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Cali, mayo 4, 2007
Nuestra Hermana María Lina, Clarisa de Jesús Zuluaga Osorio, descansó en la Paz del Señor el 3 de mayo de 2007, día de la Santa Cruz, a los 79 años de edad y 58 de vida religiosa.
Nuestra existencia desde el nacimiento hasta la muerte, es un camino pascual, en el que somos llamados a superarnos a nosotros mismos en un incesante éxodo hacia la tierra prometida de nuestra verdadera plenitud. El punto de llegada y la motivación de este camino pascual, es el amor, y es en este tiempo pascual que parte nuestra Hermana María Lina hacia el Padre, de manos de María para celebrar con ella la fiesta de nuestro Fundador el Beato Juan Martín Moye, acompañada de Sor Benedicta, su querida hermana.
No nos acostumbramos a este misterio de la muerte, pero tenemos que hacer una lectura de fe; para la comunidad, para la familia es un inesperada separación, es insondable este camino de Providencia, que mirado retrospectivamente encuentra la luz del Espíritu que resucita a quienes han partido a la eternidad. María Lina se torna una luz, una estrella, porque enseñó a muchos el camino del amor, de la verdad, de la ternura.
Todos recuerdan la inmensa labor realizada por Hermana María Lina, ya como Maestra, Directora, Secretaria, Superiora en Guática, Toro, Chinchiná, Ginebra, Cajamarca, Cali en la Jornada Adicional o como Secretaria del Colegio, guardan el recuerdo de su acogedora sonrisa, de su disposición a prestar ayuda o a hacer favores, de su profundo sentido mariano, de su amor al pobre, de su búsqueda de la paz, de su sentido de pertenencia a nuestra Congregación.
Querida Familia, Reverendo Padre Javier, Hermanas Myriam, Celina y Aura, amigas inseparables; Hermanas de comunidad, alumnas, Maestros, Colaboradores, hoy no nos unen las tareas, sino la consonancia de nuestras almas, con la hermana, la amiga, la tía, junto a ella, aquí muy cerca percibimos su presencia, más allá del tiempo y del espacio, donde el Padre nos hermana para siempre.
Querida Familia, Hermanas, Amigos, cuando estamos ante la tumba de un ser querido, elevando nuestros cantos y plegarias, ellos son solo eco de las palabras de amor que nuestra Hermana Marìa Lina, sigue susurrando quedamente a nuestros corazones desde el silencio viviente de la eternidad.
Reciban el saludo orante: de Hermana Clemencia de la Torre, Superiora General, Hermanas Rubiela Parra, Louis Marie Delatte, Paul du Christ, Hermanas del Perù.
Gracias Sor María Lina por tu vida, por tu fidelidad por tu servicio generoso que queda impreso, no solamente en documentos y papeles, sino en cada corazòn. Diste sentido a tu vida, hoy das sentido a tu muerte.
Hermana Fabiola Merino G.
Cada existencia cruje a su turno, como una vaina para entregar sus semillas.
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