Hermanas de la Providencia y de la Inmaculada Concepción

Provincia Colombia-Perú

1907 - 2007

Primeros Cien Años en Colombia

C e l e b r a c i o n e s

Contenido

Cumplimos con la Historia

En el Año del Centenario de Nuestra Provincia

Discurso Hna. Fabiola Merino, Superiora Provincial

Discurso Hna. Rubiela Parra

Testimonios Exalumnas

Conferencia Hna. Mary Christine Morkovsky

Conferencia Hna. Mary Christine Morkovsky

Clausura

Cumplimos con la Historia!

Después de una noche muy lluviosa, el 18 de abril parecía un día primaveral, todo estaba planeado para acoger las delegaciones, la Catedral estaba muy bien adornada con anturios rojos y el altar con rosas blancas, nos esperaba la coral de Edith Martina, impecables con su uniforme y con su Directora entusiasta exalumna de la Sagrada Familia.

La Catedral estaba colmada, las autoridades civiles, militares, amigos, religiosas, sacerdotes que alegres saludaban, encuentros de muchos años, abrazos a sus maestras, la Hermana Manuela, nuestra hermana mayor, maestra de muchas generaciones, era el centro de atracción y de emotivos encuentros.

A las 10.30 a.m. se inició la Eucaristía presidida por Monseñor Juan Francisco Sarasti, Arzobispo de Cali; eran 24 concelebrantes, entre ellos el Obispo de Guapi y Monseñor Luis Adriano Piedrahíta

La coral, bellísima, la Homilía de Monseñor, sencilla, con datos históricos muy precisos, se sentía una cierta unción en sus palabras que daban un tono de solemnidad en el silencio de más de 300 personas que atentas escuchaban. En el momento de las ofrendas una Hermana mayor y otra joven hicieron el memento por las Hermanas y los Laicos fallecidos a lo largo de estos años y al servicio de los colegios; el pan, las flores, la luz fueron recibidas por Monseñor y llevadas al altar como una bella y significativa ofrenda.

Después de la Eucaristía las personas invitadas se trasladaron al Colegio de el Peñón, sus arcos estaban engalanados con flores, al fondo las banderas, todo con gran elegancia y sencillez.

Monseñor Sarasti con mucha alegría mostraba la hoja de su matrícula que le fue entregada el día de su posesión en Cali, orgulloso de ser Alumno Providencia.

La orquesta inició su intervención con piezas delicadas que fueron animando a los invitados.

Hermana Fabiola Merino, Superiora Provincial, pronunció unas breves palabras de acogida, y luego la Hermana Rubiela Parra, Asistenta General en nombres de la Hermana Clemencia Superiora General y su Consejo. (Ver sitio)

El Señor Alcalde, pronunció unas palabras sencillas y elocuentes, alabó la labor docente de las Hermanas, no solo en Cali sino en el Valle y el país, e impuso a la bandera del Colegio las medallas en oro de la Alcaldía; a la comunidad le fue entregada igualmente una medalla por el delegado de la secretaría de Educación. Se recibieron otras condecoraciones y placas de reconocimientos.

Al finalizar, después de diferentes condecoraciones y placas de reconocimiento, sirvieron el almuerzo que degustaron alegremente; los re-encuentros fueron emotivos, algunos alumnos del kínder emocionados saludaron a las pocas Hermanas de su época que allá estaban y recordaron historias

El viernes los Rectores y Maestros de diferentes Instituciones, en especial de los de Conaced, se hicieron presentes; un poco más de 300 personas. La exposición del doctor Miguel de Zubiría Samper, magistral, amena, cercana, inquietante, suscitó grandes expectativas. El doctor de Zubiría pudo departir en la Casa de Encuentros donde se alojó, con las personas que allá estaban, escuchó experiencias como la de los Samaritanos, la Escuela Móvil que en cierto modo lo descrestaron, entabló vínculos con Hermanas y participantes y expuso mucho de su teoría de la pedagogía conceptual.

El sábado el concierto: 103 niños cantan dando un mensaje de esperanza; un espectáculo inolvidable. En medio de sus cantos y dramatizados pasaba un historial de la Congregación en el telón de fondo; los colores de las túnicas de los niños iluminados por las potentes cámaras dejaban percibir el arco iris; ni un error, todos parecían sincronizados, los cantos bellísimos, las solistas impresionaron y el grupo de maestros de la coral recibieron los aplausos entusiastas de los asistentes; el gran auditorio de la Javeriana estaba casi colmado.

