Providencia y Liberación

Mary Christine Morkovsky, CDP

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Hace más de treinta años me pasé a vivir con dos de nuestras Hermanas a una de las unidades en el proyecto federal de habitación de bajo costo, situado al lado de nuestra Universidad. La familia mejiicanoestadounidense vecina tenía diez hijos y todos vivían en una unidad de igual tamaño que la nuestra. Stevie, el hijo menor, que tenía unos cinco años, estableció una gran amistad con sor Margaret Rose, entonces de unos 60 años de edad. Poco después de que nos instalamos, Stevie le dijo a sor Margaret Rose:
"Hermana, ustedes trajeron muchos muebles, ¿no es cierto?"
"Sí, Stevie, trajimos muchos."
"¿Entonces tienen congelador nuevo?"
"Sí, Stevie, tenemos uno."
"¿Y También tienen máquina lavadora?"
"Sí, tenemos una de segunda mano."
"Hermana, ¿entonces ustedes van a tener un niño?"

Este incidente vino a mi mente de manera repetida mientras preparaba este artículo, el tercero que he de presentar en uno de nuestros encuentros de las Mujeres de Providencia. Me parece que nuestra colaboración está en el punto donde tenemos el mobiliario y los aparatos domésticos, y ahora es el tiempo para nosotras dejar que los demás los utilicen o para que produzcan algo.

Descubrimos un maravilloso acoplamiento entre la Nueva Cosmología y nuestro Carisma Providencia, y todas nos hemos vuelto más sensibles a nuestro entorno y estamos más dispuestas a apoyar temas ecológicos. El Centro Violeta Blanca es un ejemplo notable, y cada Congregación puede señalar sus propios logros en incrementar la salud de nuestro planeta azul. Quiero sugerir dos pasos adicionales que podemos dar.

Abracemos hoy la libertad que es nuestra por naturaleza, y aceptemos la responsablidad de liberar a otros. Hemos aceptado, creo, cambios de paradigma en relación con Dios como Creador y nosotros como cocreadores. Hoy exploraremos la necesidad de reemplazar el paradigma actual de dominación por un paradigma de liberación o de comunión. Miraremos a Jesús como Redentor, como Liberador. Mi intención es despertar y fortalecer nuestra esperanza, porque la Gente de Providencia es eminentemente Gente de Resurrección.


Suposiciones

En los últimos diez o doce años hemos estudiado las cuatro fuerzas que operan por doquier en el Universo, e incluso hemos utilizado el reconocimiento que tenemos de ellas para aumentar la práctica de nuestros votos religiosos. Hemos visto que cada especie es un Rostro de Dios. Todas y cada una de las criaturas no son sólo objetos sino también sujetos. Y nosotros no somos egos aislados sino más bien redes. Somos personas constituidas por nuestras relaciones. Como no sólo somos concientes sino que además reflexionamos, podemos aceptar las invitaciones de Dios para cocrear vida más abundante, para "tratar de que se produzca una transformación social de la vida en la Tierra para todas las criaturas".

Nos gusta pensar en Dios como trascendente e inmanente, que nos incita a cooperar para que el plan Divino pueda ser realizado. Esto no es incompatible con la idea de Sallie McFague del mundo como el cuerpo de Dios ni con su Cristología económica y ecológica. Pienso que nosotras las Hermanas de la Providencia hemos llegado a compartir suposiciones acerca del Universo, de Dios, y de nosotras.
También hemos llegado a alguna suposición común acerca del poder. No definimos poder como fuerza, control y dominación, sino como invitación, vulnerabilidad para influenciar, empoderamiento de otros, y finalmente amor. Suponiendo que mantenemos estas intuiciones en común, utilicémoslas para que nos iluminen en el área de la liberación, tanto personal como comunal.

