HERMANAS de la PROVIDENCIA y de la INMACULADA CONCEPCIÓN PROVINCIA COLOMBIA-PERÚ |
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Para quien se compromete
en el Carisma de la Providencia,
la misión implica necesariamente
la percepción de un llamado,
la gracia de un envío:
el don de darse.
Regla 25
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¿Qué es un Carisma?
Si centramos nuestras vidas en Jesús y en su Evangelio, y leemos el Evangelio a la manera de Juan Martín Moye, nuestro padre espiritual, seremos testigos, en el mundo de hoy, de la misericordia, de la bondad y de la ternura del Dios Providente.
Leamos el Capítulo 12 de la primera Carta a los Corintios.
El Apóstol describe allí, con cuatro términos, la realidad de los dones que el Espíritu concede a los miembros de la Iglesia para el bien de la comunidad, es decir, al servicio de las dimensiones que surgen de la acción.
Estos dones los da el Espíritu gratuitamente al servicio de la comunidad.
Los carismas tienen un origen trinitario: son dones que los distribuye el Espíritu (I Corintios 12:11), son ministerios que confiere el Señor Jesús (I Cor 12:5), y es Dios, el Padre, quien obra todo en todos (I Cor 12:6).
En la teología paulina encontramos afirmado que carismas no son únicamente las manifestaciones extraordinarias del Espíritu. Son carismas tanto los ministerios institucionales, como los no institucionales. San Pablo incluye indistintamente los dones del Espíritu: apóstoles, maestros, doctores, el poder de hacer milagros, de hacer curaciones, de asistencia, de gobierno, diversidad de lenguas.
El Apóstol menciona todos los carismas, tanto los que son dados para el ejercicio de un oficio o función estable, como los que se manifiestan en formas esporádicas. Para él lo que cuenta no es que sea un oficio o un don libre lo que se recibe, sino que el Espíritu es el origen de estos carismas, y que son dados para la edificación del Cuerpo Místico.
Cuando Pablo presenta las reglas prácticas para los servicios carismáticos en las asambleas cristianas, afirma que Dios, que comunica los carismas, "no es un Dios de confusión, sino de paz", y por lo tanto todo se debe realizar con decoro y orden para conservar la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz (Efesios 4:3).
EL Amor Cristiano, que es el mayor de los carismas, viene a ser el gran principio coordinador de todos los dones que comunica el Espíritu.
Cada don reconoce los otros dones porque todos han sido comunicados en el amor y se prestan ayuda mutua. Cada don es diferente; lo que uno tiene, no lo posee el otro. De allí que el ejercicio de los Carismas lleva la cruz y el sufrimiento.
Ante todo, hay que tener intenso amor; que cada cual ponga al servicio de los demás la gracia que ha recibido como buen administrador de las diversas gracias de Dios. Si alguno habla, que sea con las palabras de Dios; si alguno presta un servicio, que lo haga en virtud del poder recibido de Dios, para que Dios sea glorificado en todo por Jesucristo, a quien corresponden la gloria y el poder por siempre (1 Pedro 4:10-11).
El Carisma Fundacional debe ser visto más como una exigencia de fidelidad al Espíritu, y como responsabilidad eclesial, que como simple título congregacional o como derecho adquirido.
Un Carisma puede ser profundamente fecundo gracias al ser testimonial de quienes están llamados a vivirlo. Nuestro ser debe ser suficientemente transparente, pleno de simbolismo y de significación.
No confundamos carisma con tarea apostólica.
La vida religiosa, en su forma actual y en las nuevas formas de compartir el Carisma, es necesaria para mantener viva la comunidad eclesial. Antes que cualquier tarea apostólica concreta, la primera función de la vida religiosa es la animación carismática; es ser instrumento de la acción del Espíritu. En este sentido, la vida religiosa es una espiritualidad, o un agente de espiritualidad cristiana, que hoy, por un llamado especial de la Iglesia, se comparte con los laicos y a diferentes niveles.
La fidelidad al Carisma fundacional es una forma de ser fiel al Espíritu. Pero la fidelidad al Carisma no es simple repetición mimética de los orígenes congregacionales, es una recreación o actualización creativa del Carisma, una adaptación del carisma a las condiciones históricas. Esta recreación es obra del Espíritu.
Los signos de los tiempos son indicativos de la voluntad de Dios. La fidelidad a la actuación del Espíritu es al mismo tiempo la escucha atenta y fiel a lo que Dios pide de la Congregación a través de diferentes signos.
La Gran Familia Providencia
Hermanas de la Providencia
Hoy, en la Provincia Colombia-Perú, las Hermanas de la Providencia y de la Inmaculada Concepción comparten su carisma con grupos humanos muy diversos. Ellos son:
Fraternistas Providencia
Grupos apostólicos de laicos que según su propio estado de vida viven la espiritualidad Providencia.
