Hermanas de la Providencia y de la Inmaculada Concepción
Provincia Colombia - Perú

Nueva Superiora Provincial

Oremos por el llamado de
Hermana Fabiola Merino
a su nueva misión

 

Escuchemos la palabra de
Madre María Javier
nuestra primera Superiora General

Yo, Sor Javier, hoy 14 de septiembre de 1838, día de la Exaltación de la Santa Cruz, me someto a lo que se pide de mí, si tal es la santa voluntad de Dios, y abrazo con todo el corazón las penas y las amarguras propias del puesto que se quiere que ocupe.

En cuanto a la carga, protesto que está muy por encima de mis fuerza y que soy mil veces incapaz de llevarla y no puedo comprometerme a cumplirla sino a condición de que se establezca a la Reina del cielo y de la tierra, la augusta María, primera Superiora de la Congregación naciente, y de que todos los miembros de esta orden se apliquen con todas sus fuerzas a extender su reino, después del de su divino hijo.

Suplico a esta Soberana que quiera arreglar y conducir ella misma esta barca frágil, como un buen piloto en medio de tantos escollos.

Conjuro a esta divina Reina que vele como tierna madre sobre cada miembro de la Congregación y que jamás permita que ninguna de las personas que la componen llegue a ser para las otras motivo de escándalo, sino que más bien Ella misma se digne escoger las piedras propias para un edificio según el corazón de su divino hijo, cuyos movimientos no tiendan sino a la mayor gloria de Dios.

Pido a mis buenas Hermanas que dirijan todos los días sus votos al Señor y a su Divina Madre por estas intenciones para que triunfando de la prudencia humana, esta pequeña parte de la herencia del Señor le sirva en espíritu y en verdad y extienda su reino a todas partes y para siempre. Amén.


Escuchemos la palabra de
Hermana Clemencia de la Torre
nuestra actual Superiora General

Nuestro discernimiento, vivido en un ambiente de oración y animado por el deseo sincero de buscar la voluntad de Dios, concluyó con el nombramiento de la Hermana Fabiola Merino como Superiora Provincial, por un mandato de tres años.

Hermana Fabiola ha respondido 'Sí', inspirada por la fe en la Providencia, y con la sencillez de quien cuenta con la ayuda de Dios y de sus Hermanas.

Queridas Hermanas, el nombramiento de Hermana Fabiola y su aceptación tendrán un significado providencial sólo cuando cada Hermana de la provincia la reciba en su corazón como la enviada del Señor. Estoy segura de que así se hará.

En estos momentos la provincia está llamada a testimoniar la fuerza, la eficacia y la fecundidad de un equipo al servicio de la obra de Dios, formando un solo corazón y una sola alma. Ayudarnos a formar este equipo es la tarea de todas ustedes.


Escuchemos el mensaje que
para una ocasión como esta, escribió
Madre Lucía

En la persona de la Superiora está presente en medio de nosotras
El mismo Jesucristo, Señor nuestro.

Recibamos con alegría y acción de gracias a nuestra Hermana Fabiola,
A quien nuestra Madre General ha designado
Superiora de la Comunidad.
Recibámosla como enviada del Padre Providente,
Para ejercer el servicio de Animadora de la Provincia
Y ser para todas providencia de la Providencia.

Y tú, querida Hermana Fabiola, elegida por el Señor,
Recuerda que has sido escogida entre tus Hermanas
Y puesta al servicio de ellas en las cosas de Dios.
En la oración y en la Eucaristía,
Pide insistentemente para que todas las Hermanas,
Y los Laicos comprometidos con el Carisma,
Participen de la Luz de Cristo.

Sé en la Providencia, guardiana fiel y prudente;
Ten siempre ante los ojos el ejempo del Buen Pastor,
Que conoce a sus ovejas y es conocido por ellas.
Ama a tus Hermanas, a los colaboradores en tu misión apostólica,
Y no te niegues a escucharlos.

Conságrate al servicio de la Comunidad religiosa, educativa, pastoral,
Misionera y laical, en la cual te pone el Espíritu Santo
En el nombre del Padre.
Aviva tu fe. El espíritu Santo vivifica a la Iglesia,
Y con su virtud sostiene nuestra debilidad.

Ahora expresa tu aceptación humilde,
Tu fe en la Providencia:


Hermana Esperanza:

Portadora ante Dios y ante la Iglesia de la responsabilidad
de la Provincia Colombia-Perú de las Hermanas de la Providencia y de la Inmaculada Concepción,
en nombre de nuestra Madre General Clemencia de la Torre,
tengo el gozo de llamar al servicio de Superiora Provincial a la
Hermana Fabiola Merino González.


