la plegaria, preséntenle al Padre sus necesidades y agradézcanle. Entonces la paz de Dios, que sobrepasa toda inteligencia, guardará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.
- Filipenses 4:4-7
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Música muy suave y meditación. La Hermana Fabiola hace la lectura oracional de la primera página de Como un Eco.
Distribuye luego las hojitas, y cada Hermana, durante 10-15 minutos, hace su lectura orante personal. Después, las Hermanas que lo deseen pronuncian en voz alta una palabra, una frase del texto. Luego, todas juntas, con gran entusiasmo, de la última página pronunciarán: Avanzaremos paso a paso.
Silencio oracional.
Magnificat
I I
HACIA UNA DINÁMICA DE CRECIMIENTO
Un Símbolo: El Árbol un Sauce
¿Con qué podríamos comparar al Capítulo General 2003?
Con un árbol - el Sauce por ejemplo.
Los elementos compartidos larga y profundamente ¿no provienen de sólidas raíces: la reflexión, la oración, los intercambios entre Hermanas y Comunidades?
Nacidas en los fértiles terruños que son nuestras culturas, con la naturaleza diversa de nuestras provincias y regiones, y unidas por el tronco común que es el Consejo General, estos elementos forman un magnífico conjunto de ramas y de hojas que regocija la mirada y ofrece un lugar - el sauce - en el cual es bueno descansar y revitalizarse.
La floración, la puesta en común de nuestras riquezas espirituales, es descendente: está llamada a distribuirse en suelos diferentes - las Provincias, las Regiones, las Comunidades, las Hermanas - para alimentarlas.
Y así continuará el ciclo: captar - unir - redistribuir
Una Triple Opción Fundamental
¿Cuál es la gran opción que nuestra Congregación debe hacer hoy para ayudarnos a crecer en nuestra vida religiosa y para responder a las necesidades más apremiantes del mundo? En respuesta a esta pregunta, el Capítulo General 2003 invita a cada Hermana, a cada Comunidad, a cada Provincia y Región, a:
1 - Reavivar el llamado evangélico dirigido a la Congregación: Busquen primero el Reino de Dios y su justicia. Mateo 6:33 Más ampliamente, el Capítulo 2003 invita a todos los miembros de la Gran Familia Providencia a:
2 - Convertirnos proféticamente en testigos de esperanza: Dóciles al Espíritu, personalmente y en comunidad.
Enraizadas en la Palabra:
Te he llamado por tu nombre, eres mía. Isaías 43:1
Vi la aflicción de mi pueblo. Ve, te envío. Exodo 3:7,10
El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, y proclamar un año de gracia en medio de nuestro pueblo. Lucas 4:18 Fortificadas por la Eucaristía. Liberadas por la Reconciliación.
3 - Vivir la comunión en un generoso compartir de experiencias de crecimiento: Utilizar para ello todos los medios posibles: cartas, mensajes, videos, sitios web, invitaciones, encuentros, intercambios de Hermanas, y demás.
1 - Reavivar el Llamado Evangélico Dirigido a la Congregación: Busquen primero el Reino de Dios y su justicia. Mateo 6:33
Esta es una invitación apremiante a "compartir a Cristo", a compartir su Palabra, que le da forma y consistencia a nuestras vidas. Es un llamado a una experiencia espiritual intensa: una experiencia de salvación y de envío. Con la alegría y la libertad de "buscar primero el Reino de Dios". Es un envío que nos hace nacer: en las aldeas más abandonadas de Lorena, con la confianza en Dios Providencia como único recurso; con el entusiasmo de Juan Martín Moye, apasionado por Dios, apasionado por los pobres. Con audacia, nuestro Fundador quiso que fuéramos "mujeres apóstoles". Con alegría redescubrimos esta intuición original, ratificamos esta identidad sorprendente, y la queremos actualizar. Las abrumadoras necesidades de nuestros hermanos más pobres nos llegan al corazón. La opción de Jesús, y luego la de Juan Martín por los más pobres, las hacemos nuestras. Buscaremos cada vez más caminar con ellos en proximidad y en servicio humilde, en reciprocidad y con la convicción de que ellos son los protagonistas de su crecimiento y que ellos nos evangelizan. Con ellos, y con los que también lo deseen, compartiremos ampliamente nuestro carisma: nos sentimos corresponsables de su vitalidad y de su fecundidad. ¿Las sabremos encarnar en nuestros corazones, y traducirlas a gestos de sencillez, de confianza, de pobreza, de caridad?
