Hermanas de la Providencia y de la Inmaculada Concepción

Provincia Colombia - Perú

PROYECTO EDUCATIVO




Prensa Creativa, Medellín, Colombia, 2001


Nada es más importante que la educación de la juventud; de la juventud depende toda la vida.
- Juan Martín Moye (1730-1793)



Génesis
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Las grandes cosas tienen pequeños comienzos.


Metz, capital de la región de Lorena, oriente de Francia, septiembre de 1762. En la iglesia de San Victor las confesiones terminan. En la penumbra, los últimos penitentes concluyen su oración cerca del confesionario del padre Juan Martín Moye.


El encuentro

El joven vicario se detiene ante una de las jóvenes de humilde condición que constituyen su clientela habitual. Esta es la primera vez que ella acude a su ministerio. La interroga. Ella no es de la parroquia, pues habita en la calle de los Claveros. No sabe si en adelante se dirigirá a él regularmente. Si lo hizo aquella tarde fue porque siguió los consejos de sus compañeras de taller, para evitar el inconveniente que tuvo el día de la Asunción, en su propia iglesia, a su regreso del trabajo, y no encontró su confesor.

Extraño coloquio: Juan Martín se entrega a este interrogatorio asegurando que no está en plan de perder su tiempo y de satisfacer el capricho de una joven movida por el prurito de la curiosidad o por la atracción de la novedad. El no es un hombre para animar engolosinamientos pasajeros, ni para dilapidar horas preciosas.

¿No sería más bien que su alma sacerdotal había discernido una rara calidad espiritual en su penitente de aquella tarde?


El llamado

De todas maneras, Marguerite Lecomte - este era su nombre - tuvo ocasión de ver nuevamente al padre Moye. Ella lo explica: "Las prácticas aconsejadas por el padre Moye me estimularon, me sentía atraída hacia él, y regresé. Esta vez el piadoso sacerdote me demostró mucho interés, informándose sobre mis prácticas de piedad y mis ocupaciones, incluso en los menores detalles. Le dije que estaba encargada de la vigilancia de ocho telares, que rezaba el Rosario y hacía algunas pequeñas oraciones con mis compañeras durante el día. Me preguntó cómo empleaba el tiempo que me quedaba después de la comida. Le hice saber que le enseñaba a leer a una joven obrera. Entonces él me dijo: 'Ah, usted sabe leer! ¿Le gustaría organizar una escuela?' "

Margarita se sorprende con esta pregunta tan repentina, y responde: "Me gustaría mucho, pero no tengo ni el conocimiento ni nada de lo que se necesita para ser maestra de escuela. Sólo soy una pobre mujer."

Esta respuesta debió complacer al padre Moye y servirle para vencer sus últimas vacilaciones, para realizar un designio largamente madurado: "El Señor me enviaba una joven según mi corazón."

La ocasión es favorable, la sede episcopal de Metz está vacante, y Margarita partirá, de primera en un grupo, para una aventura cuya audacia suscitó la sorpresa y despertó tanta cólera como admiración en el lugar.


El envío

El relato de esta marcha inicial lo hace el fundador mismo en 1785:

"En 1754, cuando estaba en Metz como vicario de la parroquia de San Victor, comencé a formar el proyecto de enviar mujeres jóvenes al campo, en particular a las aldeas más abandonadas, para instruir a los niños y a las demás personas que tuvieran necesidad de instrucción. Y como esta idea no me abandonaba, llegué a pensar que provenía de Dios. Sin embargo, para actuar según las reglas de la prudencia, decidí consultar a mis superiores, pero transcurrieron ocho años hasta cuando le presenté mi proyecto al padre Bertin, entonces vicario general de la diócesis de Metz, quien lo rechazó como impractible. Pero, después de reflexionar, me dijo: 'Las grandes cosas tienen pequeños comienzos. Comience con poco.' Tan pronto obtuve el consentimiento, envié unas jóvenes a Vigy-Béfey. Las envié sin darles ningún dinero, así como Nuestro Señor hizo con los apóstoles, exhortándolas a depositar su confianza en Dios y a abandonarse por entero en la divina Providencia."

