Cali, 29 de mayo de 2006
Nuestra Hermana Ana Eufrasia González descansó en la Paz del Señor.
La experiencia de Dios sólo es verificable en sus frutos.
Vivir como un regalo permanente a los demás, vivir según el Espíritu de Jesús, es el medio de alcanzar la plenitud, esa ha sido la vida de nuestra querida Hermana Ana Eufrasia, quien a los 86 años de vida, de los cuales 66 consagró al servicio del señor en la Congregación de las Hermanas de la Providencia y de la Inmaculada Concepción, donde trabajó incansablemente en las artes manuales en las comunidades de Santa Rosa de Cabal, Chinchiná, Toro, Colegio de la Sagrada Familia en sus dos sedes del Peñón y Lili, Casa Mariana, Casa de la Providencia.
Sus manos fueron privilegiadas, tejía, bordaba, enseñaba la modistería, artista en el frivolité.
Muchas mujeres recibieron a través de la enseñanza de la modistería, la fuente de su subsistencia, las niñas y jóvenes de muchas generaciones le agradecen su paciencia para enseñarles las primeras puntadas, los tejidos, el dechado, la pegada de botones y los dobladillos, las canastas con el ajuar para los bebés, su pequeña figura llegaba al corazón de las pequeñas, con quienes muchas veces negociaba las calificaciones cuando no tenían terminada las costuras, rasgo muy propio suyo, expresión de ternura y bondad enseñanza que permanece a lo largo de los años.
Durante 40 años fue presencia en la Casa Mariana, acogiendo a quienes a ella llegaban, con delicada atención y cariño, compartiendo las celebraciones con las Señoritas de la Congregación Mariana, su labor callada en el barrio hoy Andrés Sanín, antes de establecerse allí la comunidad, tal vez fue el motivo por el cual fueron invitadas las Hermanas de la Providencia a hacerse cargo de esta misión centro de oración mariana, de promoción de la mujer, de formación de líderes juveniles.
Amante de los Sacerdotes, trabajó por las vocaciones con su apoyo espiritual y material.. Un regalo grande para ella fue la ordenación del Padre Pablo Alberto, su sobrino del alma que hoy tiene en ella, un ejemplo de entrega, una gran intercesora.
Nos unimos a toda la familia, a su querida Hermana Adiela a todos sus sobrinos, que la rodearon siempre de cariño de pequeños detalles que la hacían feliz, momentos de encuentro que también aprovechaba para un consejo una palabra oportuna, una invitación a acercarse al Señor; no lo duden, en el cielo les alcanzará gracias y bendiciones.
La muerte es el último y supremo acto de nuestro vivir. Hermana Ana Eufrasia vivió dando puntadas de amor y de vida; partió al comenzar el día de la Ascensión finalizando el mes de mayo, sus últimos días los pasó en medio de grandes sufrimientos pero estuvo en paz, confiada en el Padre que hoy la sujeta con hilos de ternura.
Nuestra Hermana Clemencia de la Torre, superiora General, el Consejo, Hermanas Louis Marie Delatte, Rubiela, Paul du Christ, Elvira, Hermanas de las diferentes comunidades de Colombia y el Perú, están todas en comunión en este momento de acción de gracias, por la vida de nuestra querida Hermana que hoy parte al encuentro del Dios de la esperanza.
Hna Fabiola Merino
Hna Esperanza Uribe
El Padre Providente hoy la sujeta con hilos de ternura.