Felicitaciones a Hermana Julia María y a su equipo colaborador; fue un largo trabajo de casi un año, pero se logró!

Los días 19 y 20 de abril nuestra Hermana Cristina Morkosky presentó su trabajo sobre la Providencia, el primer día una experiencia nueva de cómo se experimentaba la Providencia y un compartir de su experiencia con las Mujeres.

Pese a las revueltas ocurridas en la Universidad, los dos días acudieron en buen número a escuchar la segunda conferencia.
La sencillez de Cristina, su visión, su compromiso, sus profundos conocimientos teológicos y su sentido cósmico dejaron inquietudes en los participantes.

Los días 11,12 y 13 de mayo tuvimos los encuentros con el padre Federico Carrasquilla. Maestros que acudieron en un número de 171 el primer día con una temática: el trabajo del maestro en el mundo secularizado de hoy; el segundo día con Laicos comprometidos, fraternistas, y el broche de oro, el 13 de mayo, el encuentro de Religiosos y la inauguración de la Casa de la Espiritualidad. Bellísima la casa, allá estuvimos en la conferencia, y al finalizar la Eucaristía que era la bendición de la casa, moniciones relacionadas con la "Casa"; en el oratorio se filtraban a través de los vitrales con temas alusivos al Evangelio de la Providencia y el escudo de la Congregación unos rayos de colores bellísimos; todo invitaba al recogimiento, a la oración.

Después del ágape fraternal, de los comentarios, de las acciones de gracias, dimos por terminadas las celebraciones del centenario. Todas hemos sido parte de esta historia y estamos abiertas a un futuro pleno de esperanzas!

Gracias a todos: la logística fue perfecta!

Y cumplimos con la historia!

En el Año del Centenario de Nuestra Provincia

¿Qué ha sido para nosotras la celebración de estos Primeros Cien años de presencia en Colombia-Perú?

Cada una de las celebraciones ¿qué ha dejado en nuestras vidas?

Nostalgia, esperanza, ánimo de seguir adelante, renovado compromiso con ese Dios Padre que ha hecho obras grandes, que ha hecho maravillas.

Hay un canto firme en toda nuestra historia, que la llena de armonía y la ha ido plenificando en la historia de las primeras hermanas y en nuestra historia personal.

Nos toca comprender, amar y vivir generosamente nuestra hora; es decir, la hora de Dios para nosotros.

Este año 101 es de nuevo la hora de la búsqueda y el riesgo; es la hora de la esperanza.

Tenemos que ser más que nunca serenas con nuevo vigor, llenas de una esperanza inconmovible, comunicadoras de una paz verdadera, de un abandono confiado en manos del Padre. Todo esto nos exige formar comunidades orantes, fraternas y misioneras, alegres pregoneras de la esperanza

Nos corresponde seguir arando los surcos echando las semillas dejar que crezca la cosecha y mirar a nuestro lado a todos los excluidos para que nos abramos a nuevos servicios promoviendo una educación fundada en el encuentro con el otro, el diálogo, la comunicación, el gozo del trabajo compartido, de la colaboración y la solidaridad.

No olvidemos la educación en la interioridad y en la espiritualidad, desarrollar la dimensión religiosa y la búsqueda de sentido, para que todos, en especial los que viven superficialmente, reconozcan la presencia de valores, que sean capaces de descubrir los signos de Dios y de concebir la vida como un don.

Hemos de formar comunidades abiertas y presentes entre los jóvenes, disponibles para encontrarse con ellos, capaces de dialogar y de dejarse interpelar, con el coraje de hacerles propuestas significativas y exigentes, comunidades preparadas para acompañar, con respeto, capaces de vivir momentos de fe, de oración, de escucha, comunicación, coherencia anunciando a Jesucristo.

No pidamos al Espíritu cien años más; pero sí fuerza para seguir a su servicio y luz para dar con la palabra adecuada en cada momento.