Orantes Providencia
Mujeres y hombres que sostienen con su oración la vida y la misión de la Congregación. Son los Orantes apostólicos.
Juventud Providencia
Amiguitos Providencia (preescolar a 3º primaria), Amigos Providencia (4º y 5º primaria) y Juventud Providencia (secundaria en adelante). Jóvenes que animados por nuestro Carisma comparten el testimonio y las intenciones de la Familia Espiritual Providencia.
Misioneras Laicas Providencia
Mujeres jóvenes que dedican todo un año de su vida a vivir y a practicar la Misión Providencia.
Sacerdotes Providencia
Sacerdotes diocesanos que ayudan a sostener y a difundir la Palabra Providencia.
Consagradas de la Providencia en el Mundo
Mujeres mayores que al ser consagradas en nuestro carisma encarnan en sus vidas de laicas el Espíritu Providencia en el mundo.
Maestros Providencia
Miembros del personal docente de las diferentes comunidades educativas Providencia que dedican parte de su tiempo libre a seguir manifestando en actos fuera de las aulas su fidelidad al carisma de nuestra Congregación.
Profesionales Providencia
Hombres y mujeres profesionales que, sin distinción de edad, comparten su actividad profesional, su saber individual, y ayudan así a difundir el Carisma Providencia.
Escuelitas Providencia
Hermanas, profesores, alumnas y fraternistas Providencia dan educación personalizada a los niños de la calle y a los adultos y a los niños con limitaciones, y realizan trabajos de promoción y capacitación a niños y adultos, en especial a la mujer.
Juventud Providencia
Primera Etapa: 11 a 15 años
Jóvenes que:
Trabajan para que en el corazón de cada uno, y en el grupo entero, brote la amistad verdadera, la amistad que comprende, perdona y participa de la experiencia de la Providencia.
Comparten con delicados gestos de amor, de ternura, de bondad incluso, tanto lo que tienen, como lo que saben.
Expresan su vida ante Dios y escuchan su palabra mediante la oración. Así se unen más entre ellos y con otros grupos, crecen en valores, respeto y acogida, y aprenden a compartir y a ser solidarios con los pobres.
Reflexionan y dialogan sobre temas y acontecimientos que les ayuden a conocer mejor el mundo y a su propia persona, a Jesús y la acción providente del Padre.
Se comprometen a ayudar a todas las personas, ofreciéndoles lo mejor que tienen y lo que son. Para ello construyen día a día su persona, según el estilo de vida de Jesús.
Se comprometen en la defensa de la naturaleza, en el cuidado y en la defensa de la vida, como una misión que el Padre providente les confía. El, que cuida el pájaro y viste al lirio del campo, quiere que hoy conservemos la naturaleza para el bien de todos, para la ayuda del pobre, del marginado, y así siga brotando en todo la vida.
Para pertenecer a estos grupos se perfila un proyecto y se envía una carta de compromiso a las
Hnas. de la Providencia
Apartado Postal 25738
Cali - Colombia
Fraternidad Providencia
Círculos Familiares - Comunidades Orantes
Un llamado
A ser providencia de la Providencia en el mundo de hoy.
Una respuesta
A los llamados de la Nueva Evangelización: Nueva en su ardor. Nueva en sus métodos. Nueva en su expresión.
Un compromiso
De revelar, de entregar a todos, a través de nuestros gestos y actitudes, de nuestro testimonio, de nuestra vida, "el amor, la benevolente ternura del Dios Providente".
Este es el carisma recibido del Padre por Juan Martín Moye, fundador de las Hermanas de la Providencia, quienes hoy desean compartir su carisma con los que se sientan interpelados por este padre bueno, y quieran ser profetas de la esperanza, confiar en la fuerza de lo pequeño, de lo aparentemente insignificante, en el compromiso con la causa de Jesús.
¿Quiénes pueden ser Fraternistas Providencia?
Laicos de todas las edades, jóvenes y ancianos de cultura y situaciones diferentes, profesionales, madres y padres de familia, obreros, enfermos todos los que deseen acoger en su vida, en los acontecimientos, el misterio de Dios Providencia, y quieran llegar a ser providencia para los otros, en especial para los más pobres, los carentes de amor y de esperanza, los solos, los abandonados, los marginados de nuestra sociedad.
¿A qué se compromete un Fraternista Providencia?
Los miembros de la Fraternidad Providencia se comprometen a :
Poner como base de su vida la Providencia de Dios.
Hacerse providencia para todos aquellos con los que se relacionan cada día, especialmente con los más pobres, con los carentes de amor, de esperanza; en una palabra, a realizar con amor la Obra de Misericordia del Padre.
