Traslado del Colegio de la Sagrada Familia a la Sede de Lili

Hoy jueves 13 de julio se deja el edificio centenario del Peñón y se pasa al Valle de Lili, un campo abierto donde la naturaleza invita al estudio, a la contemplación.

No podemos llegar con nostalgia sino con esperanza, con el regocijo que se ve en los ojos de las pequeñas que los acogen con alegría.

Son muchas las personas que llaman, que preguntan por qué van a vender el colegio. No entienden las circunstancias y las exigencias del cambio; hay otros, padres de familia que valoran una institución campestre donde se siente vibrar la vida, en las niñas, en el colorido de las flores, en el canto de los pájaros y en el color verde de los prados.

Iniciaremos los segundos Cien Años en el 2007.

No se puede impedir que las Hermanas miren con nostalgia la partida de la Casa Madre, donde pasaron gran parte de su vida; algunas tienen que hacer el duelo, otras más realistas miran hacia el futuro para continuar con una educación providencia, en un mundo plural.

Dejamos un lindo edificio, embellecido con sus arcos que invitan a todos a mirar a través de ellos el cielo azul o el gris tachonado de estrellas y abanicado por las palmas del viajero; pero hay que distinguir entre los muros, los arcos que lo sostienen y los tabiques que se pueden cambiar. Existen tabiques y estructuras que podemos y debemos cambiar para responder a las necesidades y circunstancias de hoy, que exigen un proceso educativo más acorde con las circunstancias y con las demandas de los tiempos. Y también la búsqueda responsable de una economía que ya se ve afectada por el contexto social donde la educación religiosa tiende a disminuir, a ser desplazada por la competitividad; el medio donde está el Colegio se ve inmerso en un ambiente comercial que no favorece el proceso educativo.

La vida no es algo estático, no es un punto de llegada, un resultado que pretendemos conseguir. Es movimiento, es camino hecho de aprendizaje y de fidelidad.

Se nos invita a vivir haciendo camino hacia nuestras raíces, un camino que es una continua salida hacia otros lugares geográficos y simbólicos como ha sido nuestro desplazamiento del Peñón al Valle del Lili.

Hoy tenemos que resistir la lentitud humilde de todo proceso, buscar activamente, estar a la escucha, corregir la marcha si es preciso, interactuar con otros y otras y, al mismo tiempo sintiendo y gustando intensamente la vida y en ella al Dios de la vida. Acogiendo y dejando que su impulso creador vaya generando en nosotros nuevos hábitos, nuevas maneras de pensar, de sentir, de hacer, de querer... En esto consiste la
fidelidad dinámica del Carisma

El futuro está en nuestras manos; ya lo estamos construyendo, los gérmenes del mañana están en el hoy.

El futuro de la misión depende de nuestra visión y del precio que estemos dispuestas todas a pagar para alcanzarla

El presente está ya lleno de semillas de futuro

Página Inicial