Discurso Hna. Fabiola Merino

Superiora Provincial


Ilustres Personalidades

Amigos

Cien años de nuestra presencia en la educación de los Colombianos representa para las Hermanas de la Providencia y de la Inmaculada Concepción un orgullo grande por el aporte que hemos dado en la construcción de la sociedad como el primer colegio de señoritas de Cali.

Nada ha sido en vano ni ha sido simple en este siglo de esplendor y de esperanza.

Los resultados lo expresan con la magia de la acción con el espacio infinito que cubrimos sin tregua, con el apostolado que se dejó conquistar con generosidad pero también con grandeza y sacrificios nuestros para proveer a la sociedad de jóvenes con gran acopio de valores y de ciencia que les ha permitido enfrentar los desafíos del porvenir, porque Dios se revela, "compañero fiel en la ruta de los hombres".

Nos lo enseñó nuestro fundador el Beato Juan Martín Moye: "Cuando se presente una buena obra por hacer y se está moralmente seguro de que es la voluntad de Dios hacerla, podemos atrevernos a emprenderla, aunque no se vean, en el presente, los medios de los cuales uno podrá servirse para llevarla a término." Nítido mensaje que marcó nuestro devenir pastoral y que nos llevó a edificar la instrucción en Cali, Pichindé, Aguablanca, Terrón Colorado, Andrés Sanín, Samaritanos y otros municipios como Pereira, Toro, La Unión, Ginebra, Chinchiná, Guática, La Merced, Espinal, Guapi, Bogotá, Medellín y en la República del Perú. En el tiempo un caminar abierto en la búsqueda de un mundo nuevo.

¿Lo logramos? Sí. Largos años de trabajo fecundo nos depara esta grata cita con el recuerdo, formamos juventudes a través de una espiritualidad Providencia y un faro de cultura que sigue siendo el eje transversal de nuestra propuesta educativa Providencia. Nos hemos dado sin desmayos y con sentido de pertenencia en procura de una educación fundamentada en el amor, en la bondad, en la ternura un estilo transparente de orientación caracterizado por la acogida comprensión, la tolerancia y el diálogo afectivo, el tener en cuenta las diferencias individuales, la labor entre los sencillos, los pobres, los genios lentos, valores que seguirán alumbrándonos porque trajeron desde Bélgica y el Ecuador lumbre de eternidad en sus lámparas.

Nuestra propuesta educativa se fue adaptando con el correr de los años, desde la educación de estilo clásico había que pasar a otra de corte más humano por acercarse al niño y al joven con un corazón distinto, cercano y humano, sabiendo que sólo se educa cuando se ama, era necesario generar un modelo educativo distinto que apueste por la justicia frente a la injusticia, por la inclusión, frente a la exclusión, por el respeto a la persona frente a la masificación social, un modelo educativo capaz de ayudar al joven a descubrir el gran potencial que anida en su corazón para que se comprometa, desde allá con la vida y con la historia, como principal protagonista de su propio desarrollo.

Diseñar esta pedagogía evangélica que envolviera en un mismo proceso al educador y al educando fue una tarea de años que permitió llevar adelante itinerarios educativos y pastorales con procesos de maduración hasta formar hoy una comunidad educativa Providencia.

La distinción que se nos otorga hoy por el gobierno municipal alude a las primeras Hermanas, a los Laicos Colaboradores, a las Hermanas que hemos sucedido y a quienes en comunión con laicos serán los continuadores de esta misión. En su nombre y en el mío propio, muchas gracias porque las hermanas de la Providencia y de la Inmaculada Concepción trasegamos desde 1907 hasta el 2007 y proseguiremos porque la confianza en Dios Providencia libera del temor al porvenir.

Gracias por valorar nuestra presencia y vigencia, eso es un aliciente inestimable, García Márquez lo esculpií para la historia: "La muerte no llega con la vejez sino con el olvido." Y de otra manera: Solamente se celebra el pasado cuando ha sido generador de vida.

Cali, 18 de abril de 2001

Cien Años siendo Providencia en la Provincia Colombia-Perú

Hna. Rubiela Parra

Las grandes cosas tienen pequeños comienzos.
Comiencen por poco. Crezcan y multiplíquense,
si tal es la voluntad de Dios.


