Pensamientos Sobre
Una Teología de la Providencia

Mary Christine Morkovsky

Se ha dicho que nadie ama lo que no conoce. Sin embargo, lo desconocido nos fascina y a veces nos motiva a la curiosidad. Todos hemos experimentado estos sentimientos, de seguro. Amor de esposos o de íntimas amigas implica un conocimiento profundo, pero aun así, ellos nos sorprenden y nos recuerdan que nuestro conocimiento no es nunca completo.

También nos dicen los teólogos y las teólogas que todo lo que sabemos de Dios cuando usamos nuestras potencias naturales, proviene de las cosas que Dios ha creado. Sobre esta fé natural podemos construir y avanzar en el mejor conocimiento de nuestro misterioso Dios en tres personas. Los mejores teólogos se mantienen al día en los últimos descubrimientos humanos, pues saben que en alguna forma Dios puede ser mejor conocido en esos y por esos avances de la ciencia. El conocimiento humano está avanzando exponencialmente y es cada vez más accesible gracias al internet y a otros medios modernos de comunicación. ¿Qué podemos aprender sobre Dios basados en esos admirables descubrimientos? O mejor dicho, ¿qué podemos aprender sobre la Providencia divina? Nuestro carisma, como lo decía el Padre Moye, está en apreciar la Providencia de Dios y en extender su protección a todos. ¿Cómo hacerlo el día de hoy? ¿Cómo lo haremos mejor ahora?

Durante el breve tiempo que pasemos juntas yo espero que lleguemos a entender mejor cómo nuestro providente Dios se cuida de cada una de sus creaturas y al mismo tiempo se preocupa del plan total, o sea, de cómo sus creaturas se desarrollan a lo largo de milenios y cómo toda la creación tiende hacia el futuro. El tópico es muy amplio pues el atributo de la Providencia de Dios es tan comprehensivo. Pero yo estoy segura que ustedes también participan en mi convicción de que un mayor aprecio de la Providencia Divina es un don de Dios a la Iglesia, en verdad a toda la creación, y que en cierta especial manera ha sido confiada a nosotras. Las hermanas que nos han precedido por más de doscientos años desde que el Padre Moye invitó a Marie Morel y también todas las hermanas que ministran aquí en América Latina en el último siglo han participado en hacer la Divina Providenia más amada y más venerada. Ahora nos toca a nosotras hacer lo mismo.

En esta charla, mi intención es presentar los desarrollos logrados
en los Estados Unidos sobre la teología de la Providencia. En la segunda charla hablaré sobre los posibles componentes de la espiritualidad de la Divina Providencia hoy día. Mi principal intención es informar, pero deseo también proponerles un reto y espero que ustedes me lo accepten. Hace veinticinco años una docena de comunidades religiosas con nombre de la Providencia se reunieron en los Estados Unidos en la "Conferencia de Líderes de Religiosas". Tres de las hermanas que eran directoras de sus congregaciones y se conocían muy bien, decidieron que era ya tiempo de formar una unión de todas las congregaciones de la Providencia. Fué el origen del grupo llamado "Mujeres de la Providencia en Colaboración" (WPC en inglés). Cada congregación es única e independiente, pero cada una elije sus representantes para la WPC. El grupo planea y ejecuta reuniones, retiros, publicaciones y varios eventos abiertos a todos los miembros que participan en el carisma que es parte de la identidad del grupo.

Las congregaciones progresan cada año en intercambios y colaboración. Por ejemplo, yo he estado enseñando por casi dos años en la universidad de las hermanas de la Divina Providencia cuya congregación fué fundada por el obispo Emmanuel von Ketteler de Mainz en Alemania a la mitad del siglo diez y nueve. Este obispo es famoso por sus proyectos de justicia social, mientras que el Padre Moye, nuestro fundador, fué más renombrado por sus proyectos educacionales y misioneros. Ambos fundadores confiaron en la Divina Providencia y de seguro que las religiosas de ambas congregaciones confían también. Yo vivo en esa comunidad con otras dos de las hermans y créanme que me siento como viviendo en mi comunidad de San Antonio, Tejas. Las oraciones de ellas son diferentes, pero la fé y los sentimientos son los mismos. La forma y método de educación es básicamente igual. Más tarde volveré a hablar de esta cooperación "ecuménica".

