Samaritanos Providencia
Nueva Implantación : Casa 4
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El 10 de enero fue el día escogido por el padre José González, coordinador del Programa Samaritanos de la Calle, para que tres hermanas Magdalena, Orfilia y Ana Teresa estuvieran allí: presencia de Providencia, no en la periferia sino en el centro de Cali, allí donde entre cartones viven recicladores, familias enteras que deambulan por las calles de la ciudad apaciguando el hambre con la droga, buscando a través del robo y la prostitución algo para subsistir con su familia.
Esta obra de la arquidiócesis, Samaritanos de la Calle, ya tiene tres casas con sus comedores donde reciben alimentación diariamente unas 400 personas. Al grupo de hermanas de la Providencia, misioneras y laicos comprometidos les corresponde los viernes. A la cabeza de este servicio está Claudia Rodríguez, consagrada de la Providencia.
Se ha dado alimentación, alojamiento para las mujeres y los niños, servicios médicos y odontológico, educación y un pre-escolar. Además, allí se desarrolla nuestro proyecto Escuela Móvil Margarita Lecomte, que ya cumplió dos años, experiencia maravillosa, gracias a Arnoud Raskin y sus colaboradores, que ayuda a levantar la autoestima de los usuarios sin distingos de edad.
A la escuela móvil acuden todos los días, de 9 a.m. a 12 m., niños, mujeres y adultos, donde hermana Magdalena, Ana Evelia, Marta Lucía y la misionera de turno, en compañía de algunos laicos, enseñan lectura, escritura, cálculo, y sobre todo se los escucha, se los ama.
Pero algo esencial faltaba: el aseo personal. El baño diario, el jabón, la crema dental, el desodorante, el cambio de ropa. Entonces se pensó en una pastoral que dignificara a la persona, y al frente de esa pastoral están ahora nuestras Hermanas.
Los baños en la primera planta, completamente independientes, donde colaboran laicos comprometidos, en horarios bien definidos. Y en la segunda planta se encuentra el pequeño departamento de las Hermanas, donde permanecerán, en medio de inseguridades, sí, pero confiadas en la Providencia.
Un sagrario más en este año de la Eucaristía. Un salir con la Escuela Móvil todas las mañanas para cumplir con la obra de misericordia de enseñar, fundamento de nuestra misión de Providencia. Repartir el pan y el agua de panela todos los martes con los diferentes grupos de samaritanos, después de haber compartido la Eucaristía, lo cual nos permite decir que la credibilidad de los cristianos pasa por la Comunión que los une en un solo cuerpo.
Los signos que nos acompañan: sencillez, ternura, atención, palabra, pan, la dignificación de la persona por medio de ese servicio humilde de la limpieza, tal como lo hizo Jesús. Por eso hoy, en la inauguración oficial de esta casa que beneficiará a miles de indigentes y desplazados por la violencia fratricida que azota a nuestra patria, podemos creer que estamos en el Buen Camino.
Hermanas: les pedimos encomendar esta misión al Señor, pues deseamos vivirla como dijo e hizo Madre María Javier, tomando en las manos el compás del Evangelio.
Hna. Esperanza Uribe
Cali, enero 2005