- J.M. Moye

Nuestra historia comienza en Cutting en 1762, cuando Juan Martín Moye lanza su audaz proyecto de enviar jóvenes al campo y, sobre todo, a las aldeas más abandonadas (...) exhortándolas a poner su confianza en Dios y a abandonarse enteramente a la divina Providencia (DH 335)... enviadas como mujeres-apóstoles en alianza con Dios Providencia.

La historia continúa en Bélgica, cuando en 1833 se establece un Noviciado en Jodoigne y en 1837 la Conferencia Episcopal erige como Congregación religiosa el grupo de Hermanas belgas.

La historia de nuestra Congregación se parece a muchas otras de la época: hay mucha miseria e ignorancia en los campos y ciudades. Pocas maestras. Laicos y sacerdotes preocupados profundamente por la situación que, conociendo la existencia de escuelas en otros países, buscan los medios de hacer lo mismo en los suyos.

En nuestro caso, son los mismos padres de familia que con motivo de la guerra civil, emigraron al Ecuador, donde conocieron los colegios de Hermanas de la Providencia. Al regresar al país buscan por todos los medios posibles, religiosas que continúen la educación de sus hijas.

En 1907, la Congregación, bajo la dirección de la valiente Sor Atanasia, Superiora de la comunidad de Ambato, parte con un grupo de Hermanas Ecuatorianas y llegan directamente de Bélgica Sor Fortunata, cofundadora y Directora del Colegio, maestra de novicias y después segunda Superiora Provincial; más tarde se fueron relevando en el gobierno de la Provincia Sor Francisco Javier, Sor Ignacia del Sagrado Corazón, Sor Louis Marie, y muchas otras van aportando todo su dinamismo y entusiasmo en la formación, en la educación, en la pastoral y en la misión. Gracias a todas ellas "obreras de la primera, segunda o tercera hora". Gracias a Sor Marie-José que sigue inserta en nuestra Provincia.

Y asé continúa nuestra historia en Cali, Toro, Guapi, Arequipa, Lima, Huasmín ...


El año Jubilar de nuestra Provincia Colombia-Perú es para nosotras una interpelación a vivir en "la revisión y en la celebración".

Permítanme hacer alusión a la parábola de La Flauta Mágica, seguramente conocida por ustedes. Esta parábola puede decirnos algo a propósito de la celebración del Jubileo. En resumen:

Es la aventura de un cazador que sometía las bestias feroces con la ayuda de una flauta mágica a fin de cazarlas sin problema.
La flauta producáa melodías que ponían a los animales en ambiente de fiesta, los hacía danzar delante del cazador, y morían sin oponer ninguna resistencia.
Cierto día, sin embargo, un león no obedece la música y devora al cazador, mientras interpretaba desesperadamente la flauta.
El león era sordo. Delante de él la flauta perdía su poder.

Celebrar un Jubileo es, sin duda,"hacer memoria" del camino recorrido, de las metas alcanzadas, de los obstáculos superados, de la historia construída paso a paso con perseverancia y audacia. Pero, celebrar un Jubileo es, también y sobre todo," escrutar el horizonte" y abrirse a nuevas interpelaciones para el futuro de nuestra historia.

Y es aquá donde nuestra parábola de la flauta mágica entra en juego. No podemos pretender abrir perspectivas de futuro, buscar nuevas respuestas a los nuevos desafíos de la historia, intentar refundar la vida religiosa, la educación, la pastoral, manteniendo esquemas y estructuras de ayer, utilizando métodos e instrumentos, muy buenos, que nos identificaron en el pasado. Las nuevas situaciones, creadas por las transformaciones rápidas y en grande por las que pasa la humanidad, no escuchan ya el sonido de nuestras flautas, reclaman una nueva másica, es decir, otro lenguage y otra sensibilidad frente a los nuevos signos de los tiempos. No darnos cuenta de lo inadecuado de nuestras respuestas a las nuevas situaciones históricas es sucumbir con el riesgo del león sordo, es decir, con el riesgo de continuar hablando un lenguage obsoleto, superado, ininteligible a las mujeres y a los hombres de hoy, continuar sosteniendo estructuras, maneras de hacer y de proceder en las que las personas no llegan más a captar un sentido creíble.