Cerca de doce congregaciones pertenecen a la WPC. Cada una con distintos fundadores y distinta historia. Pero hemos descubierto, al trascurrir los años, que somos más iguales que distintas. Cuando empezamos a reunirnos, descubrimos que, como todas las religiosas en los Estados Unidos y tal vez en el mundo entero antes del Concilio Vaticano Segundo, nuestra formación religiosa insistía en la pasividad. Entendíamos que la voluntad de Dios se manifestaba en los consejos y órdenes de las superioras. Nos resignamos a la voluntad de Dios por la obediencia. Por supuesto que al dejar el noviciado y entrar en la vida misionera la actitud tenía que cambiar: activas todo el dia y hasta la noche y tomando responsabilidad sobre estudiantes, pacientes u otras personas. Seguíamos entonces muchas prácticas monásticas en particular en la vida de oración. El segundo concilio Vaticano proclamó un vuelco de la iglesia hacia el mundo y en particular hacia los pobres y entonces caímos en la cuenta que no teníamos una teología suficientemente vigorosa hacia el ministerio. Nuestra teología de la Providencia resultó débil y tal vez inapropiada y hasta fallida para nuestro tiempo.

Hace como veinte años la WPC tuvo una reunión en Massachussetts para explorar más profundamente el misterio de la Divina Providencia. Las organizadoras trataron de persuadir a la Conferencia Teológica Norteamericana de que incluyeran una sesión sobre la Divina Providencia en sus reuniones anuales, pero fueron rechazadas porque no tenían ellos interés. Solo años más tarde les vino la idea de aceptarla y la encontraron de interés. Pero la WPC estaba convencida de su importancia, de modo que ellas organizaron su propia reunión. Entre los expositores invitados se incluyeron hermanas de la Providencia y otras monjas y sacerdotes de otras congregaciones. Una de las expositoras, creo que era hermana de Notre Dame observó: "Estaba yo rezando en su capilla anoche y decidí buscar un símbolo de la Divina Providencia. Nuestras capillas son decididamente marianas, con mucho azul y blanco y es fácil encontrar estatuas de la Virgen María o al menos una corona, o un rosario. Cuando visito capillas de las congregaciones del Sagrado Corazón veo rojo y blanco y corazones y llagas y de seguro una estatua de Jesús como la describió Santa Margarita María de Alacoque. Pero aquí no yo ví ningún símbolo".

Esa observación me ha atormentado por muchos años. Cuál es el símbolo de la Divina Providencia? Será que "providencia" es un atributo y no una persona? Es más bien una idea vaga y no un suceso, una persona o una cosa? Varias congregaciones usan un triángulo como símbolo de la Trinidad. Pero la gente nos recuerda que ese también es el símbolo de la logias masónicas. Y además ¿cómo representar a la Santísima Trinidad? San Andrés Roublev trató en el siglo quince de representarla con tres personas sentadas a la mesa. Otro intento fué el "trono de gracia" que representa a Jesús en la cruz con el Padre y el Espíritu Santo a su alrededor. En Méjico, conmemoran la Providencia el dia primero de cada mes y más especialmente el primero de enero. Los hispanos rezan a "nuestro Padre Providente", pero en los Estados Unidos la palabra "Providencia" no es de ordinario asociada con la idea del Padre Dios.

Supongamos que el cuidado providencial de Dios siempre implica a toda la Santísima Trinidad pues incluye el cariñoso amor que Jesús, la segunda persona, nos demostró y la sabiduría asociada con la tercera persona, mas la creatividad que es más apropiadamente el atributo de la primera persona. ¿Cómo podremos representar todo eso concretamente? ¿Qué consideran ustedes que sea el mejor símbolo de la Providencia de Dios? ¿Y por qué creen que sea así?

