Cali, 6 de noviembre de 2006
Nuestra hermana Leticia Zapata Molina descansó en la Paz del Señor.
Nuestra existencia, desde el nacimiento hasta la muerte, es un camino pascual, en el que somos llamados a superarnos a nosotros mismos en un incesante éxodo hacia la tierra prometida de nuestra verdadera plenitud. El punto de llegada y la motivación de este camino pascual, es el amor. Sí, nuestra Hermana Leticia ha llegado al final de su camino y ya celebra su Pascua en el cielo.
Mujer inteligente, creativa, valiente, Misionera, de gran tenacidad y superación, maestra admirable, jugaba con las matemáticas, se entregaba con gran dedicación a sus alumnas, que la recuerdan con inmenso cariño, en Guática, Bogotá, Cali, Toro, Guapi, y en las que ha quedado impreso el sello de su formación y capacitación.
Delicada, detallista, solidaria, incansable en el trabajo, sólo el pensamiento de que alguien pudiera gozar del fruto fiable de su trabajo, era para Sor Leticia suficiente motivación para intentar hacerlo bien, mejor, en silencio, sin que se dieran cuenta; con el fin de dar gusto. En su comunidad realizaba pequeños oficios y aligeraba el trabajo de sus hermanas. Mujer hábil con gran capacidad de entrega y servicio aún en los momentos más críticos de su dura enfermedad.
Supo descubrir las huellas de Dios, en lo pequeño, en lo cotidiano, desde la inmovilidad de una piedra y desde cada tallo y pequeña flor le decía: Tú eres amada, siéntete amada, para inspirarla luego a crear bellos mensajes en el computador con los que trataba de dar gusto y decir en forma delicada, con ese gesto: A pesar de mi fragilidad, yo te amo. Nuestras debilidades se convierten en esperanza, amor, entrega a Jesús y donación a los demás. Es el Espíritu quien da la hondura contemplativa y el dinamismo misionero.
Tenemos que ser conscientes de que es de la debilidad de donde surge la vida; la fecundidad no se mide por categorías humanas, sino con la paradoja de la cruz, que supera el presente para llegar hasta el pasado y saltar hacia el futuro.
A toda la familia Zapata Molina , nuestra sentida condolencia. Sor Leticia fue entre ustedes vínculo de unión, luz en su camino. Y ahora la más fiel intercesora.
Nuestra Superiora General Clemencia de la Torre, S. Rubiela, Hermanas del Consejo, S. Paul du Christ, S. Louis Marie, S. Maria José, todas las hermanas de la Provincia estamos aquí para decirte con gran cariño gracias por tu vida.
Tu jornada ha quedado colmada, lo más duro de la prueba, no consiguió interrumpir el soplo hacia una plenitud.
Que María nuestra Madre, a quien tanto amabas, te lleve a la patria celestial donde gozarás de la comunión definitiva con el Padre, a quien dijiste un día que Sí, y por quien te dejaste conducir. Amén
Hermana Fabiola Merino
Hermana Esperanza Uribe