Otra manera de situar mis observaciones podría ser en términos de cambio de paradigma. Creo que hemos tratado de reemplazar el paradigma de (1) Creador activo y criaturas pasivas con el paradigma de cocreación por Dios y por las criaturas. Hemos cuestionado el paradigma de (2) administración humana que pretende subyugar a las criaturas no humanas, y hemos favorecido el paradigma de amistad con todas las criaturas, pues todas las criaturas son sujetos en lugar de objetos. Igualmente, el paradigma de (3) individualidad humana como separación ha sido rechazado en favor de la idea intersubjectiva de que los seres humanos son personas que se dan a sí mismas. Este artículo sugiere que tenemos una tarea moral de liberación que nos exige rechazar el paradigma de las relaciones humanas como (4) dominación y sumisión, y que promovamos relaciones de participación y de comunión que sean paradigmáticas para la genuina liberación.


Liberación personal creativa

Beatrice Bruteau señala que la imagen de Dios en la cual los seres humanos somos creados "yace en nuestro ser sujetos indefinidos, activos, libres." Ella llama a esto libertad trascendente o creativa, y la distingue de la libre elección, que es selección entre alternativas. La conciencia reflexiva nos puede ayudar a ver importantes diferencias entre elección y creatividad.

Un primer nivel de reflexividad distingue a un ser que responde a estímulos originados en el entorno. Este ser es una isla, y esta idea del ser individual es el paradigma reinante en nuestra sociedad y en nuestra iglesia. Creo que esto es así, en parte porque nos definimos a nosotros mismos de esta manera por lo que "hemos alcanzado un momento cuando en esta tierra de libertad, la libertad es descrita casi exclusivamente como la prerrogativa del individuo." Nuestras instituciones culturales "nos alientan con su misma estructura, así como con sus palabras, hechos y omisiones, a ver el mundo en términos de separación, alienación y dominación". Este ser está inclinado a mantenerse distinguiéndose de los otros, negando los atributos y valores que tienen. Sus libres elecciones ilustran el axioma "Toda determinación es negación", porque seleccionar una alternativa es negar automáticamente las otras alternativas. Sólo una unidad impuesta por autoridad hace posible la acción concertada de tales individuos.

Sin embargo, podemos hacernos concientes de una persona más profunda que manifiesta una libertad más profunda. Bruteau dice que podemos hacer esto invirtiendo nuestra percepción de la realidad y pensarla como la interfaz, el punto de contacto o de transición entre el presente y el futuro. Debemos considerar el pasado espacializado y el futuro en el cual esperamos como imprecisos y secundarios. La realidad primaria es este instante presente, la continuidad momento a momento en que vivimos. De la misma manera, "el núcleo de nuestro vivir es el acto continuo de crear el mundo propio momento a momento, mediante nuestra disposición a verlo nuevo, a admitir su frescura, su singularidad, su incognoscibilidad hasta el momento de su aparición, y su inacabable novedad." Conocerse a sí mismo como un acto concreto de existencia es ser "inmediatamente conciente" del propio ser como "intrínsecamente viviente y luminoso". Y podemos soslayar el ser profundo que es interpersonal o intersubjetivo.

La experiencia de este ser, sin embargo, es momentánea, cuando iniciamos un acto creativo de darnos a nosotros mismos que es verdaderamente espontáneo. Tales actos ilustran otro axioma: "La bondad es en sí misma difusiva." Sin calcular o ser estimulados o empujados, nos damos a alguien cuando lo amamos. Este acto espontáneo es un "brillo de la vida y de las energías del amor, con lo cual nuestro mismo ser habita en aquellos que son afirmados". Una comunidad de personas, en contraste con un grupo de individuos, configura "una red viviente de energías radiantes, en la cual cada centro habita en los demás centros". Cuanto más uno da de sí mismo para realzar otras vidas, más uno está verdaderamente vivo y es más verdaderamente uno mismo. Tales actos libres son participación en la actividad creadora Divina. En ellos "la energía de la libre acción es tanto de Dios como mía".

Esta libertad humana básica no es ganada, no es otorgada por otros, no es un derecho o un logro personal. Mi libertad es mi naturaleza como un acto creador de Dios, "simplemente único y absolutamente precioso". El acto de Dios al crear me hace libre, me hace con una "rica plenitud interior de ser subjetivo". Dicho deductivamente, la posibilidad de generar un ser libre tuvo que ser un resultado potencial del proceso cósmico para que hubiera valor, es decir, verdad instanciada, belleza y bondad en el Universo.