[Por favor, tómense un tiempo y conversen con sus vecinas sobre cuál deba ser el símbolo favorito de la Providencia y expliquen por qué.]

En la teología occidental el símbolo preferido de la Trinidad es el triángulo pues las relaciones entre las tres personas son precisamente similares. Nuestra forma favorita de expresar una relación personal íntima es la familia – Padre, Hijo y Espíritu – aunque cualquiera entiende que la Santísima Trinidad no es exactamente una familia.

No es parte de mi oficio decidir aquí cual es el mejor símbolo – Gracias a Dios. Encontrar un símbolo para su carisma tal vez sea más fácil, ya que ustedes tienen la ayuda especial de la Inmaculada Concepción. A mi Dios siempre le ha gustado la variedad, tal vez por eso siempre habrá multitud de símbolos en vez de uno solo.

En estos días me he puesto a pensar que el tratar de representar la Divina Providencia nos pone en el mismo predicamento que los Padres de la Iglesia. En los primeros concilios ecuménicos ellos trataban de expresar una teología de la Trinidad evitando varias herejías de ese tiempo. Se decidió que lo mejor era expresar ese dogma bajo la noción de relaciones. Dios es "tres personas distintas y un solo Dios verdadero". Las relaciones son las que constituyen la distinción entre las personas. Ellas no se pueden diferenciarse basándose en un atributo absoluto, pues cualquier atributo absoluto debe pertenecer a la divina naturaleza infinita y eso debe ser común para las tres personas. Cualquier distinción que haya, debe basarse en solo las relaciones. Cada persona es absolutamente simple, pero relacionada a las otras dos; y los padres de la iglesia llamaron esas relaciones paternitas, filiatio, spiratio y processio. En la filosofía aristotélica, que Santo Tomás de Aquino incorporó a su pensamiento, una relación es considerada como un accidente. Santo Tomás de Aquino, siempre tan lógico, concluyó que nosotros tenemos relación con Dios, pero que Dios propiamente no está relacionado con nosotros. (Personalmente esta conclusión me perturba un poco y me llevó a explorar otras metafísicas aunque siempre he avaluado altamente la metafísica tomística, en especial en cuanto al dinamismo del ser (esse).

Esta no es una discusión sobre el misterio de la Trinidad, por eso no avancemos en aguas más profundas, pero dejemos constancia de que por siglos los teólogos no han encontrado mejor explicación que la de relación para ilustrar el misterio de la Trinidad. En el siglo veinte, algunas filosofías han empezado a ponerle más bolas a la realidad de las relaciones. Por otro lado, los científicos han descubierto la imperfección de una visión estática y atómica de la materia y han empezado a describir relaciones dinámicas como constitutivas de esa materia. Gracias a la avanzada instrumentación, ellos han sido capaces de observar vastas áreas de nuestro universo y propusieron la teoría del "Big Bang". La materia universal estaba toda allá, desde el principio y solo han cambiado las relaciones desde ese entonces.

Parece entonces que por vez primera en la historia humana de este planeta, somos capaces de ver como los seres humanos están relacionados con la creación entera. También estamos descubriendo como las relaciones entre nosotros afectan todo el universo. De la percepción de estas vastas e intrincadas relaciones proviene una mayor responsabilidad personal.

Más tarde espero explorar como esta visión filosófico-teológica-científica de nuestras relaciones afecta nuestra perspectiva de la Providencia de Dios. Permítanme empezar con un sumario de las contribuciones de cuatro hermanas de la Providencia que desde la reunión de Massachusetts en 1991 han estado trabajando en la teología contemporánea de la Divina Providencia. Estoy bien segura que continuaremos esta labor por muchos años y que otras personas colaborarán con nosotras. Cada una de nosotras investiga un aspecto distinto: teología dogmática, Sagrada Escritura, filosofía y ciencia. A través de los años hemos tejido una fuerte amistad y solo desearía que ellas pudieran estar aquí con migo para que ellas mismas expusieran sus investigaciones. Yo trataré lo mejor que pueda de compendiar sus pensamientos.

