Las Escuelas Móviles

Un Proyecto Único en Colombia

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Lección de Vida para El Calvario



Ruletas, crucigramas, títeres, sumas y restas.

Clases de amor para los niños de la calle.



A través de la Escuela Móvil – un proyecto único en Colombia – se enseña a escribir y a sumar a los niños que viven en viviendas y en cambuches situados en el sector con más miseria en Cali. Una ayuda educativa que levanta la autoestima.

La sonrisa aflora, casi en carcajada, en el rostro sucio, cuando, tiza en mano, va formando la palabra ratón. Al volverla a escribir en el tablero, la ortografía le juega una mala pasada. Pero no importa, la repite. Entonces, la alegría de David se multiplica en los rostros de sus vecinos del cambuche y del sector, como Jeferson y Robinson, que salen también alegres a recibir las clases de la escuela rodante.

De lunes a viernes, a las 8:30 a.m., llegan a la sede del Programa de la Arquidiócesis de Cali, Samaritanos de la Calle, en el barrio Santa Rosa, y cumplen con su ritual diario, oran y piden protección al Espíritu Santo.

A las 9:00 a.m. sor Magdalena y los educadores comienzan a arrastrar la escuela móvil y salen a buscar los alumnos, labor que comenzó el 17 de octubre del año pasado.

Atraviesan la calle 13, desafiando la avalancha de vehículos, y se internan por las vías malolientes, llenas de perros y de basuras, de inquilinatos en ruinas y de personas que aún no han pasado un trago de café.

"Buenos días!", dice sor Magdalena a los vecinos, en medio del olor de la marihuana y del basuco.

Y de saludo en saludo, llegan al sitio escogido para esa mañana, la calle 14 con carrera 11, a una cuadra de la calle 15, donde los caleños no saben que allí, a unos cuantos metros de las entidades bancarias, la miseria, el hambre y la calidad de vida están a ras de piso.

Sor Magdalena empieza a gritar nombres, y los niños y algunos jóvenes salen y los abrazos no se hacen esperar, en medio de los balbuceos y los temblores de los cuerpos, producto de la inhalación de pegante.

Y como una caja de Pandora esta escuela móvil, enviada desde Bélgica y única en el país, una carreta de madera, sin techos, sin muros, abre sus puertas y muestra sus sorpresas.

Aparecen las ruletas, las tapas de gaseosas, los crucigramas, los alfabetos, los dibujos de animales con fondo verde, las multiplicaciones y las sumas, y escondidos, los títeres de felpa.

Estos menores se dan el lujo de tener una educación personalizada, en medio de ollas que se calientan en improvisados fogones sobre el asfalto. Los maestros – algunos universitarios y amas de casa – comienzan sus clases.

"A ver David, tú sabes." "Hágale pues!", se escucha.

Gloria Chaparro
El País, Cali, mayo 17, 2004

Escuelas Móviles en Colombia

Objetivos

Intervención directa, desarrollando, produciendo y ofreciendo materiales educativos para los habitantes de la calle.

Sensibilización universal a la problemática de
los habitantes de la calle.

Ejercicio de presión sobre la comunidad internacional acerca de las violaciones de los derechos fundamentales de los niños y de los adolescentes.

Poner conocimientos a disposición de terceros, a condición de que sus objetivos sean conformes con los derechos humanos universales.

Con Jesús por las calles de Cali

La opción de Jesús, y la de Juan Martín Moye por los más pobres, las hacemos nuestras.

Así ayudamos a construir la Nueva Civilización del Amor y la Ternura.

Con prontitud anunciamos la Buena Nueva de Hoy: Dios es Ternura.

Sí. Dios hace que nos atrevamos, personalmente y en comunidad, a ser testigos maravillados de ese Dios que nos ama a todos, pero que privilegia a los pobres.

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