- Como un Eco
Para compartir a Cristo y dejarnos enviar como mujeres apóstoles, el Capítulo General 2003 nos propone estar particularmente atentas a :
1. Vivir el Carisma
Cada una - en su misión particular y en el lugar al cual ha sido enviada: Vivirá el carisma con intensidad. Colaborará con los laicos en este Espíritu.
2. Vivir la opción preferencial por los pobres con fidelidad a su fundamento carismático
Nuestra Congregación nació del clamor de los pobres - un clamor que fue escuchado por Juan Martín Moye, quien se puso en contacto con el mundo de los pobres y lo observó con el corazón, se conmovió ante la realidad y la confrontó con la vida de Jesús en el Evangelio, y propuso soluciones inspiradas por el Espíritu de Dios.
Este clamor es el constitutivo de nuestro carisma, y nos invita a ser fieles a lo fundamental en nuestras actitudes y en nuestras misiones actuales.
Nuestra fidelidad se expresa mediante:
El compartir y la fidelidad. La cercanía a los pobres para educarnos y evangelizarnos de manera recíproca.
El compromiso con quienes luchan por la dignidad y la justicia - en particular con y por la Mujer. Apoyaremos proyectos de desarrollo, en los cuales los pobres puedan llegar a ser, poco a poco, artífices de su propio destino.
3. Asumir juntas las iniciativas apostólicas
Toda iniciativa apostólica reconocida por la autoridad de la provincia, y en asuntos importantes por la autoridad general, será asumida por el conjunto de la Provincia, la Región y por toda la Congregación.
4. Reformular el Carisma
Nuestro carisma, recibido del Espíritu Santo por medio de Juan Martín Moye, es el principio unificador de nuestra vida de Hermanas de la Providencia. El carisma impregna nuestra misión, nuestra espiritualidad, nuestra oración, nuestra vida comunitaria. Para cada una de nosotras, y para los laicos a quienes deseamos transmitirlo, nuestro carisma deberá ser expresado en el lenguaje de hoy, estableciendo bien su diferencia con la espiritualidad. En cada provincia o región, según las posibilidades, la Superiora Provincial o Regional confiará a una pequeña comisión la tarea de estudiar el carisma - su historia y su actualización - y de darlo a conocer a través de conferencias y de publicaciones, con la aprobación del Consejo General. El intercambio de publicaciones entre las Congregaciones Providencia constituirá una fuente de riqueza compartida.
5. Redescubrir el lugar de María Inmaculada en nuestro Carisma
Nos llamamos "Hermanas de la Providencia y de la Inmaculada Concepción". Se redactará un texto para esclarecer el misterio de María Inmaculada.
6. Precisar el estatuto de los miembros asociados
Teniendo en cuenta que la Familia Providencia cuenta con grupos de laicos integrados de diversas maneras y con compromisos diferentes, nos parece necesaria la elaboración de un documento constitucional, una especie de Carta Magna, de carta constitucional destinada a todos quienes se sientan llamados a vivir el Carisma Providencia. En ella se especificará la finalidad, las líneas conductoras esenciales, las relaciones particulares de los miembros asociados con la Congregación - espiritualidad, vida comunitaria, misión. (Ver informe CGA 06/08/02) Este documento será elaborado por una comisión mixta de laicos y hermanas. Podrá ser adaptado a las circunstancias particulares de las provincias y de las regiones. Sería conveniente fijar como objetivo a corto plazo que las asociaciones de laicos lleguen a ser autónomas y copartícipes de la Congregación. El estatuto de los Sacerdotes de la Providencia será revisado por el Consejo General en diálogo con la Superiora Provincial y con los dos primeros Sacerdotes de la Providencia en colaboración con un canonista. La revisión del estatuto implicará aclararlo, simplificarlo, impregnarlo del Espíritu de Providencia.