Sor Bárbara Doherty, SP

Ella escribió su disertación para el grado de teología sobre las religiones orientales. Ella fué rectora de un colegio de su congregación de la Providencia y más tarde directora de un instituto para formación religiosa. La primera hermana de su congregación que llegó desde Francia al estado de Indiana en los Estados Unidos fué la madre Teodora Guerin que fué canonizada en noviembre del año pasado. Actualmente Sor Bárbara se prepara para actividades pastorales en la China continental. Como resúmen de su profunda e importante labor diré que ella percibe la Providencia más que todo en facilitar las relaciones más convenientes en el universo entero – relaciones entre individuos y gente, entre humanos y otras creaturas y entre todas las creaturas que Dios ha hecho para su agrado y el bienestar de todos. Alguien preguntará por que hay tanto sufrimiento, frustración, abuso y discordias en este mundo si un Dios providente está a cargo. ¿Será que Dios no es tan poderoso como para impedir el mal, o no tan amante como para que triunfe la bondad? La hermana Bárbara se concentra en estudiar como los humanos tratamos de encontrar sentido en nuestro mundo lleno de contradicciones y conflictos. La Providencia, sugiere ella, es el ser divino que da sentido a los contrarios que experimentamos cada dia. Dios no borra las diferencias y contrastes, pero nos ayuda a mantenerlos en tensión. Basándose en la Sagrada Escritura y la teología, ella identifica cuatro parejas de oposición que no podemos ni eliminar ni resumir en una sola. Estas son oposiciones que existen realmente, no meros puntos de vista o interpretaciones. Esas parejas son: Primero: caos/ y orden Segundo: amor/ y trauma Tercero: comprención/ y confusión y Cuarto: abandono a las circumstancias/ y participación en el cambio. Trataré de darles un ejemplo de cada una y les ruego que hablando con las vecinas traten de hallar otros ejemplos.

Número Uno: El sistema nervioso humano y en particular el cerebro, que parece una desordenada selva bajo el microscopio / (de otro lado) la memoria organizada y el pensamiento lógico.

Número Dos: Padres y madres que cuidan y se sacrifican por sus hijos/ (de otro lado) Padres que venden a sus hijas como esclavas.

Número Tres: Caer en la cuenta que la mayor polución en el mundo se debe simplemente a la falla en disponer basuras en forma sana y eficiente/ (de otro lado) caer en la cuenta de lo complicadas que son las relaciones entre los generadores de polución – como factorías, carros, investigadores e instituciones médicas

Número Cuatro: Acceptar los edictos de los políticos elegidos/ (de otro lado) hacer campañas para elegir mejores líderes

[Dejaré unos diez minutos para que ustedes descubran otros ejemplos de "opuestos en tensión".]

Si la Providencia es en verdad lo que ayuda a encontrar sentido en tan irreconciliables diferencias uno de los objetivos de la Providencia es la reconciliación. Eso no implica ignorar o borrar diferencias, sino respetarlas. Cuando quiera que podamos mediar entre gentes, instituciones, fuerzas o sistemas opuestos y llevarlos a cooperar en algún aspecto, estamos llevando a cabo la labor de la Providencia.

Sor Michele Bisbey, CDP

Ella pertenece a la congregación fundada en Alemania. Sor Michele escribió su disertación sobre la poesía de Santa Teresita de Lisieux. Su ministerio es de cuidar niños abandonados y también la docencia de la teología. Ella nos ayudó a pensar sobre la experiencia de opuestos que la hermana Bárbara identificó arriba. Nosotros apreciamos la presencia de Dios cuando las cosas están en orden y vemos que existe orden, pero debemos convencernos que Dios está con nosotros cuando hay desorden, caos y toda clase de problemas en nuestra vida. A veces Dios nos llama a aceptar las cosas como las encontramos y otras veces nos llama a crear el cambio.

