Contenido Cumplimos con la Historia En el Año del Centenario de Nuestra Provincia Discurso Hna. Fabiola Merino, Superiora Provincial Discurso Hna. Rubiela Parra Testimonios Exalumnas Conferencia Hna. Mary Christine Morkovsky Conferencia Hna. Mary Christine Morkovsky Clausura Cumplimos con la Historia! Después de una noche muy lluviosa, el 18 de abril parecía un día primaveral, todo estaba planeado para acoger las delegaciones, la Catedral estaba muy bien adornada con anturios rojos y el altar con rosas blancas, nos esperaba la coral de Edith Martina, impecables con su uniforme y con su Directora entusiasta exalumna de la Sagrada Familia.La Catedral estaba colmada, las autoridades civiles, militares, amigos, religiosas, sacerdotes que alegres saludaban, encuentros de muchos años, abrazos a sus maestras, la Hermana Manuela, nuestra hermana mayor, maestra de muchas generaciones, era el centro de atracción y de emotivos encuentros. A las 10.30 a.m. se inició la Eucaristía presidida por Monseñor Juan Francisco Sarasti, Arzobispo de Cali; eran 24 concelebrantes, entre ellos el Obispo de Guapi y Monseñor Luis Adriano Piedrahíta La coral, bellísima, la Homilía de Monseñor, sencilla, con datos históricos muy precisos, se sentía una cierta unción en sus palabras que daban un tono de solemnidad en el silencio de más de 300 personas que atentas escuchaban. En el momento de las ofrendas una Hermana mayor y otra joven hicieron el memento por las Hermanas y los Laicos fallecidos a lo largo de estos años y al servicio de los colegios; el pan, las flores, la luz fueron recibidas por Monseñor y llevadas al altar como una bella y significativa ofrenda. Después de la Eucaristía las personas invitadas se trasladaron al Colegio de el Peñón, sus arcos estaban engalanados con flores, al fondo las banderas, todo con gran elegancia y sencillez. Monseñor Sarasti con mucha alegría mostraba la hoja de su matrícula que le fue entregada el día de su posesión en Cali, orgulloso de ser Alumno Providencia. La orquesta inició su intervención con piezas delicadas que fueron animando a los invitados. Hermana Fabiola Merino, Superiora Provincial, pronunció unas breves palabras de acogida, y luego la Hermana Rubiela Parra, Asistenta General en nombres de la Hermana Clemencia Superiora General y su Consejo. (Ver sitio) El Señor Alcalde, pronunció unas palabras sencillas y elocuentes, alabó la labor docente de las Hermanas, no solo en Cali sino en el Valle y el país, e impuso a la bandera del Colegio las medallas en oro de la Alcaldía; a la comunidad le fue entregada igualmente una medalla por el delegado de la secretaría de Educación. Se recibieron otras condecoraciones y placas de reconocimientos. Al finalizar, después de diferentes condecoraciones y placas de reconocimiento, sirvieron el almuerzo que degustaron alegremente; los re-encuentros fueron emotivos, algunos alumnos del kínder emocionados saludaron a las pocas Hermanas de su época que allá estaban y recordaron historias El viernes los Rectores y Maestros de diferentes Instituciones, en especial de los de Conaced, se hicieron presentes; un poco más de 300 personas. La exposición del doctor Miguel de Zubiría Samper, magistral, amena, cercana, inquietante, suscitó grandes expectativas. El doctor de Zubiría pudo departir en la Casa de Encuentros donde se alojó, con las personas que allá estaban, escuchó experiencias como la de los Samaritanos, la Escuela Móvil que en cierto modo lo descrestaron, entabló vínculos con Hermanas y participantes y expuso mucho de su teoría de la pedagogía conceptual. El sábado el concierto: 103 niños cantan dando un mensaje de esperanza; un espectáculo inolvidable. En medio de sus cantos y dramatizados pasaba un historial de la Congregación en el telón de fondo; los colores de las túnicas de los niños iluminados por las potentes cámaras dejaban percibir el arco iris; ni un error, todos parecían sincronizados, los cantos bellísimos, las solistas impresionaron y el grupo de maestros de la coral recibieron los aplausos entusiastas de los asistentes; el gran auditorio de la Javeriana estaba casi colmado. Felicitaciones a Hermana Julia María y a su equipo