Una primera versión del acontecimiento fue consignada antes de la partida de JM Moye para China. La encontramos en los 'Anuncios Espirituales':

"Las primeras Hermanas, un grupo de cuatro, partieron de Metz para comenzar la nueva escuela en Vigy-Béfey, un pobre caserío donde la gente vivía sin instrucción, muy lejos de la parroquia, pudriéndose en la ignorancia, sobre todo los niños. Las hermanas llegaron sin provisiones, sin saber cómo se iban a alimentar, a alojar ..."

Al final de su larga vida, Marguerite también evoca esos días heroicos del 'pequeño comienzo', y lo hace en términos sencillos que le restituyen su juvenil novedad:

"El P. Moye me hizo llamar y me dijo: 'Hija mía, te voy a conducir a tu destino; te puedo dar una pequeña ayuda, pero si te quieres abandonar en la Providencia, tendrás más mérito.' Yo estaba entonces en mi primer fervor, nada me era imposible, y respondí: 'Sí Padre, me abandonaré en la Providencia.' Los preparativos fueron hechos pronto: una canasta con unas pocas viandas para el día, y héme ahí en camino para Vigy."


El establecimento

Su entusiasmo resistió la prueba. La comunidad aldeana se reunió, pero no pudieron encontrar un lugar para alojar a Margarita, y se disponían a enviarla de regreso a Metz cuando una pobre mujer ofreció sus servicios. Nueva decepción: un solo cuarto alojaba a toda la familia y la noche fue muy penosa:

"No pude dormir, pero no me desanimé; no quería mirar atrás. Me apoyaba en la Providencia y me animaba con el pensamiento de que nuestro buen Padre nos había dicho muchas veces que las grandes cosas tienen pequeños comienzos."

Al día siguiente Margarita pidió y obtuvo la autorización para ocupar una porqueriza abandonada. "Yo estaba en mi reducto, feliz y contenta. Me sentía verdaderamente como un grano de mostaza." Y comenzó de inmediato a instruir tres niños en el miserable refugio que le servía de escuela y de alojamiento. "El espacio donde los tenía era tan pequeño que teníamos que movernos en fila."

La situación no duró. Moye fue a Vigy-Béfey con su gran amigo, el padre Jobal, para encontrar una solución, según da parte en su 'Historia': "Se construyó enseguida una pequeña casa en Béfey. Yo compré el terreno y la comunidad se aprestó: unos arrancaron las piedras, otros trajeron la madera." El abrigo fue precario pues en 1785, "ya cae en ruinas".

Tal fue la génesis de las Hermanas de la Providencia. Se trata de una historia edificante en la cual se revela un designio más profundo cuya historia desarrollará sus potencialidades. Aquel grano de mostaza albergaba en su interior el misterio de un gran árbol.

Marie Agnès Kernel - EL CARISMA PROVIDENCIA. Un Proyecto de Vida

Fundamentos
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El Proyecto Educativo de las Hermanas de la Providencia IC, Provincia Colombia-Perú, se fundamenta en los preceptos siguientes:

Acoger a todos los niños en nuestras comunidades educativas, prestando atención especial a los más pobres, débiles y desfavorecidos - jóvenes en dificultades de todo orden: limitados, marginados, desplazados.

Educar con amor benevolente, sin detenerse en las apariencias - una educación cuyos fundamentos inamovibles sean la simpatía, el afecto y la buena voluntad.

Procurar dar a todos los jóvenes, de manera individual, la posibilidad de realizarse, según el proyecto de Dios para ellos, en todas sus dimensiones - físicas, mentales y espirituales.

Crear y mantener en nuestras comunidades educativas una Pedagogía de la Sencillez - distinguida por un clima favorable y acogedor para la expansión colectiva, un ambiente solidario que se fundamente en el respeto a las diferencias, la confianza en los superiores y la espontaneidad en las actuaciones.

Vivir una Pedagogía de la Esperanza - creer en la Providencia, confiar en la bondad de un Dios providente.

Promover una Pedagogía del Acto según Juan Martín Moye - realizar en toda su importancia la co-responsabilidad, actuando con pleno conocimiento de lo que somos y podemos hacer individual y colectivamente.


* Pedagogía (Griego Paidagógia: Paidos, joven; Agogia, conducir): ciencia y arte de la educación, en particular de los niños; teoría educativa.



Misión
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La Misión de la Directora de cada una de las comunidades educativas de la Congregación consiste en inculcar en todo el personal docente una Pedagogía Providencia, fundamentada en tres verbos esenciales: Ver, Prever, Proveer.