[Piensen por unos minutos en el caos/orden opuestos en su vida. Se han acordado de invocar la Providencia Divina en esos casos? Cómo supo usted ¿qué debía hacerse?]

Sor Michele es excelente en sus reflexiones sobre la Sagrada Escritura. Ella nos recuerda que solemos pensar que el pasaje del evangelio que habla de la Providencia es el famoso de "las florecitas del campo" donde Jesús promete que Dios tendrá cuidado de los que no tienen miedo y ponen toda su confianza en el Padre celestial (Mt 6:25-34). Ese era un pasaje favorito en la formación religiosa antes del concilio. Pero si esa es la única figura de la Providencia, tal vez nos lleve a una actitud quietista que pide pero no ofrece, que presenta una necesidad y solo espera ayuda. Sor Michele insiste en que leamos otro pasaje para completar la imagen de la Providencia divina y de nuestra actitud cuando tenemos una necesidad: la Historia de los panes y los peces (Mt 14: 13-21, Mt 15:32-39, Mc 6:34-44, Lc 9: 10-17, Jn 6:1-14). En esta ocasión Jesús satisface una necesidad, pero no antes de solicitar que los discípulos evalúen los recursos existentes y luego ayuden a la distribución y limpieza. De seguro también pidió a la gente el compartir las provisiones entre ellos. La mayoría de nosotras, como mujeres, hemos tenido la experiencia que cuando estamos en situaciones de escaces descubrimos que cuando hay colaboración aparecen más cosas de las que pensabamos. El mensaje es entonces que cuando confiamos en Dios debemos evaluar las necesidades y provisiones y luego participar con los necesitados en proveer lo necesario. No es solo actividad ni pasividad, sino una combinación prudente de ambas actitudes. (Es bueno recordar que la palabra "providencia" viene de "prudencia", una virtud muy necesaria también cuando se quiere actuar correctamente). Me gustaría llamar esto "con-creación" con Dios pues es hacer algo que no existía, hacer visible el cuidado que Dios tiene en un caso concreto.

Nuestro modelo de discípula de la Providencia es María. En la capilla de la casa madre de la congregación de Sor Michele en Pittsburgh (the Jehowa witnesses say: Pisburgo) hay una nueva estatua de nuestra señora en Caná de Galilea. La estatua de María fué esculpida en material de cobre verde y presenta a una mujer fuerte que apunta con su mano a un jarrón vacío a sus pies y que mira a los presentes como diciéndoles: "Haced lo que él les indique" (Jn 2:5). María, la madre de Jesús, en Caná, representada en la estatua, ha notado una necesidad en la fiesta nupcial y ha informado a su hijo. Pero para que todo salga bien, otros deben tomar parte y cooperar.

Lo que descubrió Sor Bárbara en las tensiones lleva a la reconciliación. La visión de Sor Michele en ayudar a otros lleva a la iniciativa y a la cooperación activa.

Sor Mary Christine Morkovsky, CDP

Soy una de las hijas del Padre Moye de San Antonio, Tejas, y me encontré con la Madre Lucía, con Sor Manuela y Sor Fabiola Merino y otras hermanas de esta comunidad hace cerca de veinte años cuando yo vine a una conferencia de filosofía en Bogotá.

Esta es mi tercera visita a Cali. Yo tengo una especialización en filosofía tomística y en filosofía procesal (por ejemplo, el pensamiento de Bergson, Whitehead, y Hartshorne) que ha sido de gran influencia en lo que yo pienso sobre la Providencia de Dios. Yo creo que toda realidad es dinámica y ningún ser es totalmente independiente o estático. Esta manera de pensar sigue los pensamientos de Bergson, Whitehead, y Hartshorne. La realidad es una telaraña de relaciones intrínsecas que son más que simples conexiones externas, casi como objetos atados a una cuerda. Cada entidad es lo que es, debido a sus relaciones con otros. Yo soy quien soy y cada una de nosotras somos quienes somos debido a las relaciones que tuvimos antes. Nadie es una isla ni está aislada de otros, pero sí tenemos una identidad personal.