2 - Convertirnos Proféticamente en Testigos de Esperanza
Comenzamos una nueva página del gran libro de la vida de las Hermanas de la Providencia y de la Inmaculada Concepción. La página aún está en blanco en ella escribiremos nuestra parte de la santa historia de la Congregación. ¿Nuestro Porvenir? Dios tomará la iniciativa en él, pero nosotras lo inventaremos con El. Su Providencia irá más allá de lo previsible en un futuro lleno de promesas. Más que nunca, lo creemos, Dios nos llama a su encuentro, a su intimidad. Nos llama a nuestro fervor primero: a nuestro Carisma, a nuestra Vocación. Es un llamado a vivir más en la Fe y en la Oración. Como apóstoles, igual que nuestras antecesoras, vamos presurosas a anunciar la buena nueva de hoy: "Dios es Ternura." Sí. Dios hace que nos atrevamos, personalmente y en comunidad, a ser testigos maravillados de ese Dios que nos ama a todos, pero que privilegia a los pobres. Y así nos podrán seguir llamando "Hermanas de la Providencia". Ante los nuevos desafíos arriesgaremos respuestas creativas, a pesar de nuestras limitaciones. Para construir un mundo mejor, más justo, más fraternal. Con los sentimientos del Corazón de Cristo. Con el optimismo y el entusiasmo listos para sobrepasar fronteras. Con todos los Amigos de Dios Providencia nos podríamos convertir en sal y en luz, en sabor y en claridad para el corazón del mundo. Juntos, nos podríamos refundar sobre el Evangelio. Con Madre María Javier: escogerla como compás para tomar la medida de las cosas, y juntos regresar al centro al Amor que nos hace vivir.
- Como un Eco
Para acoger el Amor que nos Hace vivir :
1. Redescubrir la consagración religiosa apostólica como fuente de felicidad en la libertad Nuestra felicidad de consagradas irradiará ternura y esperanza donde haya sufrimiento.
Festejaremos en comunidad y con la iglesia local o diocesana nuestro gozo de consagradas.
2. Vivir nuestra consagración en la línea del profetismo, encarnando el carisma en los valores culturales del país
Descubrir allí las huellas de Dios.
Atrrevernos a nombrarlo.
3. Descubrir en nuestra consagración la gracia de la disponibilidad hacia los demás
Cuando la acogida y la escucha del otro interfieran con la organización de nuestra jornada, trataremos, con el debido discernimiento, de dar preferencia al otro.
Para dejarnos atraer más por Dios :
1. Acoger la oración apostólica, que es cuando:
Dios hace su templo en el corazón humano. Dios cambia nuestro corazón de piedra en corazón de carne y transforma nuestra mirada la realidad se convierte en el rostro de Cristo que nos invita y nos inquieta, nos envía al mundo que clama por su liberación.
Dios y el ser humano se buscan y se encuentran. El Espíritu nos conduce más y más a conocer a Dios para reconocerlo en la realidad, consagrarle nuestra vida en lo cotidiano, vivir en el discernimiento del querer de Dios.
2. Volver a poner la oración en el centro de nuestra vida
Siendo fieles a la oración personal y comunitaria, a la oración litúrgica, en especial a la Eucaristía y a la reconciliación. Participando de corazón en las fiestas locales para celebrar con el pueblo la alegría de la comunión; cuando se presente la ocasión, ir a orar en la casa de quienes lo desean; saber orar fuera de nuestros muros. Encomendando con frecuencia en la oración comunitaria: la misión de cada una de las Hermanas y la misión de la comunidad; nuestras alegrías, nuestras penas, nuestras esperanzas y las esperanzas de nuestros hermanos cercanos y lejanos. Revalorizando el silencio como condición necesaria para profundizar nuestra intimidad con Dios.
Para ser testigos maravillados del Dios de ternura :
1. Vivir la comunión y convertirnos en signos del amor trinitario
El vivir juntas no garantiza, por sí solo, la existencia de una verdadera comunidad. El fundamento de nuestra vida comunitaria es Jesús. Mediante la vida en comunión - ser "un solo corazón y una sola alma", como quisieron Juan Martín Moye y Madre María Javier - la comunidad será signo del amor trinitario y anunciará al mundo dividido que, aún hoy, es posible vivir unidos.
2. Promover comunidades abiertas al mundo, comunidades al servicio de la misión
Que se informen sobre las realidades del mundo y se dejen interpelar por ellas.
Que acojan a quienes tocan a su puerta y dediquen tiempo para escucharlos.
Que compartan y vivan la solidaridad con los pobres.
3. Reflexionar juntas sobre nuestra Vida religiosa en busca de formas de adaptación
Ofrecer a todas nuestras Hermanas, en especial a las mayores, momentos de escucha fraterna y atenta para aprender su manera de concebir y de vivir su consagración de Hermanas de la Providencia. Manifestarles nuestro reconocimiento por la fecundidad y por la riqueza de su vida de ayer y de hoy. La vida de nuestras Hermanas mayores estará presente en nuestras oraciones. Sea cual fuere nuestra edad, buscar juntas, en unión con nuestras responsables, formas de vida adaptadas a las nuevas situaciones y a nuestra vida comunitaria.