Ver

Latín Videre: Percibir

Ver, en el sentido de percibir con atención constante situaciones reales en los jóvenes:

Descubrir en cada uno de ellos todas las dimensiones de su persona y las oportunidades de vida que los habitan, así como las que les impiden vivir.

Situarlos en su propio ambiente familiar, social y cultural.

Ubicarlos en su historia personal, escolar y religiosa.

Ver, en el sentido de ir más allá de las apariencias exteriores de los jóvenes:

Acogerlos con ternura y escucharlos con benevolencia.

Tener fe firme en ellos, inspirarles confianza durable.

Reconocer en particular a los jóvenes en dificultades, entre ellos a "los espíritus tardíos, los genios lentos" de que hablaba tanto Juan Martín Moye.

Ver, en el sentido de mantener una mirada u objetivo creador sobre los jóvenes:

Una mirada que les despierte confianza en los demás.

Una mirada que les infunda seguridad en sí mismos.

Una mirada que los oriente a la autonomía constructiva.

Prever

Latín Previdere: Anticipar

Prever, en el sentido de ayudar a los jóvenes a buscar y encontrar puntos de referencia existencial:

Enseñarles a situarse tanto en su propia historia como en su propia sociedad.

Hacerles reflexionar sobre las finalidades de toda existencia y las consecuencias de toda acción.

Iniciarlos en un estilo de vida según los valores del Evangelio.

Prever, en el sentido de enseñar a los jóvenes a darle significado a la realidad:

Orientarlos a la reflexión, al análisis crítico, al discernimiento.

Hacerles descubrir razones para vivir y para actuar creativamente.

Permitirles darse cuenta de las consecuencias de sus actos y de la esperanza que como individuos representan para el bien común.

Prever, en el sentido de invitar a los jóvenes a ponerse en camino:

Formarlos en la capacidad de escoger.

Comprometerlos en la iniciación de un proyecto de vida.

Encaminarlos a convertirse en actores de su propia vida, según el proyecto de Dios para cada ser humano.


Proveer

Latín Providere: Suministrar

Proveer, en el sentido de suministrar - instruyendo - una estructura interior firme y duradera a los jóvenes:

Ayudarlos a buscar y descubrir, y a iniciar y desarrollar su proyecto personal de vida.

Formarlos en la autonomía y en la responsabilidad.

Inventarles instrumentos educativos que les despierten el placer de aprender y con los cuales puedan adquirir un saber, un saber hacer y un saber ser.

Proveer, en el sentido de construir relaciones interpersonales constructivas en los jóvenes:

Educarlos para el vínculo personal, inculcándoles el sentido y el conocimiento respetuoso del otro.

Incitarlos a instaurar en sí mismos un clima de confianza y de sencillez en sus relaciones con los demás.

Formarlos para que contribuyan a hacer nacer, transformar y engrandecer su comunidad.

Proveer, en el sentido de contribuir a que los jóvenes se atrevan a abrirse a un más allá - a buscar nuevos horizontes y oportunidades - y a enfrentar con tesón los rigores del mundo de los adultos:

Despertarles su propia dimensión moral y espiritual en un ambiente de esperanza.

Comprometerlos para una relación más justa y generosa consigo mismos, con el mundo y con los demás.

Ayudarlos a construir en su interior un espacio en el que pueda resonar la Palabra de Dios.



Conclusión
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Juan Martín Moye fue un auténtico intelectual, y Margarita Lecomte una sencilla obrera, pero ambos dieron prueba de su visión y de su audacia al responder con oportuna creatividad apostólica a las críticas necesidades de su agitado tiempo.

Siguiendo las huellas de nuestros Fundadores, las Directoras y los docentes de las comunidades educativas a cargo de la Hermanas de la Providencia IC, Provincia Colombia-Perú, son llamados - cada uno en el campo específico de su quehacer profesional - a inventar los medios y aprovechar las oportunidades para ejercer la caridad apostólica que exige con urgencia el presente cambio de época.

Y para ello deben:

Mantener una atención constante, una vigilancia atenta sobre las realidades actuales del mundo y de la Iglesia, y así poder interpretar apropiadamente las señales, a menudo discretas, que nos depara el porvenir.

Encarnar en la iglesia local los valores propios de la Congregación.

Entregar a su tarea toda la voluntad y todo el fervor personal, albergando una inmensa fe en los alcances y en las posibilidades de su misión educativa.