El individuo aislado es una abstracción o constructo. Es urgente que reconozcamos que el ser más profundo es "un sujeto relacional perfectamente encarnado que se comprende a sí mismo como independiente con cada uno y con todo lo demás". ¿Por qué? Porque la "percepción fundamental del ser propio tiene que cambiar antes de que tengamos el mundo moral que queremos". La interpersonalidad, en la cual cada persona vive al habitar a cada otra persona, es fundamental para la personalidad y es reminiscente de la pericoresis de la Trinidad, en la cual la unidad es inherente en la esencia Divina, que es no sólo Padre sino además Palabra y Espíritu. Cada persona habita a las demás, y constantemente intercambia amor y vida.

Aceptar el ser personal como interdependiente conduce al siguiente cambio de paradigma. Bruteau lo propone para reemplazar al paradigma de dominación de las relaciones humanas por el paradigma de comunión. Los miembros de una comunión "se ven a sí mismos, no como poseedores de atributos considerados propios, sino actos de darse a otros compañeros ... Viven su amor de uno a otro simultáneamente estableciéndose ellos mismos en ser y estableciendo su unión.

La interdependencia no está limitada a las criaturas humanas. El Universo tiene una unidad fundamental derivada de su única Fuente. Un gran principio actúa como el foco central para todas las energías intercomunicantes.

Esto significa que cada parte del Universo merece reverencia y ninguna parte debe ser explotada. Incluso los seres no humanos tienen derechos propios; su significancia no se agota con una descripción de cómo podemos utilizarlos o disfrutarlos. Quienes entre nosotros son seres libres y manipulan otras partes del Universo, por tanto, tienen una seria obligación de tratar de discernir el patrón que está siendo desarrollado por el espíritu del todo y seguirlo.

La cosmología contemporánea nos da un sentido de los patrones del Universo desde el Big Bang. La historia humana revela patrones en nuestras formas de pensar y de actuar a través de las edades. Utilizando estas fuentes, creo hemos intentado comprender los patrones de un Dios amante. La doctrina de Providencia se dice crece de una experiencia personal de ser amado por Dios de manera incondicional. ¿Cómo expresamos nuestra experiencia de amor incondicional? ¿Qué es este Dios, que nos ama sin condiciones, desarrollando nuestro Universo? ¿En qué dirección debemos ir para encontrar la Nueva Creación prometida por Jesús?

En nuestra conciencia creciente de que somos responsables del bienestar del Planeta, nosotros la Gente de Providencia nos hemos dirigido al contexto cosmológico, convencidos de que glorificamos a Dios al amar el mundo. En cambio, la Teología de la Liberación contemporánea escogió el contexto político. Al surgir de una preocupación por los pobres y oprimidos, sostiene que la mayoría del sufrimiento de ellos es resultado de los sistemas económicos y políticos modernos. Sus proponentes ven la praxis liberadora informada por reflexión como la principal tarea de la comunidad cristiana hoy, pues cada persona es un niño de Dios que necesita liberación de la injusticia y del pecado. Hoy, estas dos perspectivas, la cosmológica y la política, no están muy aparte. Mucha de la destrucción de nuestro ambiente antes saludable es resultado de sistemas políticos y económicos.

La eco-teología desde una perspectiva de liberación enlaza la ruina de ecosistemas con la opresión oligárquica, demagógica - con lo que la liberación ve como la afirmación y la obligación sesgadas del poder sobre los pobres, los sin tierra, los que carecen de voz, y ciertamente sobre la misma munificencia de la naturaleza. La pobreza obligada y la subyugación de los pueblos se alían con un saqueo del ambiente natural.

Un teólogo latinoamericano de la liberación, Leonardo Boff, insiste en que como cada criatura tiene derechos, nuestro deber es deshacer jerarquías de subordinación, de tal manera que las estructuras de inter-relación y mutualidad prevalezcan por doquier. Boff desarrolló una ética de suficiencia, sincronía y sinergia. Igualmente, yo propongo que nuestra conciencia cósmica incrementada nos impela a volvernos liberadores. "Patrones de relaciones interdependientes entre la cultura humana de la tecnología y la naturaleza, física y biológicamente entendida, tienen un creciente significado moral en nuestro tiempo", así que tenemos que elaborar una ética acorde con nuestra cosmología y con nuestra metafísica. Se necesita una nueva moralidad debido "al estado decadente de la naturaleza, así como a la brecha creciente entre ricos y pobres".