colaborador; fue un largo trabajo de casi un año, pero se logró! Los días 19 y 20 de abril nuestra Hermana Cristina Morkosky presentó su trabajo sobre la Providencia, el primer día una experiencia nueva de cómo se experimentaba la Providencia y un compartir de su experiencia con las Mujeres. Pese a las revueltas ocurridas en la Universidad, los dos días acudieron en buen número a escuchar la segunda conferencia. La sencillez de Cristina, su visión, su compromiso, sus profundos conocimientos teológicos y su sentido cósmico dejaron inquietudes en los participantes. Los días 11,12 y 13 de mayo tuvimos los encuentros con el padre Federico Carrasquilla. Maestros que acudieron en un número de 171 el primer día con una temática: el trabajo del maestro en el mundo secularizado de hoy; el segundo día con Laicos comprometidos, fraternistas, y el broche de oro, el 13 de mayo, el encuentro de Religiosos y la inauguración de la Casa de la Espiritualidad. Bellísima la casa, allá estuvimos en la conferencia, y al finalizar la Eucaristía que era la bendición de la casa, moniciones relacionadas con la "Casa"; en el oratorio se filtraban a través de los vitrales con temas alusivos al Evangelio de la Providencia y el escudo de la Congregación unos rayos de colores bellísimos; todo invitaba al recogimiento, a la oración. Después del ágape fraternal, de los comentarios, de las acciones de gracias, dimos por terminadas las celebraciones del centenario. Todas hemos sido parte de esta historia y estamos abiertas a un futuro pleno de esperanzas! Gracias a todos: la logística fue perfecta! Y cumplimos con la historia! En el Año del Centenario de Nuestra Provincia Cada una de las celebraciones ¿qué ha dejado en nuestras vidas? Nostalgia, esperanza, ánimo de seguir adelante, renovado compromiso con ese Dios Padre que ha hecho obras grandes, que ha hecho maravillas. Hay un canto firme en toda nuestra historia, que la llena de armonía y la ha ido plenificando en la historia de las primeras hermanas y en nuestra historia personal. Nos toca comprender, amar y vivir generosamente nuestra hora; es decir, la hora de Dios para nosotros. Este año 101 es de nuevo la hora de la búsqueda y el riesgo; es la hora de la esperanza. Tenemos que ser más que nunca serenas con nuevo vigor, llenas de una esperanza inconmovible, comunicadoras de una paz verdadera, de un abandono confiado en manos del Padre. Todo esto nos exige formar comunidades orantes, fraternas y misioneras, alegres pregoneras de la esperanza Nos corresponde seguir arando los surcos echando las semillas dejar que crezca la cosecha y mirar a nuestro lado a todos los excluidos para que nos abramos a nuevos servicios promoviendo una educación fundada en el encuentro con el otro, el diálogo, la comunicación, el gozo del trabajo compartido, de la colaboración y la solidaridad. No olvidemos la educación en la interioridad y en la espiritualidad, desarrollar la dimensión religiosa y la búsqueda de sentido, para que todos, en especial los que viven superficialmente, reconozcan la presencia de valores, que sean capaces de descubrir los signos de Dios y de concebir la vida como un don. Hemos de formar comunidades abiertas y presentes entre los jóvenes, disponibles para encontrarse con ellos, capaces de dialogar y de dejarse interpelar, con el coraje de hacerles propuestas significativas y exigentes, comunidades preparadas para acompañar, con respeto, capaces de vivir momentos de fe, de oración, de escucha, comunicación, coherencia anunciando a Jesucristo. No pidamos al Espíritu cien años más; pero sí fuerza para seguir a su servicio y luz para dar con la palabra adecuada en cada momento. Discurso Hna. Fabiola Merino
Superiora Provincial
Cien Años siendo Providencia en la Provincia Colombia-Perú Hna. Rubiela Parra Las grandes cosas tienen pequeños comienzos. Nuestra historia comienza en Cutting en 1762, cuando Juan Martín Moye lanza su audaz proyecto de enviar jóvenes al campo y, sobre todo, a las aldeas más abandonadas (...) exhortándolas a poner su confianza en Dios y a abandonarse enteramente a la divina Providencia (DH 335)... enviadas como mujeres-apóstoles en alianza con Dios Providencia.
