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Sor Esperanza Uribe Nueva Superiora Provincial Capítulo Provincial de Consulta 2007 Apertura Oración por Mis Amigos (Mis Hermanas)
Palabras de Sor Fabiola Merino Superiora Provincial Saliente
Este momento señala la apertura del Capítulo Provincial de Consulta 2007 es el momento de la finalización de mi misión como superiora provincial. Cuando me presenté ante ustedes dando una respuesta al llamado de la Congregación, bien sabía que no tenía el perfil deseado para esta misión, pero como Pedro pude decir: no tengo ni oro ni plata, pero lo que tengo te lo doy. Entregué mi ser de mujer consagrada a la Providencia, mi alegría, disponibilidad, sentido de pertenencia, mis sueños de artista, filósofa, buscadora de la justicia, la paz, la solidaridad, comprometida con el pobre, mi opción por Jesús y el Reino… esta moneda, tenía para dar… pero siempre conté con el apoyo incondicional del Consejo Hnas. María José, M. Stella, M. Teresa. Julia María y con Hermana Esperanza que con su generosa abnegación y el conocimiento que tiene de la Provincia, siempre está comprometida y fiel en el servicio. Todo ha sido un verdadero acontecimiento de fraterna comunión con tiempo para hacer memoria, condensar esperanzas en proyectos y decisiones, celebrar la vida con las Hermanas y vivir la alegría de las cosas pequeñas que como la pizca de levadura, creo ha sido fermento de Evangelio. La disponibilidad y responsabilidad, la alegría mezclados con la fe en la Providencia han sido gracia como dice Bernanos “todo es gracia porque todo está en las manos de Dios” y es también para quien está abierta, una oportunidad de crecimiento y de formación permanente., para los seguidores de Jesús, estar centrado en el Padre me permitió ver, apreciar y valorar críticamente todas las cosas, las situaciones como un lugar del Reino. Todo ha sido gracia, repito y de manera especial este año del centenario de la presencia de las Hermanas en Colombia - Perú, la lectura del pasado puede cambiar en nosotras, el modo de vivir el hoy y puede predisponernos para acoger serenamente el futuro. Era necesario que recuperáramos nuestra historia, todas juntas para descubrir la riqueza de gracia que el Señor nos ha ofrecido en ella y de alguna manera, asumirla y mirar hacia el futuro haciendo de nuestras vidas, relatos comprensibles para quienes nos rodean, ricas en gestos de bondad, ternura, misericordia, fraternidad. Nos corresponde ahora, seguir abriendo un espacio, al futuro que Dios nos ofrece, este es el mejor momento que tenemos para vivir, nos repite continuamente el Padre Federico. Creo que es de gran importancia seguir en el proceso de: Renunciar a la aspiración de lo grande y ligarnos a la felicidad de las expectativas de lo cotidiano Ser mujeres que siguen descubriendo el llamado a la vida y desean anunciarla concretamente a partir de su opción de educadoras, de maestras providencia. Seguir acompañando el proceso de nuestras Hermanas Mayores y enfermas, ellas son arquitectas del futuro siempre y cuando no dejen de darse. Seguir formando comunidades contemplativas, fraternas que opten por el pobre y los jóvenes: no se trata de que estemos en todas partes, sino de que haya Hermanas disponibles y capaces de estar en todas partes con competencia profesional y una gran vivencia del Carisma. Seguir apoyando a las jóvenes, no apagar sus sueños, sus esperanzas, mostrarles una espiritualidad que tiene fundamento en nuestras vidas y que puede interpelar, entusiasmar y ayudarlas a descubrir el sentido de sus vidas. Permitámonos soñar. Hermanas ! que los sueños anteriores, no se queden enterrados en la arena, sino que con alas libres del peso que impide caminar con ligereza, recuperemos nuestras capacidades dormidas, lo que dará una fuerza inagotable a nuestro vuelo… todo ”será lo que tu corazón sueñe” decía Juan Salvador Gaviota. Gracias Hermanas por su acogida fraterna en todas las Comunidades, por su apoyo de Hermanas, fundamentado en la fe y la fraternidad. Miremos y confiemos en el Padre Providente, centrémonos en Jesús y sintamos con María, así nuestros ojos podrán contemplar el nuevo amanecer que tanto deseamos. Gracias. Hna. Fabiola Merino G. Cali, 16 de noviembre de 2007
Palabras de Sor Esperanza Uribe Nueva Superiora Provincial
Muy Querida Hermana Clemencia de la Torre Quiero agradecer a Hermana Fabiola, al finalizar su servicio como Superiora Provincial, toda su generosidad, abnegación, la alegría que comunicó a todas, su disponibilidad, su sentido de pertenencia a la Congregación. Gracias por crear en todo momento comunión, buscar la vida fraterna. El don de Dios ha ido transformando tu vida; tu experiencia artística fue expresión de trascendencia que abre caminos a quienes con corazón abierto están disponibles a escuchar por una mediación el llamado del Espíritu. Supiste exigir en lo que atañe a la pobreza, a la fraternidad, tienes ideas propias perfectamente asimiladas convertidas en criterios y en convicciones más no fueron inflexibles. Tu siembra no ha sido estéril, las Hermanas Mayores y las Enfermas recibieron siempre palabras de aliento, llamadas a la superación, buscando que estuvieran ocupadas como una terapia saludable, les diste tu tiempo brindand compañía, alegría, recreación. Las jóvenes encontraron en ti una persona cercana, amigable, sencilla que las acompañó en todos los momentos de su proceso formativo. Comprendiste que cada grupo de edad tiene su papel y aporta distintas gracias, necesidades y desafíos a los demás. Tu presencia silenciosa y efectiva entre las familias de Hermanas en las que fuiste tan solícita y cercana que te consideraron como una de los suyos. Tus relaciones con otras comunidades, tu servicio, tu presencia en encuentros nacionales e internacionales hizo presente nuestro Carisma. Tu acercamiento a los sencillos, a los pobres tu compromiso solidario con ellos se dejó sentir en diferentes lugares. Tu mirada sobre la realidad no fue la deun ingenuo optimismo sino la de una mujer de fe, confiada plenamente en la Providencia. Tu expresión artística fue expresión de trascendencia abrió horizontes a una experiencia de Dios que siempre quisiste compartir con tus Hermanas. Comprendió que cada grupo de edad tiene su papel y aportas distintas gracias, necesidades y desafíos a los demás. Tus valores artísticos, fueron expresión de trascendencia abrieron horizontes a una experiencia de Dios que siempre quisiste compartir con tus Hermanas, aunque no siempre lo lograste. Me diste vida en muchos momentos dolorosos, gracias, todo esto me permitió con la bendición del Señor salir adelante para servir y ayudar a encontrar el sentido de otras vidas. Gracias por ser Hermana y amiga. Tu siembra no ha sido estéril: otros recogerán, pero el Señor te bendecirá. Cali, noviembre 2007 |