En nuestros encuentros de las Mujeres de Providencia hemos pensado acerca del Dios Providencia en el Cosmos, y ahora aceptamos que por medio de nuestra más profunda libertad participamos en la propia creatividad de Dios. Creemos que el poder no es dominación, manipulación, o explotación, sino, en palabras de Kyle Pasewark, "comunicación de eficiencia". Tratamos de detectar el poder que existe en cada situación "incitándonos al mejor resultado posible", de tal manera que podamos promoverlo. Reconocemos que el poder trascendente del amor "atrae todo lo que en el Universo tiene de armonía y libera ese poder en la situación, conformando secretamente cada momento". Hemos traído mobiliario nuevo, nuevas intuiciones y nuevos paradigmas, a nuestra casa del conocimiento. Ciertamente no hicimos toda esta reconsideración de la Divina Providencia para nosotras solamente! ¿Vamos ahora a tener un niño?


Liberación

Incluso cuando la gente es conciente de la libertad, de la creatividad que Dios comparte con cada criatura, la gente puede no ser capaz de ejercer elecciones que incrementen la creatividad para gloria de Dios. Por lo común, la razón de esto es que la gente está dentro de sistemas que no respetan ni promueven la inherente dignidad de los seres. Los sistemas son opresivos cuando utilizan a la gente en lugar de servirle, cuando mantener el status quo tiene prioridad sobre escuchar y responder a nuevos llamados. Las monarquías despóticas y los patriarcados son sistemas dañinos porque apoyan actitudes de dominación o de pasividad y no de cooperación y de creatividad.

Los sistemas son necesarios, pero por naturaleza son cerrados. La tarea de la liberación es abrir sistemas opresivos o acrecentarlos para incluir a quienes previamente fueron excluidos. En mi opinión, Jesús tuvo una experiencia de liberación cuando rompió la exclusividad judía y decidió ir donde los cananeos. Allí una mujer le pidió curara a su hija, y Jesús expandió su sistema de curación para incluir a los no judíos. Tal vez algunos de nosotros vivimos liberación después del Concilio Vaticano II cuando nos dimos cuenta de que los superiores canónicos no eran los únicos a través de los cuales Dios hablaba, y comenzamos a ampliar nuestros oídos para captar la voz Divina que venía a través de otras personas o de otros acontecimientos. Los afroamericanos comenzaron a ser liberados cuando el sistema de segregación de los negros por parte de los blancos fue desmantelado y todos pudieron participar en elecciones y ocupar cargos públicos. Otros ejemplos de liberación incluyen a los israelitas al salir de Egipto, las esposas al salir del control de sus compañeros para funcionar en un mundo más amplio, y los empleados al obtener salarios más justos y condiciones de trabajo más saludables.

La tarea de la liberación consiste en desmantelar sistemas opresivos, uno por uno. Los liberadores que cooperan y cocrean con la Divina Providencia lo hacen concientes de un contexto más amplio. Con Sally McFague proponemos una teología ecológica que nos invita a "comunicarnos con Dios y asociarnos con Jesús para ocasionar una transformación social de la vida en la tierra para todas las criaturas". Su contexto incluye no sólo al Planeta Tierra y a las criaturas, humanas y demás, sino también el bienestar de todo el Cosmos.

McFague elabora esta teología para nosotros los norteamericanos, el grupo más privilegiado en el Planeta hoy. Una teología ecológica "puede liberarnos del insaciable consumismo y, como resultado, liberar a otros, incluyendo al mundo natural, para una vida mejor, más saludable". Esta teología "implica que nosotros somos los opresores y debemos, si somos cristianos, liberar a otros de nuestra dominación. Es decir, una Teología de la Liberación para nosotros los norteamericanos debería estar basada en un estilo de vida cruciforme, expresando y encarnando una forma de vida que sea liberación para otros."