Esta forma de pensar sobre la realidad ha afectado mi forma de pensar sobre el Ser Supremo también. Nuestra tradición dice que Dios es trascendental e inmanente a la vez. Según la teología clásica pensamos que Dios es supremamente activo y sin ninguna pasividad (o potencialidad). Pero el pensamiento procesal toma las relaciones con mucha seriedad. Los teólogos clásicos decían que el mundo se relaciona con Dios, pero que Dios no se relaciona con el mundo. Los pensadores procesales, de otra parte, especulan que tal vez Dios sí está relacionado y es afectado por el mundo y por las creaturas. Ellos traen a colación pasajes de la Sagrada Escritura que sugieren que los planes de Dios de destruir a Sodoma y Gomorra fueron alterados por las súplicas y argumentaciones de Abraham (Gen 18: 23-32). Por otra parte, Jesús dijo: "quien pide, recibe" (Lc 11:10). La imagen que Jesús pinta de su Padre supone una persona que es afectada por sus creaturas y que responde a sus súplicas. En este sentido, nosotros le importamos a Dios, él no es un frío y desinteresado padre que no se preocupe por sus hijos. La Providencia puede verse como que Dios se relaciona con las creaturas e incita a la creatividad y a la esperanza.

Cada una de nosotras es una persona no repetible y constituída por las relaciones únicas de cada cual. Solo Dios conoce todas las relaciones que comprenden el total proceso de la realidad. Dios le provee a cada creatura su propósito inicial intrínseco para que tienda a satisfacerse por la inter-relación con otros seres. Pero al aceptar o iniciar relaciones, la creatura misma afecta quién o qué es. En ese sentido, junto con Dios, la creatura al mismo tiempo con-crea a sí misma y a otros. Una creatura humana puede escoger algunas relaciones libremente cuando incorpora nuevas posibilidades derivadas de su ambiente o directamente de Dios. Como el creador, cada creatura es dinámica y participa continuamente de la sociedad.

Entre más una persona es consciente, ella más está abierta a otros, es receptiva, libremente responde a ciertos atractivos y se da libremente a otros en empresas de cooperación.

"Ser una persona es ser un sujeto interpersonal, que compartiendo amor se da de sí en el amor. La verdadera individualidad personal proviene de existir en y para otras personas. Necesitamos unos de otros para poder ser nosotros mismos" (Gerald O'Collins, SJ, The Tripersonal God, Understanding and Interpreting the Trinity (Paulist, 1999), p. 177

La teología propone que las personas de la Santísima Trinidad (en las llamadas procesiones internas) son los mejores ejemplos de interés en otros, compromiso en su bienestar, cooperación íntima, y de dar satisfacción continua a otros por el generoso ofrecimiento de sí. Por eso la filosofía procesal puede considerarse como que toma algunos aspectos de los padres de la iglesia con respecto a la Santísima Trinidad y los aplica a los seres humanos más bien que tomar una visión estática de los seres humanos para aplicarla a la divinidad. A diferencia de los teólogos clásicos, los filósofos procesales creen que Dios es en alguna forma influenciado por las creaturas, pero nunca es aventajado por ellas. En su opinión, Dios no depende de las creaturas para existir, pero luego de crearlas, Dios depende de las creaturas para conocerlas. O sea, Dios sabe todas las posibles formas en que una creatura puede actuar. Pero cuando la creatura ha escogido un camino y no antes, Dios recibe la información de qué camino escogió. Estos pensadores no aceptan la predestinación y atribuyen a toda creatura un poco más de libertad.

[Sin entrar en discusiones teológicas y pensando sólo en su propia experiencia de Dios en la oración y en la vida de comunidad, ¿cree usted que Dios pierda importancia si él es afectado por las creaturas? Que él dependa de las decisiones de las creaturas para animarlas a mayor amor o a más intensa vida?]

