| Padre J. B. Víctor Kinet
Los Orígenes de la Congregación de Hermanas de la Providencia y de la Inmaculada Concepción
Ch. De Smedt
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Mgr. J.-B. Victor Kinet et les Origins de la Congrégation des Soeurs de la Providence et de l'Immaculée Conception. Wesmael-Charlier, Namur, 1899 Prensa Creativa, Medellín, Colombia, 2003 Traducción: S. Betancur
Competí noblemente, llegué a la meta en la carrera, conservé la fe. Ahora me espera la corona de méritos que me entregará el Señor. - 2 Timoteo 4:7,8
Contenido
Prólogo
Presentación
1. Infancia y primeros estudios
2. Ingreso al seminario. Estudios de filosofía y teología. Ordenación sacerdotal
3. Rechazo de una cátedra de teología en el seminario. Estadía en familia
4. El padre Kinet vicario en Andenne
5. El padre Kinet párroco de Jambes
6. Interés del padre Kinet por la buena educación de los niños.
Primeros contactos con las Hermanas de la Providencia de Francia
7. El padre Kinet comisario especial del vicario capitular el padre de Cuvelier. Su pérdida de gracia durante el episcopado de monseñor Ondernard
8. El padre Kinet párroco de Saint-Jean Baptiste en Namur
9. La Congregación de Hermanas de la Providencia de Portieux. El padre Kinet es nombrado Superior de las hermanas enviadas a Bélgica. Gestiones para el establecimiento de un noviciado belga, y constitución de una congregación independiente
10. Noviciado de Jodoigne. Pobreza extrema y vida edificante de las primeras novicias.
Traslado del noviciado a Harlue
11. Noviciado de Harlue. El fervor y la alegría que reinaban allí
12. Puestas a prueba. Disidencias. Dificultades causadas por sor Louise Lalment;
su partida repentina de Harlue
13. Gestiones y giras peticionarias para la compra de una casa para el noviciado. Adquisición del castillo de Champion
14. Independencia de la congregación belga. Primera organización del nuevo instituto
15. Ampliación y mejoramiento de la casa madre. Favores obtenidos de Dios en Champion. Promulgación del Reglamento. Fundación de la Escuela Normal
16. Renuncia de Madre María Javier. Elección de Madre Emmanuel
17. Retiro del padre Kinet a Champion
18. Bondad y humildad del padre Kinet. Dirección espiritual
19. Las Hermanas belgas de la Providencia son llamadas a Italia.
Principales acontecimientos ocurridos en la casa madre entre 1852 y 1859
20. Ultimos días del padre Kinet. Homenajes en su memoria
Prólogo
La historia de los comienzos de las órdenes religiosas ofrece, en general, una analogía sorprendente con la historia de la fundación de la iglesia católica. En la una como en la otra, el contraste entre la debilidad de los instrumentos y la grandeza de los resultados hace surgir naturalmente la exclamación de los sabios de Egipto ante la vista de los prodigios de Moisés y de Aarón: 'La mano del Señor está aquí.' Este es precisamente el caso para la comunidad religiosa cuyos orígenes pretendemos relatar aquí. Sí, la influencia de Dios se manifiesta en ella de manera sorprendente.
Un sacerdote sin fortuna, sin mayor prestigio de posición, de talentos, de conocimientos o de elocuencia, y me atrevería a agregar sin tener el brillo de las virtudes extraordinarias que excitan el entusiasmo de las multitudes, con el apoyo de algunas mujeres en su mayoría de humilde condición y de instrucción mediocre organiza una congregación dedicada a la enseñanza y a las obras de caridad cristianas. Y esa comunidad cuenta en la actualidad (1899) con más de ciento cincuenta establecimientos en Bélgica y varias colonias en el extranjero: en Italia, en Ecuador, en Inglaterra y en Escocia, con un personal de cerca de mil cuatrocientos miembros.
Y al mismo tiempo se fundaban o se desarrollaban en Bélgica las Hermanas de Nuestra Señora, las Hermanas de Santa María, las Hijas de la Cruz, y numerosas instituciones más, todas nacidas inmediatamente después de la gran Revolución, que pareció haber aplastado definitivamente a la Iglesia y ahogado las manifestaciones de su vida exterior.
¿Qué eran la Iglesia y sus obras en Francia y en Bélgica entonces? ¿Y qué son hoy? Ciertamente, en medio de las tristezas y de las luchas que no le faltarán nunca a la Iglesia hasta el fin de los siglos, en esta fecundidad maravillosa hay para sus hijos un dulce consuelo y un poderoso estímulo.