¿Qué es un estilo de vida cruciforme y cómo libera? Una manera cruciforme de vivir es una noción alternativa de la vida abundante, que implicará una filosofía de 'con esto basta', limitaciones en el uso de energía, y sacrificio para bien de otros. Para nosotros cristianos privilegiados, una vida en 'forma de cruz' no será primariamente lo que Cristo hace por nosotros, sino lo que nosotros podemos hacer por los demás. Las relaciones correctas (lo que es bueno para el Planeta) se convierte en nuestro estándard.

En contraste con el capitalismo individualista que promueve consumo siempre creciente y explotación de los recursos naturales, esta "Cristología ecológica económica considera que la realidad es buena para el camino de la cruz y para la forma cruciforme de vivir. Su demanda consiste en disminución, sacrificio, solidaridad con el oprimido, limitación de los deseos, ocupar compasivamente el lugar del otro". El camino cruciforme de Cristo significa hacer sacrificios para que otros puedan vivir.

Un sacrificio será "autolimitación, tanto en términos de población y de estilo de vida, de tal manera que otros puedan comer; y la inclusión de todos, especialmente los débiles y vulnerables". Tendremos que admitir que "cuanto más conduzcamos nuestros carros, utilicemos aire acondicionado, y comamos carne" afectamos las vidas mismas de otros. Además, una teología de liberación ecológica incluirá "prever una buena vida alternativa, y trabajando para hacer cambios sistémicos, especialmente económicos, de tal forma que esta visión alternativa pueda tener un impacto público". Nosotros, los privilegiados, sólo podremos ver lo que el bien común es si prestamos atención a donde el dolor es mayor. Necesitamos situarnos en un lugar diferente, en los zapatos de aquellos donde el dolor es mayor." Necesitamos "mirar las instituciones estructurales y las formas sistémicas que separan a los que tienen y a los que no tienen en nuestro tiempo y denominarlas por lo que son: mal. Ellas son las formas colectivas de 'nuestro pecado'. Ellas son las instituciones, leyes, y organismos internacionales del capitalismo de mercado (a menudo ayudados por el silencio de la Iglesia) que permiten a algunos hacerse más ricos y a la mayoría hacerse más pobres". El cambio significativo exigirá arrepentimiento por la muerte y la pérdida causadas por nuestros sistemas pecaminosos perpetuantes, exigirá hechos de reparación ecológica, y una nueva forma de socializar en las generaciones futuras.

Durante muchos años el paradigma para la relación entre los seres humanos y el resto de la creación fue uno de administración. Ese paradigma tiene que ser reemplazado por amistad y por un ministerio pastoral de sustentabilidad. Lo que mejor sostiene el balance ecológico, así como la vida saludable para los habitantes humanos de la Tierra, debe ser preferido. Reconocer los vínculos entre explotación de la gente y la explotación de las criaturas y de los recursos de la Tierra conduce a un deseo de reordenar prioridades globales para la supervivencia de las gentes y de las bioregiones más estresadas de la Tierra. "Tomar una opción preferencial por los pobres incluye a otras especies y al mundo natural asolado mismo. Curar y redimir este mundo, esta matriz intrínsecamente valiosa de nuestro origen, crecimiento, y realización, tiene el carácter de un imperativo moral." Nuestra obligación moral con las generaciones futuras es formar estructuras económicas y sociopolíticas más participativas.

Hoy estamos en un nuevo punto en la evolución del Universo, un punto que Teilhard de Chardin caracterizaría como un nuevo nivel de complejidad compuesta. "Cada edad necesita ser salvada de la mortandad de las formas que está a punto de producir y ser levantada a una nueva clase de vida. Dondequiera que una nueva creación tenga lugar, tiene lugar "en Cristo y es un paso a una manifestación más plena de Dios." La Nueva Creación que viene, la cual incluye al Cosmos entero, será un entrelazamiento comunal de las energías afirmativas más profundas de los centros personales.

