Retrato de Juan Martín Moye

Georges Tavard



Portrait de Jean-Martin Moye
Publicaciones Providencia, Cali, Colombia, 2005
Traducción: S. Betancur



Contenido

Presentación
Introducción
1. Juan Martín Moye en Lorena
2. Las Fuentes
3. Juan Martín Moye en China
4. Los Últimos Años
5. La Doctrina
6. La Mística
7. Perspectivas
Epílogo
Anexos
Bibliografía


Presentación

La descripción de Juan Martín Moye que hace el padre Georges Tavard en la presente obra, es una precisa síntesis espiritual de nuestro fundador.

Pasajes llenos de riqueza abundan en el libro. Algunos:

"Conducir las almas a Dios por medio de Cristo, era conducirlas hasta donde Juan Martín mismo aspiraba estar, y donde sólo podía estar por medio de la gracia divina. La Providencia del Padre era real para él, y él se sentía seguro en sus manos."

"Recomienda, como lo practica él mismo, un modo de vivir según la fe, con rectitud de intención y pureza de afecto. Este modo de vivir no es otro que el abandono total de sí mismo en la divina Providencia. El fin último del abandono es que todas nuestras acciones sean hechas según Dios, o dicho de otra manera, que Dios mismo las haga por nosotros."

"Animado por el Espíritu a avanzar más lejos en el desprendimiento, procedió a una simplificación de su vida. Y recomendaba entonces la 'simplificación', teniendo muy presente que la simplificación en las actividades exteriores debe reflejar y sostener una simplificación interior. '¿Para qué? Para ser libres de espíritu y de corazón'."

"Moye conocía bien la pobreza que es una virtud. Esta tiene un lado material que puede ser voluntario, es decir aceptado, incluso escogido. Compartir en la medida de lo posible la suerte de los indigentes es entonces un acto que está lleno de amor al prójimo. Pero ante todo existe una pobreza espiritual que es un bien, y que consiste en no reconocerse mérito o talento alguno, y en entregarse por entero en la vida espiritual al poder de la gracia de Dios y a su providencia. Esta pobreza espiritual está en el centro de las preocupaciones íntimas de Juan Martín Moye."

Además, el autor analiza las representaciones físicas que existen de Juan Martín, y concluye que ninguna de ellas – retrato o estatua – es auténtica. También habla de su tumba, que se sabe dónde se encuentra, pero que no ha podido ser hallada.

Utilizando tecnología de localización subterránea disponible hoy, tal vez sea posible ubicar los restos mortales de JM Moye. Entonces, aplicando técnicas recientes de reconstrucción de rostros a partir del cráneo, será posible saber con bastante exactitud cómo era físicamente el padre Moye a los 63 años. Y así, su retrato quedaría completo.

Georges Tavard: "El padre Moye no deseaba honores. No esperaba reconocimiento de los seres humanos ni elogios de parte de la Iglesia."

JM Moye, en carta a su amigo el padre Mathieu: "No pido un lugar muy alto en el cielo, sólo pido el último estar detrás de la puerta, en un pequeño rincón, en una pequeña grieta, desde donde contemplar la felicidad de los santos y escuchar su alegría "

Retomando palabras de Malraux, la tumba de Juan Martín Moye es el corazón de sus hijas espirituales - las Hermanas de la Providencia.


Hna. Esperanza Uribe Vallejo
Directora de Publicaciones
Hermanas de la Providencia y de la Inmaculada Concepción,
Provincia Colombia-Perú


Introducción

Hijo de un granjero, sacerdote en la diócesis de Metz, fundador de las Hermanas de la Providencia en Lorena, miembro de la Sociedad de Misiones Extranjeras de París, misionero en China durante diez años, exiliado por la Revolución, Juan Martín Moye fue beatificado por Pío XII en 1954. Personaje controvertido, fue acusado de jansenismo por una parte de la burguesía de Metz, y en 1767 fue puesto en entredicho en la ciudad de Dieuze por su obispo, el cardenal Louis de Montmorency-Laval.

Admitido más tarde en la Sociedad de Misiones Extranjeras, se hizo misionero en el sudeste de China, de donde regresó después de diez años a causa de un profundo desacuerdo con un colega misionero que llegaría a ser obispo. Iniciador de la educacsión de los niños en las aldeas abandonadas de los alrededores de Metz, inspiró voluntarias que se convirtieron en la Hermanas de la Providencia. Escritor espiritual en el movimiento de la Escuela Francesa del cardenal de Bérulle, Juan Martín Moye pertenece al importante grupo de religiosos que situaron el abandono en la divina providencia en el centro de la vida interior del cristiano. Autor de obras de teología y de piedad publicadas durante su vida, sin embargo sigue siendo poco conocido por el público.

Presentamos aquí un retrato rápido de ese personaje del siglo 18 que interesa a la historia de la Iglesia y de la espiritualidad tanto como a la historia de Lorena y de las misiones cristianas en China. Este retrato debería ser a la vez una iniciación y una invitación. Queriendo iniciar a sus lectores en la vida, el pensamiento y la experiencia de Juan Martín, no pretende reemplazar la gran biografía del misionero publicada por el padre Marchal en 1872 ni ninguno de los trabajos citados en la bibliografía, y mucho menos la lectura directa de sus escritos. Este retrato quiere ser precisamente una invitación a leer las obras de JM Moye, lectura que está ahora al alcance de todo el mundo, pues se puede leer una buena parte de sus escritos en francés (algunos escritos, dirigidos a la Santa Sede están en latín, otros en chino) visitando el sitio Internet moye.chez.tiscali.fr/index.html

El capítulo 1 cuenta la vida de Juan Martín hasta su partida para el Extremo Oriente el 30 de diciembre de 1771, a una edad bastante avanzada para alistarse en la misión lejana: 41 años. Los capítulos siguientes tratan de: las fuentes de su pensamiento (cap. 2); su apostolado en China y su regreso hasta su desembarque en Lorient el 20 de mayo de 1874 (cap. 3); sus nuevos trabajos apostólicos en Lorena, y durante la Revolución su resistencia a la Constitución Civil del Clero, hasta su muerte en exilio en Tréveris, el 4 de agosto de 1793 (cap. 4). Los últimos capítulos examinan la doctrina de Juan Martín Moye (cap. 5), su experiencia espiritual (cap. 6), y finalmente algunos aspectos de la imagen que ha sido transmitida de él, en particular por los retratos que lo representan, ninguno de los cuales es absolutamente auténtico (cap. 7).

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