El autor de este relato tuvo a su disposición numerosos y valiosos documentos. El padre Kinet era por fortuna muy conservador. Después de su muerte se encontró una gran cantidad de documentos, oficiales y personales, relacionados con las diversas épocas de su vida, pero sobre todo correspondencia administrativa de su congregación, así como minutas de las cartas y de los informes escritos por él sobre estos asuntos.
Además, inmediatamente después de la muerte de su santo fundador, sus hijas espirituales reunieron el material necesario para escribir su vida. Para ello se dirigieron a todos los lugares donde podían encontrar informaciones útiles. Muchos recuerdos fueron recogidos, de amigos de la infancia o de antiguos colegas del padre Kinet, y sobre todo de las integrantes de la comunidad que lo conocieron por largo tiempo y de las cuales varias viven aún. A esta fuente pertenece en particular una cantidad considerable de cartas de dirección escritas por él a sus hijas ausentes de la casa madre.
Poseemos también un extenso documento manuscrito y singularmente conmovedor sobre los comienzos de la congregación, redactado en 1846 por Madre María Javier, una de las obreras del comienzo y la primera superiora general de la congregación belga de Hermanas de la Providencia. Citaremos este escrito bajo el título Recuerdos en el cual se revelan en cada página la humildad de la autora, su piedad y su ardiente amor por su congregación.
Todos estos documentos se conservan en los archivos de la casa madre de Champion, y de ellos se citan a menudo largos extractos textuales.
Por fin, es bueno observar que este libro está dirigido en especial a las Hermanas de la Providencia y a los amigos de su congregación.
Muchos detalles llenos de interés para las hijas espirituales del padre Kinet podrán parecer de poca importancia, e incluso molestos para otros lectores. No se juzgó conveniente suprimirlos en favor de estos últimos, mientras sirvieran para satisfacer la piadosa curiosidad y fueran útiles para la edificación de aquellas a quienes el autor tuvo sobre todo en mente.
Declaración del autor
En obediencia a la Constitución del papa Urbano VIII, el autor de esta obra declara no emplear en ella los términos 'santo', 'venerable', 'hechos extraordinarios', y otros semejantes, sino como expresión de fe humana, sin prejuzgar el sentimiento de la Iglesia y de la Santa Sede.
Presentación
Esta biografía de Monseñor Víctor Kinet, y la de Madre María Javier Voirin publicada recientemente, son un homenaje a la memoria de los fundadores de la Congregación de Hermanas de la Providencia y de la Inmaculada Concepción. También, creemos, son una contribución a nuestra historia eclesiástica.
Ambas obras están dedicadas a las integrantes de nuestra comunidad, en particular a las novicias, a quienes los fundadores no cesaron de mostrarles que Dios, que habita en todos nosotros, actúa en cada una de ellas.
Igual que su persona, la espiritualidad del padre Kinet era una espiritualidad sencilla, la cual aplicaba de una manera práctica, apropiada a la vocación especial de cada una de sus hijas espirituales. Las exhortaciones que les hacía eran una constante: vivir su vocación de manera digna, con humildad, paciencia y amor en Jesucristo, y conservar la unidad entre ellas en un solo corazón y en una sola alma. "La vida de una Hermana de la Providencia es un acto de fe, de esperanza y de caridad al servicio de las almas", les acostumbraba decir.
Todas ellas sabían bien que lo que él aconsejaba, él lo practicaba. Elevando sus pensamientos y sus corazones con una prudente mezcla de bondad y energía era como él las animaba a seguir día a día el difícil camino al cual fueron llamadas.
En el padre Kinet se admira sobre todo al hombre de Dios que vivió una vida de fe, que actuaba siempre y en todo sólo con miras sobrenaturales, que en sus aspiraciones sólo buscaba la gloria de Dios y la santificación de las almas.
El gran título de gloria de monseñor Kinet es su obra. Cuando se piensa en los establecimientos que fundó y ayudó a fundar, y en las vocaciones que descubrió y ayudó a realizar - todo ello en una época de profunda crisis social, política y religiosa - se puede escuchar a Pablo proclamando ante las primeras comunidades cristianas:
"Trabajé duramente, y la gracia de Dios no fue estéril en mí."
Hna. Esperanza Uribe
Directora de Publicaciones
Hermanas de la Providencia y de la Inmaculada Concepción,
Provincia Colombia-Perú
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