"La llegada de la Nueva Creación es un acontecimiento comunitario." Descansa en la esperanza de Resurrección, que no es acontecimiento en el pasado o una fantasía para el futuro sino el mismo acto de vivir. La Palabra Encarnada tiernamente continúa fomentando vida. "Estar en la Resurrección significa identificarse uno mismo como el acto de vivir en su continuidad creativa momento a momento. A ella no es posible aferrarse, pues siempre está ascendiendo hacia el futuro. lo invisible, lo impredecible". Y el futuro no puede ser extrapolado o proyectado; "debe ser improvisado".


Modelos de Liberación

El modelo de liberación más grande es la Santísima Trinidad vista como personas continuamente dándose una a otra. "Cada Persona es descrita tan llena de la energía de darse a otros en una emanación de amor que el resultado es una 'irrupción recíproca', una circulación incesante de vida." El amor agápico en la Trinidad "efectúa simultáneamente una diferenciación de las personas en cuestión, una unión entre ellas, y un reconocimiento de su igualdad de valor."

Jesús es nuestro mejor modelo liberador. En la última Cena destruyó todo el patrón de dominación y sumisión y lo reemplazó con el nuevo paradigma de participación. El amor de interés propio ilustrado, Jesús lo reemplazó con el amor creativo, que da la vida propia para fomentar vida en otros. Prometió que en él podríamos hacer grandes trabajos si aceptamos su vida como alimento. La Santa Comunión es una unión intrínseca, pues la libertad fundamental de cada uno "ha promulgado el dar y el recibir que constituyen la unión". "Estar 'en Cristo' es entrar en los acontecimientos revolucionarios de la Santísima Trinidad al vivir la muerte y la resurrección arquetípicas, permitiendo que muera una vieja modalidad de conciencia y ver una nueva surgir a la vida." Estar en Cristo también es entrar en su pasión, muerte y resurrección.

Jesús es paradigmático del eterno y constante estar de Dios al lado de los marginados, y por tanto del inevitable encuentro con el menoscabamiento y la muerte que tal asociación implica. Pero las formas de muerte (hambre, deprivación mental y emocional, discriminación, violación, pobreza, genocidio, destrucción ecológica) no son la última palabra. La resurrección es una promesa de la Realidad Misma – Dios – que la vida y el amor y la alegría y la salud y la paz y la belleza son más fuertes que sus opuestos, si ayudamos a que ello tenga lugar, si seguimos el camino de Jesús, la manera cruciforme de vivir.

La esperanza en la promesa de Resurrección es apropiada para la gente de Providencia que confía en los planes de Dios para el reino de la bondad y en que Dios asegura que los medios para realizar ese Reino nunca falten.


Acciones liberadoras concretas

Hemos examinado al individuo humano que es libre para elegir, y encontramos un ser más profundo que por ser interpersonal puede iniciar libremente acciones creativas. Reconocimos que la mayoría de la gente en esta Tierra vive en sistemas que impiden su libertad, y que esos sistemas están limitando o destruyendo nuestro ambiente natural. Permitir que esta situación continúe es rechazar nuestra responsabilidad, en especial porque creemos que nuestro Dios Providente quiere que todas las criaturas tengan vida en abundancia.

Mi presentación podría terminar aquí. De hecho, como soy una gran introvertida, quisiera detenerme aquí y regresar a mis libros y a mi computador. Sin embargo, me mantengo pensando en Stevie y en su recordatorio de que los privilegios son para compartir. Y también recuerdo que Vaclav Havel sabiamente vio que la verdadera libertad personal está basada en la solidaridad y se realiza en el deber público. Por tanto voy a sugerir algunas maneras en las cuales podemos colaborar como Mujeres de Providencia para ayudar a abrir esos sistemas cerrados que están asfixiando las libertadas dadas por Dios. Al hacerlo realizaremos nuestra más profunda libertad personal.

Si estamos vacilantes, Anne Patrick nos puede animar: "La responsabilidad creativa implica ser conciente para prevenir el daño y promover el bien a través de una evaluación realista de las probables consecuencias de nuestras decisiones, y esto supone la disposición de actuar sin la absoluta seguridad de estar en lo cierto." Esta falta de seguridad absoluta semeja lo que puede ser visto como una forma de vulnerabilidad Divina. Dios manifiesta su limitación al crear libertades autónomas. Los seres humanos no somos las únicas criaturas libres. El Creador incluso le dio a los constituyentes subatómicos y a los sistemas no lineares una indeterminación inherente que los hace impredecibles. En lugar de quitarla, Dios respeta esa libertad. Dios no determina el resultado sino que Dios es el poder de persuasión para armonizar el todo.