En esta perspectiva, la parábola del león sordo nos somete a un fuerte cuestionamiento de nuestra vida Religiosa de Providencia. Nos recuerda cómo es necesario contar sobre lo imprevisible, sobre las sorpresas del Espíritu, sobre los nuevos signos de los tiempos, sobre lo diferente que no entra en los esquemas ni en los paradigmas de otro momento histórico, diferente del nuestro. Esto quiere decir, que es necesario ser capaz de cambiar, de adaptarse a lo nuevo, de preguntarnos si el mensaje que intentamos transmitir es percibido y asimilado por los hombres y las mujeres de hoy.

Esto quiere decir tener el valor de romper la flauta mágica, de renunciar a las respuestas que hoy no dicen nada, a las recetas hechas y vacías de sentido, admitiendo humildemente que nada es definitivo porque marcha en el tiempo. Si no quebramos la flauta mágica, la imagen del seguimiento de Jesús que proyectamos no será más plausible y no convencerá porque no estará más en condiciones de entrar en sintonía con las aspiraciones, las alegrías, las perplejidades y las angustias de la humanidad de hoy, especialmente del mundo de los jóvenes. Si no quebramos la flauta mágica, nuestros símbolos y nuestras prácticas continuarán resonando en el desierto y no tendrán ningún sentido para la sociedad. Si no quebramos la flauta mágica, la Vida Religiosa terminará por perder su fuerza profética y su audacia recreadora, y no estará más en condiciones de comprometerse a fondo en el proceso de la refundación.

Pero romper la flauta mágica es un proceso de despojamiento y de kenosis. Supone que abandonemos nuestros supuestos y certezas, nuestras medias-seguridades para entrar por los caminos no andados del Espíritu. Nos pide acoger la Palabra recreadora de Dios que "hace nuevas todas las cosas", para saber decir a los hermanos y hermanas del presente siglo una palabra audible y creíble, una palabra sacada de la fuente de la experiencia de Dios, despojada y humilde, encarnada y liberadora, una palabra de aliento para los pobres y los excluídos, una palabra dicha a partir de la pluralidad de las culturas, de las creencias, de las razas y de las etnias.

La Celebración del Jubileo es para nosotras una invitación a reasumir nuestro compromiso de manera creativa y dinámica, en medio de las perplejidades del momento histórico que vivimos. Nos pide la transparencia del Testimonio, la audacia de la Profecía, la firmeza de la Esperanza.

Esta Celebración y las provocaciones que suscita no tienen nada que ver con el mito de la flauta mágica, ni con las fórmulas prefabricadas o recetas siempre listas. Son indicadores que señalan el futuro, sin tener la pretensión de querer eliminar las sorpresas ni de suprimir los riesgos del camino. (Cfr. UISG No. 123)

¿Y para nosotras, Hermanas de la Providencia?

En la experiencia bíblica, el jubileo es el tiempo del kairos, de la liberación, del rescate, del perdón de las deudas y de la reconciliación (Lv.25; Lc.4,18-19). Es el momento de detenernos y escuchar atentamenta la convocación que nos hace Dios mismo. Convocación a la veneración de su rostro oculto y revelado en la Historia, en nuestra marcha.

"He aquí el tiempo favorable", a fin de que todas y todos juntos, bajo la acción del Espíritu, podamos:

Reafirmar nuestra identidad carismática, vivida a lo largo de nuestra historia;

Hacer de la opción preferencial por los pobres el eje de nuestras opciones. Nos sentiremos siempre enviadas, prioritariamente, a los más pobres; caminar con ellos hacia una sociedad fraterna y solidaria;

Tratar de despertar y acompañar el crecimiento intelectual, humano, espiritual de las personas con las que compartimos nuestra vida. Somos educadoras por vocación, cualesquiera que sean las circunstancias, nuestros compromisos, nuestra edad. Al abrir nuestras escuelas a todos, daremos preferencia a los que el Bienaventurado Juan Martín llamaba "genios lentos" ( DP 114). Contribuir para que toda persona, la mujer en particular, se realice en su dignidad.