4. Relanzar y revalorizar el proyecto apostólico comunitario
Proponemos que, en la medida de lo posible: Las Superioras Provinciales vuelvan a poner en marcha el proyecto comunitario durante los próximos seis años y participen en su elaboración, en su realización y en su evolución, organizando asambleas en la Provincia y en la Región para concientizar a las Hermanas, y dando a las Superioras locales motivación y método para realizar y evaluar el proyecto apostólico en comunidad.
Las Superioras locales tomen a pecho y animen este proceso.
Para inventar nuestro porvenir con Dios :
1. Elaborar para toda la Congregación el plan de formación en sus diferentes etapas
Una formación para hoy con miras al porvenir.
Este trabajo corresponde al Consejo General. El plan de formación tendrá en cuenta: En la Formación Inicial - Integrar a todos los agentes de la formación: el equipo de formadoras, sólidamente formadas, por provincia y por región; la candidata; la comunidad a la que pertenece; el medio en el que está inserta. Favorecer la experiencia espiritual personal de la relación con Jesús. Transmitir el gusto de pertenencia a la Congregación.
Apreciar y cultivar los valores humanos. En la Formación Permanente - En el plan de formación deben aparecer los elementos comunes e indispensables a los cuales una Hermana de la Providencia debe recurrir con regularidad. En función de esos elementos, cada Hermana en diálogo con su Superiora y según sus aspiraciones y su misión debe establecer cada año, en cuanto sea posible, un plan de autoformación integral: reuniones, retiros, encuentros de noviciados, relectura de la vida, actualización de las bibliotecas, utilización de otros medios de información, y demás. Cada Hermana, si lo desea, se puede beneficiar de un tiempo sabático, en una etapa importante de su vida, para renovarse interiormente. Corresponde a la Superiora general o regional conceder o proponer esta oportunidad.
2. Organizar o mejorar la pastoral vocacional
La pastoral vocacional será realizada en equipo - en la provincia y en la región - con la participación de las jóvenes que lo deseen. Las responsables - en equipo, a la escucha del Espíritu - discernirán con la candidata para ver si esta posee disposiciones reales para la vida religiosa apostólica de Providencia.
Vivir la Comunión en un Generoso Compartir Experiencias de Crecimiento
Hermanas de la Providencia! Hermanas del "pequeño resto" que queda en una Europa en busca de sus raíces cristianas, Hermanas desbordantes de juventud en una Africa empobrecida por las guerras, Hermanas de la convivencia con el pueblo en una América Latina en busca de liberación: todas, al tener un solo un corazón y una sola alma, escogemos la solidaridad, que nace de la consagración y de la misión. Todas, en un mundo aún individualista, trabajaremos por la globalización de la solidaridad.
Ante los nuevos desafíos arriesgaremos respuestas creativas, a pesar de nuestras limitaciones: para construir un mundo mejor, más justo, más fraternal. Con los sentimientos del Corazón de Cristo. Con el optimismo y el entusiasmo listos para sobrepasar fronteras.
No estaremos solas. Nos encontraremos en los caminos nuevos de la internacionalidad, de la intercongregación, del diálogo inter-religioso, de la colaboración con los laicos comprometidos en la Iglesia.
- Como un Eco
Para reunirnos en caminos nuevos :
1. Apertura
A la Internacionalidad -
En cuanto sea posible aprender otro idioma.
Favorecer los intercambios, los encuentros entre las Hermanas de la base.
Establecer, donde sea posible, un noviciado interprovincial. A la Intercongregación -
Estimular los encuentros intercongregacionales, teniendo en cuenta nuestra realidad.
Interesarnos en los trabajos de las comisiones.
2. Vivir la solidaridad en Congregación
Se considera la posibilidad de enviar Hermanas jóvenes de las provincias o de la región, asegurándoles: Desempeñar una misión por caminos nuevos, lo cual permitirá que las Hermanas mayores tengan contacto con el mundo exterior. Estar cerca de las Hermanas mayores para acompañarlas y ayudarlas. Continuar su formación.
Esto supone: La osadía de comenzar con el riesgo de fracasar.