He aquí algunas sugerencias para la acción:

Acción Internacional

Reestructurar el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

Ejercer presión sobre el FMI y el BM para condonar las deudas de las naciones pobres, de tal manera que los ciudadanos pobres puedan vivir vidas decentes.

Disminuir la mortífera contaminación ambiental – también a nivel nacional y local.

Liberar a las Naciones Unidas del control del puñado de naciones que ganaron la Segunda Guerra Mundial.

Acción Nacional

Promover beneficios universales de atención a la salud no pagados por los empleadores.

Establecer el mismo sistema de seguridad social para todos los ciudadanos, incluyendo a los representantes elegidos y a otros funcionarios del gobierno.

Pagar salarios más bajos a los directores de las grandes empresas.

Idear una forma de medir el Producto Bruto Nacional que sea mejor que la basada en el incremento de fondos y en las mayores cantidades de recursos extraídos de la naturaleza. En cambio, considerar las siguientes acciones como aumento en el PBN de un país: Conceder beneficios económicos disponibles para más gente. Distribuir bienes en una forma más equitativa que no favorezca a los ricos y deprive a los pobres. Recompensar todo lo que reduzca el daño al ambiente. Ahorrar fuentes naturales de energía. Aumentar el reciclaje.

Hacer más disponible la educación superior.

Producir más cosechas orgánicas y menos cosechas genéticamente modificadas.

Acción Local

Seguramente podemos pensar en nuevas maneras para liberarnos del consumismo insaciable, así como de la creciente aceptación del temor como motivo para nuestras acciones.

Las acciones a nivel local tienen que ser escogidas por cada Congregación y por cada Comunidad, pero algunas ya sugeridas por Sallie McFague serán relevantes:

Comer menos carne y más granos.

Evitar jerarquías que utilicen el poder para dominar.

Promover colegialidad que apoye el diálogo, la información compartida, y la cooperación.

En cada grupo local hay oportunidades para unirse a otros grupos en proyectos para el bien común que pueden incluir ofrecer habitación asequible o utilizar tecnología que beneficie a los desfavorecidos.

Acción Individual

Cada uno de nosotros, incluida yo misma, podríamos desafiar el supuesto de que debemos tener el ítem más nuevo y más recientemente manufacturado. Podríamos volvernos más sencillos en nuestros sitios de habitación, en el mobiliario, el carro, el vestido y en el entretenimiento, en solidaridad con los menos favorecidos de nuestros hermanos y hermanas.

Cualquiera sea la acción que pudiéramos iniciar, nuestra motivación sería la misma. Nuestro Dios Providente nos creó libres y continúa supliéndonos con invitaciones para promover la libertad de otros. Debido a nuestra fe en la Providencia, a pesar de la tragedia y el sufrimiento, imaginamos nuevas posibilidades y esperamos que el cambio sea para lo mejor.

"Mientras que la salvación final alcanza más allá de las palabras o de la imaginación, la esperanza es despertada aquí y ahora en fragmentos de curación, liberación, justicia, paz, y amor. Sin la mediación de estas experiencias humanas, la palabra de promesa es ilusoria."

Debido a nuestra profunda interconexión, seguir las incitaciones Divinas a liberar, fomentará la vida abundante y tendrá repercusiones a través del Universo.

Con las palabras de la oración de apertura para la misa de hoy, oremos a nuestro Dios Providente:

"Condúcenos a buscar más allá de nuestro alcance, y danos el coraje para estar ante tu verdad."

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Traducción
S. Betancur
Medellín, Colombia

Mary Christine Morkovsky, CDP

Natural de San Antonio, Texas, sus ministerios han incluido la enseñanza, la formación espiritual y la administración a nivel universitario y congregacional. Posee grados de Magister y de Doctora en Filosofía, así como de Magister en Estudios Religiosos de la Universidad de St. Louis, Missouri.

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