Expresar, a través de toda nuestra vida, que Dios es Presencia buena para cada uno como si fuera único en el mundo, colaborar con Dios Providencia para que venga su Reino de verdad, justicia, amor y paz

Asumir las riquezas y las heridas de tantas mujeres y hombres en búsqueda de Dios y de sentido para sus vidas

Acercarnos más a la verdad del hombre, de la Historia, de Dios, reconociendo que hay en todas las religiones semillas del Verbo (Cfr. AG 11), gérmenes de verdad y de sabiduría

Discernir los signos y los desafíos de los tiempos interpelando nuestras instituciones , pidiendo y dando respuestas urgentes y actualizadas (Cfr. Constituciones y Cap.2003).

Y terminando con V.C.
"Vosotras no solamente tenéis una historia gloriosa para recordar y contar, sino una gran historia que construir. Poned los ojos en el futuro, hacia el que el Espíritu os impulsa para seguir haciendo con vosotras grandes cosas". (VC 110)

¿Y el mañana?
Dios tomará la iniciativa, pero nosotras lo inventaremos con Él: su Providencia irá más allá de lo posible. Se adentrará en un futuro lleno de esperanza. (Capítulo General 2003)

"El verdadero sabio no es el que ve, sino quien viendo más lejos, ama más profundamente a los hombres."

En esta Celebración y todos los días, en el espíritu del Magnificat mi profunda acción de gracias.

En comunión con todas (os) ustedes

Hna. Rubiela Parra Orozco

Testimonios Exalumnas

Queridas hermanas:

Qué maravilloso ver cómo ustedes siguen teniendo esa frescura de construir alegría y belleza en nuestro colegio, qué lindo ver de nuevo fotos de esos sitios llenos de recuerdos, de ilusiones y de sueños.

No ha sido en vano su esfuerzo, creo que todas de una u otra forma hemos tratado de salir adelante y entregarle un granito de mostaza a este sueño de dejar el mundo un poco mejor de lo que lo encontramos.

Sonia Lucía Navia de Mosquera


Hermana, Fabiola
Directora Colegio de la Sagrada Familia

He estado atenta a las publicaciones y festejos con motivo de los cien años del Colegio y he visto que es poca la información acerca de los primeros años de la Institución.

En consecuencia, quiero sumarme a la celebración, haciendo llegar a usted las remembranzas de mi madre, quien a sus 94 años, a pesar de tener serios problemas visuales, conserva intactos los recuerdos de los cinco años durante los cuales estudió en el colegio de la Sagrada Familia con un grupo de damas, casi todas ya desaparecidas, pertenecientes a conocidas familias del Cali de entonces.

Para comenzar, seguramente en algún archivo del colegio aparece el nombre de William Barney Crane, quien a pesar de profesar la religión protestante educó a tres de sus hijas y algunas nietas en el colegio y además contribuyó a la construcción de la actual edificación en el barrio El Peñón.

Las hijas del Sr. Barney (Enriqueta, Carmen y María) fueron alumnas del colegio, e inclusive María vistió el hábito de las Madres de la Providencia y se retiró estando en Bélgica, antes de profesar los votos. Mi madre, Celsa Emilia Calderón Bamey, nieta de W. Bamey, ingresó al plantel por allá en el año 1923 ó 1924; cuenta ella que en esa época solamente había alumnas internas; pocos años después se creó el externado y fueron llegando más y más alumnas.

Estaban en la Sagrada Familia en esos años entre otras, las hermanas Rengifo Garcés, Julia Emma Velasco, Leticia Garcés y su hermana, Alicia y Emma Garcés O'Byrne, las Vallecilla Perlaza, las Jiménez Caicedo, Rafaela y Aída Velasco Garcés, Rosa Berón y Matilde Saavedra, quienes ingresaron a la comunidad. Las clases que recibían, además de religión, aritmética, historia sagrada, historia patria, y urbanidad, eran economía doméstica y costura: se educaba a las jóvenes para ser amas de casa y no se vislumbraba todavía el ingreso de la mujer a la Universidad.

Por aquellos años llegó al colegio un numeroso grupo de religiosas procedentes de Bélgica, quienes tomaron las riendas de la comunidad y del colegio y continuaron la labor iniciada años atrás por la comunidad. Mamá recuerda a algunas religiosas, como la madre Fortunata, la Madre Atanasia quien era la Superiora, las madres Maria, Magdalena, Francisco Javier, Paulina, Vicenta y la madre Rosarito quien era !a enfermera.