Somos hijos de la luz, del día. No somos hijos de la noche, de las tinieblas. No durmamos, permanezcamos despiertos.

- Primera carta de Pablo a los Tesalonicenses


Provincia Colombia-Perú
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Vayan, sobre todo a los lugares pobres donde las llamen para instruir a los niños, educar a los jóvenes y a otras personas que lo necesiten, anunciar el Evangelio a los pobres, y vivir con ellos.

- Juan Martín Moye


Colombia

Colegio de La Sagrada Familia - Cali
Colegio Provinma - Bogotá
Colegio Nuestra Señora de La Providencia - Medellín
Colegio La Inmaculada - Pereira
Colegio Santa Teresita - Chinchiná (Caldas)
Colegio La Inmaculada - Ginebra (Valle)
Colegio San José - La Unión (Valle)
Colegio Nuestra Señora de La Consolación - Toro (Valle)
Colegio María Reina - Guática (Risaralda)
Colegio La Inmaculada - Aguablanca, Cali
Colegio La Inmaculada - Pichindé, Cali
Normal Superior La Inmaculada - Guapi (Cauca)
Escuela La Inmaculada - Terrón Colorado, Cali
Escuela La Inmaculada - Pichindé, Cali
Escuela Fe y Alegría La Providencia - Aguablanca, Cali
Escuela Casa Mariana - Barrio Andrés Sanín, Cali
Orfanato del Sagrado Corazón - Cajamarca (Tolima)
Centro de Alfabetización Colegio de La Sagrada Familia - Cali
Instituto Tecnológico la Providencia - Aguablanca, Cali (Proyecto)

Trabajo Pastoral -
Guardería Santa Mónica
- Aguablanca, Cali
Ancianato y Pastoral Parroquial - La Merced (Caldas)
Talleres Grupo Tercera Edad y Promoción de la Mujer - Aguablanca, Cali
Pastoral Parroquial: promoción de la mujer, biblioteca, escuela - Casa Mariana, Barrio Andrés Sanín, Cali
Pastoral Parroquial, Pastoral Social, atención a drogadictos - El Espinal (Tolima)
Pastoral Misionera - Guapi y Chanzará (Cauca)
Educación no Formal con Niños de la Calle - Aguablanca, Cali
Educación no Formal con Desplazados - Medellín, Pereira, El Espinal y otros lugares
Educación no Formal con Campesinos - Espinal, Cajamarca, Guática, la Merced, Pichindé
Educación a través del Teatro y la Música - Aguablanca, Cali
Acompañamiento a niños con enfermedades crónicas - Casa de La Providencia, Cali

Casa de Encuentros y Retiros -
Casa La Providencia
- Cali
Jornadas de Fines de Semana - Casa de La Providencia, Cali

Otros Servicios -
Escuelitas Providencia
- Educación personalizada a niños de la calle, adultos y niños con limitaciones, y trabajos de promoción y capacitación a niños y adultos, en especial a la mujer. Estas actividades son realizadas por Profesores, Hermanas, Alumnas, Exalumnas y Fraternistas Providencia.
Samaritanos de la Calle - Grupo de Misioneras que tienen el apostolado de la Escucha y los martes comparten una taza de agua de panela y un pan con los indigentes del centro de Cali.
Apartaestudios La Providencia - Soluciones de vivienda en el Valle de Lili, Cali

Misiones -
En períodos de vacaciones, Hermanas y personal en formación participan en actividades misioneras en diferentes lugares del país.


Perú

Colegio François Delatte - Arequipa
Centro de Educación Ocupacional - Arequipa
Centro de Educación Ocupacional - Lima
Catequesis Familiar - Arequipa y Lima
Trabajo Pastoral y Parroquial - Lima y Arequipa
Pastoral Campesina - Huasmin, Cajamarca
Vacaciones Recreativas - Arequipa
Promoción y Formación en Escuelas - Arequipa
Educación no Formal - Lima y Arequipa
Proyectos de Solución de Vivienda - Arequipa
Misiones - Cajamarca y otros lugares

Cuando se presente una buena obra por hacer, y se está moralmente seguro de que es la voluntad de Dios hacerla, podemos atrevernos a emprenderla, aunque no se vean, en el presente, los medios para llevarla a término.

- Juan Martín Moye

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