El Padre conserva su misterio, tenemos que confiar cada instante en la luz del Espíritu que resucita a quienes han partido a la eternidad. Y como lo dice el texto bíblico ella desde hoy brilla como un estrella en el firmamento de la eternidad, porque enseñó a mucho el camino del amor, de la verdad, de la ternura, como lo pide nuestro Carisma, hoy no nos unen las tareas, sino la consonancia de nuestras almas, con la hermana, la amiga, la tía, junto a ella percibimos su presencia, más allá del tiempo y del espacio, donde el Padre, nos hermana para siempre. Hermana Delia, fuerte en su fe y en la esperanza, dejó su misión de Maestra, cuando ya sus fuerzas le impedían estar allí, se abandonó en las manos del Padre Providente, durante su delicado tratamiento, esperaba una recuperación, para continuar su misión pero nos deja la huella de su vida acogedora, paciente, abnegada, servicial ,solidaria, comprometida en la defensa de la vida, respetuosa, sencilla, obediente, fiel… en los últimos meses de su vida pasados en la Comunidad de la Providencia y Casa Provincial, fue ejemplo de paz, aceptación, fue para ella un espacio sereno para un encuentro más profundo con el Dios de la vida para su espiritualización definitiva Querida Familia Marin Moncada, Profesores, Alumnas, Hermanas, Amigos…cuando estamos ante la tumba de un ser querido, elevando nuestros cantos y oraciones, ellos son sólo el eco, de las palabras de amor que nuestra Hermana Delia, sigue susurrando quedamente a nuestros corazones, desde el silencio viviente de su eternidad. Reciban ustedes el saludo fraterno de nuestra Hermana Clemencia de la Torre, superiora General, su Consejo, Hermanas Rubiela, Paul du Christ, Louis Marie y todas las Hermanas presentes y unidas por el Espíritu de nuestra Provincia Colombia, Perú. Bien sabemos que San José la ha acompañado en su ingreso a la patria de los Bienaventurados.
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