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Carisma y Espiritualidad
F. de Beer
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He aquí algunas pistas para la interesante reflexión sobre Carisma y Espiritualidad - distribuidas en tres secciones:
1 - El carisma en sentido amplio
2 - El carisma en sentido estricto 3 - El carisma y la espiritualidad en Juan Martín Moye
1 - El Carisma en Sentido Amplio
El sentido plenario del carisma incluye la espiritualidad, así como a todos quienes la viven, o sea la pertenencia afectiva y electiva de cada hermana al proyecto de la Congregación.
En términos existenciales, el carisma sólo existe a través de la vida de quienes se han comprometido con una manera de ser en el mundo: al dar testimonio de esta manera de ser, el carisma existe únicamente en estas personas.
Se comprende que en este sentido plenario - global, existencial, comunitario - la espiritualidad ciertamente figura como un elemento importante del carisma, pero sin confundirse con el carisma mismo que tiene una amplitud distinta.
El día de su profesión, las hermanas se comprometen por consagración con un carisma, pero no según una espiritualidad; esto es cierto en todas las Ordenes y Congregaciones, incluso si el carisma se expresa de hecho en una espiritualidad.
También hay que tener en cuenta que el carisma es una semilla, una vida en germen que se desarrolla tanto en el espacio como en el tiempo.
En el tiempo, un carisma implica una fidelidad creadora. Vemos un carisma que tiene un valor permanente en la Revelación - muy diferente a una piedad o a una devoción, que son siempre particulares pues no incluyen toda la Revelación, sino que lo hacen en un ángulo específico.
Además, el carisma que se expresó antes en una determinada espiritualidad, se puede manifestar luego en una espiritualidad diferente sin cambiar de manera sustancial.
En el espacio, por ejemplo los integrantes de una misma Orden mundial pueden participar de un mismo carisma fundamental, pero provenir de culturas totalmente diferentes a las cuales pertenecen ciertos tipos de espiritualidad. En este caso los miembros de cada congregación se tienen que esforzar por armonizar y establecer vínculos entre el carisma y la espiritualidad religiosa de una cultura dada.
Conclusión
El carisma se presenta pues como una fuente totalizadora que implica una espiritualidad, así como una ascesis, un derecho canónico, una práctica de votos, una liturgia, un ejercicio apostólico, etc.
2 - El Carisma en Sentido Estricto
La perspectiva aquí es más precisa que la anterior. Ciertamente, no siempre es fácil hacer la distinción entre carisma y espiritualidad - así como, por ejemplo, tampoco es siempre fácil distinguir entre inspiración e intuición. Pero, por analogía, a continuación se presentan tres vías para orientar nuestra reflexión:
Llamado y respuesta
De cierta manera, por ser un don del Espíritu Santo, el carisma es ante todo un llamado del 'Padre de la luz', mientras que la espiritualidad es la respuesta humana que se nos propone para vivir de conformidad con este llamado.
Regla y Constituciones
La diferencia básica entre carisma y espiritualidad también se podría explicar analógicamente con la diferencia que existe entre Regla y Constituciones.
De cierta manera, el carisma se expresa de manera privilegiada en una Regla, en un Directorio, en un Estatuto, etc. Estos textos reguladores institucionales son, por así decir, el punto culmimante del carisma, que sin embargo los sobrepasa. Las Constituciones, en cambio, según el Concilio Vaticano II, deben incluir preceptos que sean a la vez espirituales y canónicos. Estos preceptos implican una espiritualidad que es más amplia que el carisma incluido en principio en la Regla, en el Directorio, en suma, en los textos fundadores.
Si ocurre que el carisma tenga necesidad de ser 'cubierto' por una espiritualidad, el carisma es, en derecho, independiente. Así, un carisma puede ser pensado según una espiritualidad pasada, pero puede ser repensado según otra espiritualidad - actual o futura. Esta circunstancia fue típica para el aggiornamento (adaptación al progreso, a la evolución del mundo actual) de los textos legislativos para todas las Ordenes y todas las Congregaciones en el Concilio Vaticano II.
Fe y creeencia
Desde otra perspectiva el carisma hace parte del dominio de la Fe. El carisma se dirige a la segunda persona singular - un tanto como el acto de Fe, que es un 'Yo creo en Ti'. La consagración según el carisma es precisamente este acto de Fe.
Pero, además, la espiritualidad haría parte del dominio de la creencia: de ella se desprenden diversas proposiciones o ideas ligadas entre sí: 'Yo creo que ...'
Así como la Fe en "Cristo muerto y resucitado" (San Pablo) no puede existir sin el símbolo de los apóstoles que es la creencia, el carisma tampoco puede existir sin una espiritualidad en la cual esté inmerso.
Sin embargo, el papel del carisma es ser siempre la instancia o esfera crítica de la creencia y de la espiritualidad - y no al contrario.
En caso extremo - según las épocas de la historia - el carisma se puede encarnar en otra espiritualidad que juzgue más conforme a su inspiración y que jalone el nuevo contexto de la historia.
Evidentemente, nunca se podrá tener un carisma puro sin un embrión de espiritualidad. Y a su vez, una espiritualidad carente de carisma arriesgaría perder su autenticidad y su vigor existencial.
3 - El Carisma y la Espiritualidad en Juan Martín Moye
Aquí, uno se puede preguntar si las diferencias que hemos mencionado ayudan a comprender la distinción que Juan Martín Moye hacía entre carisma y espiritualidad.
En primer lugar, es evidente que el 'Dogma de la Gracia' traduce una espiritualidad propia de la 'Escuela francesa', pero esta espiritualidad no dio lugar directamente al nacimiento del carisma de la Providencia - el cual proviene de una fuente existencial ligada a la vida misma del Fundador de la Congregación.
También es evidente que - para expresarse en el contexto de hoy - el carisma se puede apoyar en la Teología de la Liberación, con la cual sin embargo no se identifica. Y que la Teología de la Liberación - en cuanto da origen a una espiritualidad particular - podrá ayudar a múltiples carismas que entre ellos no tienen nada en común.
Relación Carisma / Espiritualidad
Para terminar, tomaré tres ejemplos notables de la relación que existe entre carisma y espiritualidad:
- La infancia de Santa Teresa del Niño Jesús es una espiritualidad que tiene adeptos en casi todas las Congregaciones. Pero Santa Teresa vivió el carisma carmelitano, dentro del cual hizo profesión.
- En la Orden franciscana, San Buenaventura, reflexionando sobre la existencia de San Francisco, dio a la Orden numerosos rasgos de espiritualidad. Lo cual no significa de manera alguna que - comenzando por San Buenaventura mismo - todos los franciscanos hagan profesión según el carisma de San Francisco.
- Se puede incluso ir más allá en el caso de San Francisco, y distinguir entre sus palabras y sus escritos. Sus escritos fueron influenciados por la espiritualidad de su tiempo, pero sus palabras surgieron de hechos de vida en los cuales se manifiesta vivamente su carisma. Y de cierta manera es a través de esos hechos existenciales como se pueden interpretar los escritos de San Francisco.
Conclusión
Todo lo que acabamos de decir sobre el carisma y la espiritualidad se puede conjugar con esto que dice el Evangelio: "El Señor comenzó por hacer, y luego se dedicó a enseñar."
Y se podría concluir que así como el Hacer es el Carisma, el Enseñar es la Espiritualidad. Pero a condición de comprender que el Enseñar - como reflexión del Hacer - siempre está en el primer lugar.
Ver: Aprendan de mí que soy delicado y humilde de corazón.
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Traducción :
S. Betancur Medellín, Colombia
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