Dar a la oración personal y eclesial un lugar en su vida.
Alimentar su fe con una lectura diaria de la Sagrada Escritura, y si es posible, a buscar una formación bíblica y doctrinal.
Celebrar al Señor y la vida por la participación de la Eucaristía y los Sacramentos.
Descubrir, por una relectura de la vida y de los acontecimientos, los signos y los llamados de la Providencia.
Participar activamente en la vida de la comunidad local, civil y eclesial, y luchar por la defensa de la vida, de la justicia, la búsqueda de la solidaridad y de la paz.
Cumplir sus diversos compromisos en espíritu de servicio, como María, Madre de la Providencia.
¿Cómo se organiza la Fraternidad?
Los miembros de la Fraternidad Providencia están unidos entre sí por un mismo espíritu y por un mismo compromiso expresados en un proyecto de Vida.
Cuando sea posible se reunen en grupo. Una Hermana de la Providencia es la animadora en los primeros pasos.
Cada grupo escoge una persona responsable entre sus miembros, la cual se encarga de acordar la fecha para el encuentro, buscar el lugar, y establecer las prioridades.
Lazos de amistad, de confianza, del compartir espiritual y apostólico, unen a los miembros de la Fraternidad Providencia y a las Hermanas de la Providencia. Estos lazos se manifiestan en encuentros, en tiempos de oración común, en celebraciones de la Congregación, y en participación en el proyecto apostólico de las Hermanas. Los encuentros son una fuente de vitalidad para los grupos y para las comunidades.
Las Hermanas y los Miembros de la Fraternidad Providencia constituyen juntos la Familia Espiritual de Juan Martín Moye.
Las personas que viven una Experiencia de Providencia, pero que por razones de edad, de salud, de situaciones de vida, o que por la distancia no pueden reunirse con un grupo, pueden hacer parte de las Fraternidades Orantes de la Providencia.
Se necesitan más y más Laicos que:
Se dejen conmover por los sufrimientos de los demás.
Se dejen enviar para anunciar la liberación que trae el Evangelio.
Se despojen de la preocupación de su propio bienestar, de su éxito personal y de su porvenir para buscar la realización del proyecto de Dios.
Sepan hacer de su sufrimiento, de su soledad, de su impotencia, ocasiones de encuentro con el Señor, ofrenda dentro del plan redendor de Cristo.
Tengan una actitud solidaria, orando, ofreciedo sus dolores y su sacrificios por la paz, por la justicia, para que surjan valores con contenido evangélico entre los seres humanos.
Todo esto y mucho más pueden hacer las Comunidades Orantes de Fraternistas Providencia.
A quienes se inscriban y decidan comprometerse a vivir esta espiritualidad, se les enviará periódicamente una hojita de reflexión y de noticias de la Fraternidad.
Informes
Casa Provincial
Hnas. de la Providencia IC
Teléfono 552196
Cali - Colombia
Las Escuelitas Providencia
Escuelas
Basadas en la realidad de la calle.
Con educadores de la calle.
Adaptadas, innovadas, originales, sin moldes ni leyes de enseñanza.
Totalmente personalizadas, en las que cada niño, joven o adulto, se sienta único y amado individualmente.
Sencillas, sin buscar resultados publicables.
Para aquellos que
Tienen un lenguaje diferente.
Viven en comunas, en barrios marginados, en la calle, en pandillas
Están solos, enfermos, sin afecto, sin amor.
Han sido desplazados de sus lugares de origen.
Dan un valor distinto a las cosas y desprecian, atacan y usan a los demás.
Forman grupos de corta duración y necesitan diversiones violentas.
Han sido lanzados al alcohol, las drogas, la prostitución, la muerte.
Las Escuelitas Providencia pueden entenderlos.
Las Escuelitas Providencia quieren recibirlos.
¿Cómo se acogen los alumnos?
Con el contacto de una mano tierna, de una caricia.
Con una mirada plena de bondad, de cariño.
Con acompañamiento, comprensión, confianza.
Con lealtad.
Con sentido de Providencia.
Y ya en la Escuela
Adquirir hábitos de esfuerzo.
Aprender a compartir.
Prepararse para el cambio constante que exige toda vida.
Abrirse a lo imperceptible, a lo grande disfrazado de pequeño: a los valores cristianos.
Conocer entonces: la alegría y el amor; la confianza y la fraternidad; la fidelidad, la fe, y la Esperanza.
Entrega audaz y confiada a la providencia del Padre, estas son la escuelitas que Jean-Martin Moye, aquel carismático e intenso sacerdote lorenés del siglo 18, fundaría hoy.
Inscríbelas!
Envía tu proyecto a:
Casa Provincial
Hnas. de la Providencia IC
Apartado Postal 25738
Fax 5554339
Cali
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