La Experiencia de Juan Martín Moye

Mística y Misión

Georges Tavard

L'Expérience de Jean-Martin Moye. Mystique et Misssion. Publicaciones Providencia, Cali, Colombia, 2004
Traducción: S. Betancur

A la memoria de mi abuela
Anna Moÿ (1852-1912)
y de todos mis antepasados Moye.

Contenido

Presentación
Introducción
Nota Bibliográfica
1. La Vida y la Obra
2. El Origen y el Medio
3. Las Fuentes
4. El Imaginario
5. El Itinerario
6. La Experiencia
Conclusión
Apéndices:
El apellido Moye
Acta de Renuncia de Juan Martín Moye
Acta de Sucesión de Jean Moye

 

Presentación

En esta obra, el padre Georges Tavard describe la experiencia espiritual de Juan Martín Moye (1730-1793) – la mística y la misión del fundador de nuestra Congregación: las Hermanas de la Providencia.

Agustino de la Asunción, emparentado con JM Moye y lorenés como él, el autor comienza por rastrear el origen de la familia Moye, y luego habla del entorno campesino, acomodado e incluso burgués, pero - en abierto contraste con aquella época que antecedió a la gran Revolución - profundamente religioso, en el cual Juan Martín pasó su infancia.

Pero no se trata de una indagación cualquiera. Aquí, cuando habla de la familia, el autor menciona padres e hijos, hermanos, primos carnales y primos segundos, parientes lejanos, incluso a algunos que sólo son Moye pero no parientes, ni siquiera lejanos. Y cuando describe el ambiente pueblerino del ducado de Lorena en el siglo 18, habla de armarios y baúles, de cáñamo y muselina, de caballos, gallinas, y hasta de marranitos. Siempre con amor, y como en familia; por supuesto.

A continuación la obra se refiere a las fuentes de donde Juan Martín extrajo los principios de su espiritualidad, así como a sus numerosos escritos - todos de índole religiosa, y poco conocidos, hoy y antes, por fuera de los círculos próximos interesados.

Los diez años de apostolado de J M Moye en China como miembro de las Misiones Extranjeras, en el imperio entonces vedado a los misioneros, nos permiten entrever la aspiración de su vida adulta hacia una radicalización de la experiencia cristiana.

Y su regreso a su tierra natal - donde J M ejerce su apostolado como una realización de su afán por simplificarse, tanto en su vida interior como exterior, y practicar así una espiritualidad basada en dos principios elementales: la Paz y el Amor. Como lo atestigua bien su muerte, a los 63 años de edad: fuera de su patria, en Tréveris, Alemania, a causa del tifo contraído cuidando a los enfermos en aquellos tiempos tan duros.

Este trabajo nos muestra además cómo la vida de JM Moye fluctuó entre las gracias elevadas del Espíritu y las hondas caídas del alma en el desaliento y la melancolía, en esos tiempos oscuros y áridos que él llamaba "la noche mística, que de alguna manera lo reduce a uno a nada". Como lo expresa el autor con maestría, la vida de Juan Martín, un ser humano como todos nosotros, estuvo "entrecortada por esas caídas sucesivas, tan bien representadas por la imagen de las dos partes del alma, cuya parte sensible está en la noche, y la parte interior - profunda, espiritual - está en paz e iluminada".

O sea que, en sus designios insondables, la Providencia nos provee siempre la misión que nos corresponde en esta vida - por lo común sin que lo sepamos, y desde luego sin que conozcamos las aflicciones entreveradas con alegrías que habrán de venir. Y que la perfección de nuestras vidas se alcanza sólo cuando obedecemos los llamados inefables del Espíritu.

Feliz lectura pues para todos, Amigos!


Hna. Esperanza Uribe
Directora de Publicaciones
Hermanas de la Providencia IC
Provincia Colombia-Perú

 

Introducción

El 21 de noviembre de 1954 el Papa Pío XII pronunció la beatificación de un personaje del siglo 18 conocido hasta entonces como fundador de las Hermanas de la Providencia en Lorena y como misionero en China: Juan Martín Moye (1730-1793).

A partir de esta fecha, una obra del padre Jean Guennou estudió la doctrina de este misionero como autor espiritual: en efecto, Juan Martín Moye publicó varias obras en su vida y dejó un número considerable de páginas inéditas. Sus publicaciones se dedican sobre todo a presentar los elementos esenciales de la vida espiritual, centrada en la teología de la gracia, en un lenguaje accesible para el público general. Los escritos inéditos, constituidos en gran parte por relatos sobre la misión de China, pretenden a la vez dar una idea justa de este apostolado, con el fin de estimular las vocaciones misioneras, y dar a conocer con gran sencillez a sus colegas de las Misiones Extranjeras de París y a sus amigos de Lorena confidencias sobre las tribulaciones y las gratificaciones que acompañaron su actividad misionera.