Hermana Fabiola:

Dios mío, puesto que me has llamado a este servicio, me entrego a tu Providencia.


Saludo de las Hermanas:

Somos un solo corazón y una sola alma.


Música de fondo




Inicia un servicio por el camino de los Profetas

Los Profetas son seres alcanzados.

El Profeta es alguien que ha osado decir Sí al llamado: que nos dice que su actividad tiene poco de propia iniciativa, y depende del impulso de Dios.

El Profeta es alguien enviado: tiene que comunicar la Palabra y entrar en relación; se le ve en las plazas, en el templo, en el mercado, en las romerías, entre los pobres y en los lugares menos significativos, y a todos ellos va, no desde el poder de la institución, sino desde la debilidad del Carisma.

El Profeta dinamiza la historia: trata de arrastrarla esperanzadamente al encuentro de un Dios que siempre está en camino hacia nosotros. Asume la historia de nuestra Provincia, valora lo realizado por los antecesores, trata de hacer esta historia creativa en la cotidianidad y la abre en la esperanza hacia el futuro.

Somos un pequeño resto, pero estamos en manos de la Providencia.

Toma la mano de la Sabiduría

La animación de una Provincia es un proceso irreversible en el cual, lo que importa no es lanzarse a toda prisa, sino aprender a caminar de la mano de la Sabiduría.

"En el principio existía la palabra", comienza diciendo Juan en su Evangelio. En nuestro principio, como en el de cada ser humano, lo que hay es silencio y vacío, capacidad abierta para recibir y acoger. Porque la palabra, como la Sabiduría, no es nuestra sino del Señor, y él se la revela a los sencillos.

El deseo de la Sabiduría conduce al Reino.
- Sabiduría 6, 17-20

Por eso hay que cultivar siempre la actitud de aprender, como aprendió María de Betania, sentada a los pies de Jesús. Estar siempre dispuestas a dejarnos enseñar y completar, a aprender de otras culturas, de otros países, de otros seres humanos.

Aprende de la Sabiduría el interés por todos los seres humanos.
- Sabiduría 7:17-22

A Jesús le interesaba saber lo que siente una mujer después de haber parido, quién alimenta a los gorriones en invierno y de qué color son por dentro los pétalos de los lirios. (Lucas 12:24-28) Y para nosotros el desafío está en llegar a ser expertas en humanidad, expertas en bondad, en ternura, en misericordia. Nos corresponde implicarnos personalmente en los gozos y en las esperanzas, en los sufrimientos y en los problemas de nuestra gente, y sobre todo, escuchar a tu Hermana que espera algo de tí.

La Sabiduría te enseña a tener el talante de abrir puertas.
- Sabiduría 7:12, 6:23

Cultivar el talante de abrir puertas, de compartir oportunidades, de no querer acaparar nombre, fama o privilegios, sino especializarnos en apoyar, sostener y valorar a los demás. Buscar el diálogo continuo y el trabajo en equipo.

La Sabiduría te enseña prudencia y audacia.
- Sabiduría 7:22

Vale más saber esperar la propia hora sin quemar las reservas y sin perder la frescura.

Y a ser vulnerable.

La sabiduría te enseña la piedad, la ternura y la gratuidad, que son más fuertes que todo. Ni esconder nuestras carencias, ni esconder nuestros límites. Las equivocaciones, las dudas y las ambigüedades no disminuyen la calidad personal de nadie, aunque vivimos en un mundo que pretende olvidarlo y nos juzga, pero lo más fecundo que podemos aportar es el recuerdo de que el secreto último de toda vida humana es el ser-para-todos, el ser vulnerable, como lo fue aquel hombre crucificado fuera de Jerusalén en una víspera de Pascua.


Sor Fabiola:

Que el Señor te conceda la audacia de Débora
Y la valentía de Ester y de Judit.
Que te colme de alegría como a Ana
Y de lealtad y de amor fiel como a Rut.

Que puedas danzar y cantar junto al mar
Como María la profetisa.
Y que con María de Nazaret
Proclames la grandeza del Señor
En el triunfo de los hambrientos y de los humildes.

Que llegues a encontrarte con Jesús, el Señor,
Como lo encontraron María Magdalena y María Salomé y la Samaritana
Y él les devolvió la dignidad y la libertad y les dio un nombre nuevo.
Y que como aquella mujer encorvada
A la que él se acercó y enderezó
Puedas vivir erguida
Y ayudar a enderezarse a otros.

Porque ella y tú y nosotros
Y todos, mujeres y hombres,
Estamos llamados a ponernos de pie
Y glorificar a Dios.

Magnificat

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