Sor Lucy Zientek CDP

También ella es de las hijas del padre Moye de la Provincia de Kentucky de San Juan de Basel en los Estados Unidos. Sor Lucy se entrenó como científica investigadora y tiene cinco patentes a su crédito. Ella es asistente pastoral en una parroquia muy extensa de Cinncinati y también es muy solicitada como directora de retiros espirituales. Ella ha estado estudiando lo que puede decir un esfuerzo puramente científico de energía física sobre la Providencia Divina. Ella está convencida de que estamos en un tiempo muy crucial en la historia del universo. Como veamos y actuemos con y sobre la realidad de hoy, puede afectar la diferencia entre un magnífico o un desastroso futuro no solo del planeta sino del universo entero, pues ya estamos seguros de que lo que ocurre en una parte impacta todas las otras partes. Tal vez por primera vez en la historia, los humanos entendamos como hemos influenciado a los no humanos. También podemos ver como nuestras acciones han hecho daño a otras creaturas. El calentamiento global, la covertura de ozono, la contaminación del agua, el aire y el suelo pueden atribuirse (al menos en algún nivel) a las acciones de los humanos que en vez de preservar un ambiente sano, lo han envenenado. Estamos en crisis ecológica que nos afecta a todos desfavorablemente. Se puede decir que la crisis se debe a como los humanos se han relacionado con otras creaturas. No es que sea esta una idea nueva, pero sí lo es la creciente percepción de que todo en el universo está interconectado.

Mirando a la presente situación estrictamente desde el punto de vista científico, Sor Lucy nos recuerda que cada creatura tiene que extraer energía del universo para subsistir. Pero, porque la cantidad de energía es limitada, las creaturas compiten por esa energía y tratan de apropiarsela para sobrevivir. Hoy día, por primera vez, los seres humanos pueden ver el universo como un todo. (Piensen que esto es análogo a ver el universo como presentando un plan que podríamos llamar la Providencia de Dios). Hoy día, gracias a esta concientización, podemos escoger entre dirigir esa energía a nuestro egoista super-vivencia o dirigirla a sanar y reunificar el sistema total. Energía finita no puede cubrirlo todo. El conjunto humano que existe dentro y en relación con el conjunto universal es inseparable de ese conjunto total. Ambos son mutuamente re-activos. Actualmente nuestras acciones han formado o deformado el mundo en tal manera que las especies han sido eliminadas, los recursos naturales han desaparecido, el ambiente se ha enfermado. Esta situación alarmante es el resultado de decisiones hechas por los humanos a traves de los años y puede ser reformada solo con nuevas decisiones hechas por suficiente número de nosotras.

Para decirlo en pocas palabras: los seres humanos necesitamos devolver energía al planeta en vez de dirigir esa energía a nosotros mismos. Debemos considerarnos como partes y socios, no como controladores y dueños. Debemos actuar en ese tono. No somos mayordomos con grandes graneros para abusar a nuestro gusto. A veces hemos interpretado la orden de: "Sed fértiles y multiplicaos; llenad la tierra y sometedla. Dominad los peces del mar, los pájaros del cielo, y toda creatura que se mueve sobre la tierra" (Gen 1:28) como si todo en la tierra fuera hecho para nuestro uso exclusivo y para nuestro placer. Pero ¿no es que la creación fué hecha por Dios para su gloria y satisfacción? Que es al mismo tiempo nuestra verdadera felicidad. Por supuesto que las dos ideas no se contraponen: el ser dominador o ser un seguidor, entre dar gusto a Dios o a nosotros. Pero una concientización creciente de que nosotros somos miembros interdependientes del universo nos hace mirar a otras creaturas como hermanos y hermanas. Ellos son sujetos dignos de nuestro respeto, con derechos y objetivos únicos. Nuestros compañeros de vida en este planeta no son juguetes para entretener nuestro gusto.