Varias características hacen de Juan Martín Moye un personaje único en la historia del siglo 18 católico. Escritor en Lorena, lo fue igualmente en China, componiendo poco después de su llegada obras de piedad y de oraciones en la lengua popular de Se-tchouen, una variante del mandarín meridional.

Fundador de una comunidad religiosa en Lorena y preocupado por el apostolado femenino en lo que fue entonces un acto de gran osadía (Moye enviaba a las jóvenes solas a aldeas abandonadas para instruir a los niños), en China fue uno de los más audaces inspiradores de las 'vírgenes cristianas', a las cuales enviaba a lugares donde los hombres, los extranjeros y los chinos no podían ingresar, incluso solas y sin recursos, a regiones lejanas de su territorio. Misionero insigne en China, Moye fue también en Lorena un predicador asiduo de las misiones parroquiales.

Después de diez años de trabajo en la diócesis de Metz, Moye partió para China. Diez años después regresó a Lorena para trabajar otros diez años. Este regreso de China, en una época cuando el misionero partía normalmente para toda la vida, no ha dejado de intrigar a sus biógrafos y debió proveer armas al advocatus diaboli ('el abogado del diablo') en el curso del proceso de beatificación. Sin embargo, el regreso es de gran interés para comprender a Juan Martín Moye: al dejar la misión lejana, él estaba convencido de que obedecía al Espíritu, así como lo hizo para dirigirse al Extremo Oriente.

Pero lo que me parece más notable en la personalidad de Juan Martín Moye, además de que dejó su marca profunda en las misiones de Se-tchouen, es que merece figurar entre los grandes místicos de su época. Este punto, que se trasluce un poco en su publicación central, El Dogma de la Gracia, sólo pertenece a la lectura de los relatos no publicados y a lo que aún queda de su correspondencia.


El conjunto de esta obra - publicada e inédita - nos permite entrever el itinerario que siguió Juan Martín Moye hacia la más profunda unión con Dios, y además percibir que su experiencia interior iba a la par con las circunstancias exteriores de su vida. En él existe una relación estrecha entre la gracia providencial que lo guía en la audacia y en los peligros de la actividad misionera, y la gracia transformadora cuyas luces y desalientos siente en el interior de sí mismo.

Aunque el apostolado de Juan Martín Moye, tanto en China como en Lorena, fue bien descrito por sus biógrafos, aunque sus escritos fueron bien analizados por Jean Guennou, nadie se ha asomado aún a su vida interior, e incluso menos a la correlación entre los dos aspectos fundamentales de la personalidad espiritual de Moye ­ la dimensión misionera y la dimensión mística.

El recuerdo de la vida y del pensamiento de Moye está conservado primero en las tradiciones orales y escritas de las Hermanas de la Providencia, fundadas por él. Desde antes del fin del siglo 19 aparecen biografías, pero fue necesario esperar hasta los años recientes para tener un estudio sistemático de la doctrina de Juan Martín Moye. Jean Guennou vio en Moye a un autor de la Escuela Francesa relacionado en particular con Henri-Marie Boudon, el cual insistió en el abandono en Dios y en la confianza total en la Providencia divina. Moye igualmente habría sido influenciado por la mística ignaciana interpretada por el padre Lallemant y por sus discípulos.

El objeto de mi obra no es retomar este análisis. Es encontrar las estructuras y trazar las etapas de la experiencia de Juan Martín Moye. En ciertos puntos adoptaré posiciones diferentes a las de Jean Guennou, sobre todo en lo que concierne a la influencia de Boudon, de la cual no estoy convencido. Pero se trata sólo de un detalle. En lo esencial, Juan Martín Moye pertenece bien a la línea de la Escuela Francesa, tributaria del cardenal de Bérulle. Su obra constituye un precioso testimonio sobre una experiencia propiamente mística en pleno siglo 18.

En las páginas que siguen encontrarán pues sobre todo una contribución a la historia de la mística. Además, por el acceso que tuve a nuevos documentos sobre la familia Moye, aporto algunos elementos a la historia de Lorena. Incluso, como la experiencia espiritual de Moye era inseparable de sus trabajos misioneros, se dará un poco de luz al apostolado de las Misiones Extranjeras de París en China, y con ello a la reflexión misiológica.


La tradición de mi familia afirmó por mucho tiempo que nosotros descendemos, por mi abuela materna, de un hermano de Juan Martín Moye. Esta tradición es errónea: descendemos de su bisabuelo. Que me sea permitido reconocer aquí este parentesco lejano, y los lazos humanos y espirituales que me unen con toda la familia Moye.

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