Permítanme hacer alusión a la parábola de La Flauta Mágica, seguramente conocida por ustedes. Esta parábola puede decirnos algo a propósito de la celebración del Jubileo. En resumen: Celebrar un Jubileo es, sin duda,"hacer memoria" del camino recorrido, de las metas alcanzadas, de los obstáculos superados, de la historia construída paso a paso con perseverancia y audacia. Pero, celebrar un Jubileo es, también y sobre todo," escrutar el horizonte" y abrirse a nuevas interpelaciones para el futuro de nuestra historia. Y terminando con V.C. ¿Y el mañana? "El verdadero sabio no es el que ve, sino quien viendo más lejos, ama más profundamente a los hombres." En esta Celebración y todos los días, en el espíritu del Magnificat mi profunda acción de gracias. En comunión con todas (os) ustedes Hna. Rubiela Parra Orozco
Qué maravilloso ver cómo ustedes siguen teniendo esa frescura de construir alegría y belleza en nuestro colegio, qué lindo ver de nuevo fotos de esos sitios llenos de recuerdos, de ilusiones y de sueños. No ha sido en vano su esfuerzo, creo que todas de una u otra forma hemos tratado de salir adelante y entregarle un granito de mostaza a este sueño de dejar el mundo un poco mejor de lo que lo encontramos. Sonia Lucía Navia de Mosquera Hermana, Fabiola Directora Colegio de la Sagrada Familia He estado atenta a las publicaciones y festejos con motivo de los cien años del Colegio y he visto que es poca la información acerca de los primeros años de la Institución. En consecuencia, quiero sumarme a la celebración, haciendo llegar a usted las remembranzas de mi madre, quien a sus 94 años, a pesar de tener serios problemas visuales, conserva intactos los recuerdos de los cinco años durante los cuales estudió en el colegio de la Sagrada Familia con un grupo de damas, casi todas ya desaparecidas, pertenecientes a conocidas familias del Cali de entonces. Para comenzar, seguramente en algún archivo del colegio aparece el nombre de William Barney Crane, quien a pesar de profesar la religión protestante educó a tres de sus hijas y algunas nietas en el colegio y además contribuyó a la construcción de la actual edificación en el barrio El Peñón. Las hijas del Sr. Barney (Enriqueta, Carmen y María) fueron alumnas del colegio, e inclusive María vistió el hábito de las Madres de la Providencia y se retiró estando en Bélgica, antes de profesar los votos. Mi madre, Celsa Emilia Calderón Bamey, nieta de W. Bamey, ingresó al plantel por allá en el año 1923 ó 1924; cuenta ella que en esa época solamente había alumnas internas; pocos años después se creó el externado y fueron llegando más y más alumnas. Estaban en la Sagrada Familia en esos años entre otras, las hermanas Rengifo Garcés, Julia Emma Velasco, Leticia Garcés y su hermana, Alicia y Emma Garcés O'Byrne, las Vallecilla Perlaza, las Jiménez Caicedo, Rafaela y Aída Velasco Garcés, Rosa Berón y Matilde Saavedra, quienes ingresaron a la comunidad. Las clases que recibían, además de religión, aritmética, historia sagrada, historia patria, y urbanidad, eran economía doméstica y costura: se educaba a las jóvenes para ser amas de casa y no se vislumbraba todavía el ingreso de la mujer a la Universidad. Por aquellos años llegó al colegio un numeroso grupo de religiosas procedentes de Bélgica, quienes tomaron las riendas de la comunidad y del colegio y continuaron la labor iniciada años atrás por la comunidad. Mamá recuerda a algunas religiosas, como la madre Fortunata, la Madre Atanasia quien era la Superiora, las madres Maria, Magdalena, Francisco Javier, Paulina, Vicenta y la madre Rosarito quien era !a enfermera. Era El Peñón prácticamente un despoblado con edificaciones aisladas, pocas víaas y con la cercanía del río, cuyo curso todavía no había sido desviado. Hoy, aunque el tiempo y la modernidad han modificado