Dar de nuestra pobreza. Vivir la fraternidad entre Hermanas jóvenes y Hermanas mayores. Crear nuevas respuestas en la misión. Se dará prioridad a la Casa Madre. Teniendo en cuenta que la Casa Madre es la casa de todas las hermanas, se enviarán hermanas capaces de conservar su carácter de fundación y de apertura a toda la Congregación. También se considera la posibilidad de realizar estadías por tiempo suficiente en las provincias y en las regiones del Hemisferio Sur, para conocer y comprender pueblos diferentes e integrarse en misión.
3. Implementar relaciones inter-religiosas
Respetando la identidad de cada cual, las Hermanas de la Providencia se informarán sobre otras religiones, dialogarán y celebrarán con los creyentes de otras confesiones, y planificarán con ellos acciones comunes al servicio de los más pobres y en la lucha por la defensa de sus derechos. Donde sea posible y donde todavía no se hace, se abrirán nuestros centros educativos a los jóvenes que no comparten nuestra fe cristiana.
Para hacer progresar la globalización de la solidaridad :
1. Interesarse por la gestión de nuestros bienes según nuestro voto de pobreza. 2. Asumir la gestión de los bienes, no como propietarias sino como administradoras.
3. Administrar equitativamente: con criterios éticos, con transparencia, en corresponsabilidad.
Para arriesgar respuestas creativas a los nuevos desafíos :
1. Asegurar suficiente autonomía a cada Provincia y a cada Región De acuerdo con el Consejo General, la Superiora Provincial o Regional y sus Consejos organizan el estilo de vida de sus respectivas provincias o de su región según las posibilidades y las dificultades propias del país y de los lugares donde viven las Hermanas. - Ver proyecto Provincial. Se tratará, en particular, de no cargar con demasiadas obligaciones a una provincia pequeña, distinguiendo claramente lo que corresponde o no al Derecho Canónico.
2. Aligerar las estructuras
Respetar la especificidad de la vida religiosa apostólica tal como está definida por la Iglesia.
3. Prestar atención especial a la formación y al acompañamiento de las responsables a todo nivel
Propender por una formación centrada en el espíritu de servicio y en la voluntad de vivir la corresponsabilidad.
4. Favorecer el acercamiento entre las Provincias y la Región
El acercamiento de cada Congregación por Continente busca los objetivos siguientes:
Conocerse mejor. Favorecer la formación permanente - ver también las posibilidades a nivel intercongregacional.
Ayudarse mutuamente.
5. Intensificar las visitas de la Superiora Provincial y de su Consejo
Se invita a cada Superiora Provincial a intensificar las visitas, según las posibilidades, a fin de conocer: La realidad de las comunidades. Su vida diaria. Su manera de vivir la espiritualidad. Su misión. Sus necesidades. La Superiora Provincial o Regional podrá prever estadías prolongadas en las comunidades, dando prioridad a la animación espiritual y a la formación permanente.
6. Permitir que el Consejo General determine su propia forma de organizarse
Con la voluntad de profundizar la comunión, el Consejo General puede escoger:
Su lugar de residencia y su estilo de vida y de trabajo, de acuerdo con los criterios que le son propios, y Con miras a cumplir su misión particular al servicio de toda la Congregación.
7. Preparar la Reestructuración
A fin de concientizar a las Hermanas sobre la pronta evolución de la Congregación, el próximo Consejo General interrogará a las hermanas, a las comunidades y a los grupos de trabajo de toda la Congregación: Se les preguntará cómo ven el Porvenir de su Provincia, de su Región y de su Congregación.
La prioridad del Consejo General es mantener viva la fuerza del Carisma.
Como un fuego que se atiza delicadamente.
Nuestras Cuatro Virtudes son carbones ardientes. El fuego es alimentado por los medios pobres (*), que le permiten al Espíritu Santo enviar su soplo benefactor. Esos medios pobres son los que utiliza Jesús en su misión.
Son los Medios Universales: Solidaridad y Alegría, Acogida y Ternura, Esperanza y Entusiasmo.
* F. Carrasquilla: La Otra Riqueza, 1977
Estamos pues ante un nuevo itinerario de fe ensamblado en la Providencia,
en una aventura anclada en la Esperanza.
Avanzaremos paso a paso. Con valentía; los nuevos caminos son escarpados.
Con flexibilidad; optaremos de preferencia por estructuras sencillas.
Soñar nuestro porvenir es bello. Realizarlo será más bello aun.
¿El precio por pagar? Convertirnos cada día, aceptar las rupturas,
formarnos con paciencia en pobres principiantes.
Contentas con la vida, con nuestra vida.
Dios está adelante! Dios es!
- Como un Eco
Champion, julio 2003
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