Hoy día el universo nos solicita nuestro sacrificio y el de nuestros intereses para el bien de todos. La hermana Lucy piensa que para obtener esta conversión personal necesitaremos tener fé en el Verbo Encarnado, nuestro modelo de sacrificio personal. En cierta manera nuestra participación en la restauración de nuestro destrozado planeta es parte de nuestra eventual resurrección como una humanidad entera cuando todo el planeta sea últimamente transformado en la Nueva Creación. Una manera en que esto se conecta con la Providencia es que lo que nosotros llamamos el plan Providencial de Dios, que nosotros ayudamos a implementar, incluye una vision de la creación como un total enorme lo mismo que una atención amante para cada creatura.

En un breve cuadro yo he tratado de presentarles cómo las hermanas de la Providencia en mi país han estado trabajando juntas para poner en palabras lo que experimentamos de la Divina Providencia en nuestras vidas personales y en la historia de nuestras congregaciones. La visión se ha originado de nuestras propias experiencias y de cómo hemos tratado de conectar los contrarios que hemos experimentado en tensión. Me imagino que en términos generales para las religiosas norteamericanas esto ha sido, Primero una experiencia de la gran riqueza material y al mismo tiempo de el desamparo y pobreza. O segundo: más recientemente, furia por una guerra no provocada y un deseo de ver este mundo más seguro. O tercero: evidencia de discriminación contra las minorías al tiempo que una demanda que evidencia su mérito de ser respetadas. La cultura latina es diferente. La historia de ustedes y la situación de estos países es única de ustedes. ¿Dónde existen las tensiones que requieran evaluarse y que exijan tenerse en tensión? ¿Dónde está la Providencia pidiendo que ustedes asistan en una relación que sea necesaria? ¿Sí es la red de relaciones en su congregación y en sus familias y paises responsable de las buenas relaciones de la red universal?

La confianza en la Providencia de Dios no elimina las tensiones sino que nos permite acoplarlas o aguantarlas si no podemos removerlas. ¿No será que nos parecemos más a Dios si sabemos que es lo mejor, pero respetamos las contribuciones que otras creaturas hacen para ejecutar lo que ellas piensan es lo mejor? ¿No será que la confianza en la Providencia de Dios nos inspira más bien que nos obliga, nos anima más bien que nos injecta un soporífero? La hermana de la Providencia o una Asociada tiene en mente la gran imagen del amor constante de Dios y su cuidado, mientras se preocupan por las cosas pequeñas que hacen visible ese amor. El pueblo de la Providencia está en continua evaluación y balance, y usa tanto el espejo retrovisor como las luces del frente. Esas personas tienen una generosa visión pero no se alteran cuando algunos de los componentes parecen hacer falta. Ellas confían en Dios para que les revele el tiempo conveniente, qué elementos se requieren y cómo deberán obtenerlos. Ellas observan ese momento como las diez vírgenes, con sus lámparas encendidas.

[Traten ahora de identificar en la historia de sus propias congregaciones, de sus familias, y de otras comunidades una oportunidad en que su confianza en Dios requería una paciencia pacífica de espera y de mantener los opuestos en tensión. Identifiquen otras ocasiones cuando la respuesta apropiada a una tensión fuera la acción inmediata. ¿Cómo supieron reconocer si se requería una actitud pasiva o activa? ¿Cómo supieron que la respuesta fuera la apropiada?]

Aquí termina mi esfuerzo en condensar para ustedes la teología de la Providencia como ha sido enfocada por las Mujeres de la Providencia en Colaboración. Pero no hemos terminado, todavía estamos en la labor. Las pioneras que empezamos, ya estamos envejeciendo y confiamos que la nueva generación continúe nuestro esfuerzo.

Cuando nos reunamos de nuevo, espero cubrir el tópico de la espiritualidad de la Providencia en sí misma. Ojalá logren ustedes contribuir una visión desde su propia experiencia de cien años de manifestaciones de la Providencia en estos países de nuestro planeta.

Muchas gracias por su atención.

 
Cali, Colombia, abril 2007


Traducción: Luis Carlos Díaz, PE


Conferencia pronunciada en la Celebración de los Primeros Cien Años en Colombia de las Hermanas de la Providencia y de la Inmaculada Concepción

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