completamente el entorno del colegio, la edificación inicial se conserva intacta, permitiendo a quienes tuvimos algún nexo con la institución conservar el recuerdo maravilloso de los años de infancia y adolescencia. Yo tuve la oportunidad de estudiar unos pocos años en la Sagrada Familia, por allá en los años 60 y guardo con especial afecto los recuerdos de esos tiempos. Todavía tengo contacto con algunas de mis compañeras y he visto, desde los cambios de uniformes, cómo ahora pueden usar la falda a la rodilla, a mí tocó tenerla a 30 cmts. del piso, hasta el traslado hacia el sur, sacando al alumnado de primaria del bullicio del centro. Quizás al colegio no se le ha reconocido su verdadera dimensión, pues siendo una de las instituciones educativas más antiguas de la ciudad, buena parte de la influencia de la mujer en la sociedad caleña se debe a la formación recibida por cientos de niñas que fueron educadas por las madres de la Providencia en estos cien años. Son numerosas las historias y anécdotas por contar, pero creo que con estas líneas es suficiente para sumarnos, mi madre y yo, a tan entrañable celebración. Reciba un saludo cordial y nuestros votos al Altísimo por la comunidad y sus alumnas. Atentamente, Julia Sofía Tafur Calderón Pensamientos Sobre Una Teología de la Providencia Mary Christine Morkovsky Ver: Página Inicial / Textos Esenciales Espiritualidad de la Providencia Mary Christine MorkovskyVer: Página Inicial / Textos Esenciales Clausura
Hna. Esperanza Uribe, Superiora Provincial Hermanas, Profesores, Padres de Familia, Alumnos, Grupos Musical y de Teatro, Amigos aquí presentes Así como me correspondió la apertura de las celebraciones del Centenario, me han solicitado haga el cierre del mismo y manifieste el saludo y agradecimiento a Hermana Clemencia por su presencia entre nosotros; aquí están espiritualmente unidas todas las Hermanas y las Comunidades Educativas y todo esto enmarcado en la bella celebración de María Inmaculada, nuestra Madre, en el significativo día de la Luz, las velitas, que une hoy en oración a todo el pueblo Colombiano que implora por la paz. Educar con el arte es uno de los grandes logros que hemos alcanzado en nuestro proceso de educación Providencia, tener en este momento un grupo de niños y jóvenes con esa dedicación a la música, al teatro a todas las manifestaciones artísticas, es pensar que en el futuro será un generación de un gran nivel intelectual, espiritual, creativos, abiertos a llegar a los demás con una notas musicales o con la interpretación de un personaje en una obra de arte, como una forma de dar, de darse, de gritar, que otra cosa se puede hacer, que la vida tiene sentido que vale la pena una sana convivencia, relaciones más cordiales, la vivencia de valores ciudadanos, sentido de trascendencia y solidaridad, eliminando barreras y participando todos los alumnos en su formación integral. Este es nuestro reto de cara al futuro de los próximos 100 años. Qué bien! Maestros y alumnos saboreando valores en la convivencia diaria, despertando las emociones constructivas en un clima de sano respeto a las ideas, creencias y legítima libertad de opinión, pero con anhelos de verdad, de paz, de belleza, de bondad que con pequeños gestos de ternura hacen sentir al Dios Providente, y gritan a todos que DIOS LOS AMA. ¿Qué mejor reto? Mirar hacia el futuro con proyectos educativos como el que hoy emocionados admiramos. El futuro depende de todos, pero el futuro empieza en el primer paso de cada día, especialmente de nosotros, padres y educadores. Estamos satisfechas de las celebraciones de los 100 años y de este cierre en el que el arte y el rostro alegre de los niños y jóvenes se mezcla con la luz que todos encendemos para celebrar a la Virgen María, el día de las velitas, que Ella guíe nuestro camino. Muchas Gracias! |