Era El Peñón prácticamente un despoblado con edificaciones aisladas, pocas víaas y con la cercanía del río, cuyo curso todavía no había sido desviado. Hoy, aunque el tiempo y la modernidad han modificado completamente el entorno del colegio, la edificación inicial se conserva intacta, permitiendo a quienes tuvimos algún nexo con la institución conservar el recuerdo maravilloso de los años de infancia y adolescencia.

Yo tuve la oportunidad de estudiar unos pocos años en la Sagrada Familia, por allá en los años 60 y guardo con especial afecto los recuerdos de esos tiempos. Todavía tengo contacto con algunas de mis compañeras y he visto, desde los cambios de uniformes, cómo ahora pueden usar la falda a la rodilla, a mí tocó tenerla a 30 cmts. del piso, hasta el traslado hacia el sur, sacando al alumnado de primaria del bullicio del centro.

Quizás al colegio no se le ha reconocido su verdadera dimensión, pues siendo una de las instituciones educativas más antiguas de la ciudad, buena parte de la influencia de la mujer en la sociedad caleña se debe a la formación recibida por cientos de niñas que fueron educadas por las madres de la Providencia en estos cien años.

Son numerosas las historias y anécdotas por contar, pero creo que con estas líneas es suficiente para sumarnos, mi madre y yo, a tan entrañable celebración.

Reciba un saludo cordial y nuestros votos al Altísimo por la comunidad y sus alumnas.

Atentamente,

Julia Sofía Tafur Calderón

Pensamientos Sobre Una Teología de la Providencia

Mary Christine Morkovsky

Ver: Página Inicial / Textos Esenciales

Espiritualidad de la Providencia

Mary Christine Morkovsky

Ver: Página Inicial / Textos Esenciales

Clausura


Muy querida Hermana Clemencia de la Torre, Superiora General de las Hermanas de la Providencia y de la Inmaculada Concepción

Hna. Esperanza Uribe, Superiora Provincial

Hermanas, Profesores, Padres de Familia, Alumnos, Grupos Musical y de Teatro, Amigos aquí presentes

Así como me correspondió la apertura de las celebraciones del Centenario, me han solicitado haga el cierre del mismo y manifieste el saludo y agradecimiento a Hermana Clemencia por su presencia entre nosotros; aquí están espiritualmente unidas todas las Hermanas y las Comunidades Educativas y todo esto enmarcado en la bella celebración de María Inmaculada, nuestra Madre, en el significativo día de la Luz, las velitas, que une hoy en oración a todo el pueblo Colombiano que implora por la paz.

Educar con el arte es uno de los grandes logros que hemos alcanzado en nuestro proceso de educación Providencia, tener en este momento un grupo de niños y jóvenes con esa dedicación a la música, al teatro a todas las manifestaciones artísticas, es pensar que en el futuro será un generación de un gran nivel intelectual, espiritual, creativos, abiertos a llegar a los demás con una notas musicales o con la interpretación de un personaje en una obra de arte, como una forma de dar, de darse, de gritar, que otra cosa se puede hacer, que la vida tiene sentido que vale la pena una sana convivencia, relaciones más cordiales, la vivencia de valores ciudadanos, sentido de trascendencia y solidaridad, eliminando barreras y participando todos los alumnos en su formación integral. Este es nuestro reto de cara al futuro de los próximos 100 años.

Qué bien! Maestros y alumnos saboreando valores en la convivencia diaria, despertando las emociones constructivas en un clima de sano respeto a las ideas, creencias y legítima libertad de opinión, pero con anhelos de verdad, de paz, de belleza, de bondad que con pequeños gestos de ternura hacen sentir al Dios Providente, y gritan a todos que DIOS LOS AMA.

¿Qué mejor reto? Mirar hacia el futuro con proyectos educativos como el que hoy emocionados admiramos. El futuro depende de todos, pero el futuro empieza en el primer paso de cada día, especialmente de nosotros, padres y educadores.

Estamos satisfechas de las celebraciones de los 100 años y de este cierre en el que el arte y el rostro alegre de los niños y jóvenes se mezcla con la luz que todos encendemos para celebrar a la Virgen María, el día de las velitas, que Ella guíe nuestro camino.

Muchas Gracias!

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